Se desmorona un mito económico
Por Hamlett
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Aún se dice en los círculos empresariales y gubernamentales de que la economía no ha sido afectada por la crisis política. En los últimos tres años, muchos han vivido -o creído vivir- bajo una suerte de paraguas que los protege de los morterazos, marchas, los discursos de Daniel Ortega y las bravadas de Enrique Bolaños. Se ha convertido en un mito económico creer que la crisis política no daña a los negocios.
Ahora tenemos evidencias de que esa tesis es absolutamente falsa. Ciertamente hay una relación directa entre crisis política y avance económico en la que esta última es la víctima principal. Los indicadores de la banca nacional son ahora inmejorables, sin precedentes históricos, las bodegas están llenas de dólares y córdobas, pero los productores y comerciantes se quejan de que el crédito es muy caro y no está disponible para todo mundo.
También siguen construyéndose zonas francas, a un ritmo menor que épocas anteriores, mientras el desempleo crece. Somos el paraíso de inversionistas que no dejan un solo dólar en impuestos de su renta y nos conformamos con las migajas que caen a las manos de los empleados.
Los casinos, viento en popa, son la nueva meca de los desesperados que confían su suerte, y muchos las de sus empresas, en la próxima parada de dados o en el ansiado 21.
La actividad minera sigue creciendo pero la verdadera ganancia, la que genera el procesamiento del producto continúa quedándose afuera porque seguimos siendo productores de materia prima.
Las exportaciones superaron los 600 millones de dólares en el último año. Pero, ¿cuál es la verdad? ¿Cuán cierto es ese mini boom económico anunciado por el gobierno de la Nueva Era?
Las pruebas
La primera evidencia de que la cosas no están bien -si usted quiere verlo de otra manera: o que podrían estar mejor por aquello del vaso semi vacío o semi lleno- es que las remesas familiares superan por mucho a las exportaciones. Más de 800 millones de dólares llegan anualmente al país, en su mayoría, procedentes de Estados Unidos y Costa Rica.
La segunda evidencia es que la tasa de crecimiento de la economía nacional, en promedio, de los últimos tres años ha sido de 3.5%, es decir cero debido a que la tasa de crecimiento poblacional es igual o mayor a esa cifra.
La tercera evidencia la encontramos en el informe elaborado por los economistas Néstor Avendaño y Francisco Flores Morales sobre el Índice de Confianza del Consumidor de Managua en el futuro de la economía y del país en términos generales.
Atribuyen al empresario Carlos Pellas la frase de que "no hay nada más nervioso que un millón de dólares", y podríamos agregar que no hay nada más grave para una economía que un consumidor estresado y temeroso del futuro.
Según la encuesta, "la confianza de los consumidores del Departamento de Managua aún no se recupera", y que "la mayoría de las familias managüenses no están captando los beneficios de los resultados positivos de los indicadores macroeconómicos de 2004".
Resulta sumamente preocupante que el equipo económico del gobierno aún no haya comentado los hallazgos de la investigación porque en sí mismos revelan lo que realmente está ocurriendo con la gran masa de nicaragüenses que Avendaño y Flores llaman "consumidores".
"La confianza de los consumidores… (ha permanecido) casi estancada (porque) la situación económica personal ha disminuido la percepción del momento para la compra de artículos duraderos (muebles, electrodomésticos, carro, entre otros)".
Parar la desmoralización del pueblo
Y ahora no estamos hablando de un millón de dólares, sino de millones de dólares que están dejando de fluir en las millones de operaciones a pequeña escala: compra de una casa, vehículos, un televisor, una cocina, un radio. La gente ha parado su nivel de compras por la incertidumbre que la crisis política ha creado.
La encuesta reveló que "la percepción que tienen los consumidores sobre las empresas durante los próximos 12 meses se deteriora en una forma más acentuada que la percepción que poseen sobre lo que podría ocurrir en el país en los próximos 5 años, la cual también se deteriora en una forma más acentuada que la percepción de los consumidores sobre su situación económica dentro de 1 año".
Además revela que "el mayor deterioro de la confianza se da entre los consumidores con ingresos altos" ya que "los consumidores con ingresos bajos, aunque continúan en niveles sensiblemente negativos, mejoran su situación con respecto a octubre del año pasado".
Otros hallazgos son:
1. Los consumidores prevén un encarecimiento del crédito en los próximos 12 meses.
2. Valoran pobremente la política económica gubernamental en cuanto a las expectativas sobre lo que sucederá con el desempleo y la pobreza.
3. La percepción del momento para la compra de carro y casa se mantiene negativa.
En conclusión una prolongación de la crisis política continuará golpeando la confianza y credibilidad del consumidor nicaragüense en el futuro.
¿A quién conviene un desplome de la disposición a gastar de los sectores medios y bajos a causa del temor a un posible triunfo sandinista el próximo año? ¿Qué creen que harán los nicaragüenses con su dinero y sus vidas si asume la percepción de que no hay nada que hacer para evitar el triunfo sandinista?
Los más recientes movimientos tácticos en la política criolla, desde la llegada de Garza hasta la libertad del ex presidente Alemán, están recobrando la esperanza en que la crisis será superada mediante un acuerdo de fondo entre las fuerzas democráticas.
Los dados están rodando sobre la mesa. No lo echemos a perder.
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