Virgen de Cuapa, Guadalupe y Fátima
- Homenaje de Trinchera de la Noticia hoy día de la Virgen de Guadalupe
Por Emilio J. Núñez T.
La Virgen María, en sus diversas apariciones, dejó muchos mensajes para la salvación de la humanidad. Pero ninguno de quienes recibieron esas señales describe tan bien los rasgos físicos de la imagen como Bernardo de Cuapa. Ni siquiera Juan Diego, los niños campesinos de Portugal, los videntes de Polonia, lograron una descripción tan precisa. Solamente Bernardo Martínez o Bernardo de Cuapa pudo revelar una gran cantidad de detalles sobre sus facciones. La vio tan cerca que pudo grabar en su mente los detalles minuciosos de su extraordinaria belleza pero no se puede interpretar si era fina.
En cuanto a su vestuario este podía cambiar en un segundo, en una aparición la vio de azul y blanco y en otro momento de blanco inmaculado. Recuerda su manta o rebozo grande y azul cielo que cubre su cabeza y hombro, que le colgaba del hombro derecho pasando por el pecho y apoyándose en el hombro izquierdo cayendo en la parte trasera, o sea en su espalda.
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| Bernardo de Cuapa. |
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En su quinta visita a Cuapa, la vio como una joven de unos 25 años de edad, sin canas, sonriente y un cuerpo esbelto, perfecto, su cara alargadita y nariz afilada, su color de piel blanca trigueña y ojos color de miel, su cabello largo, ondulado y color castaño, sus orejas no eran visibles, más sus cejas tenían el mismo color castaño del cabello, vestía de túnica blanca cubriendo todo el cuerpo con el cuello recogido, pies desnudos, cubiertos a la mitad, en su cintura un cordón de rosado tierno, mangas largas hasta el puño, su boca es pequeña, labios finos y al hablar demostraba alegría.
En la visión tenía el brazo izquierdo colgado, un poco levantado para sostener el manto con la mano hacia abajo, mientras su brazo derecho estaba en forma de escuadra pero con la palma de la mano hacia arriba y en dirección al pecho de Bernardo.
El escenario era un potrero inclinado con árboles de cedro, mangos, jocotes, coyoles, chagüites, guapinol, una hierba muy corta, al fondo un río y las montañas.
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| Bernardo asi vio a la Virgen. |
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Sobre un morisco de 60 centímetros de alto con ramitas oscuras, ahora deshojados por los fieles, sobre las piedras, se posó una nubecita blanca, a un metro del suelo. No todos podían ver a la virgen pero su presencia fue sentida por las manifestaciones. Curiosamente el horario de sus apariciones en Nicaragua y en otras latitudes es a las tres de la tarde, hora en que su hijo murió clavado en la cruz en las afueras de Jerusalén.
Esa vez la Santísima Virgen miraba hacia el oriente dejando a sus espaldas el río donde Bernardo llevaba a darles de beber agua a sus animales, a una distancia no mayor de 150 metros. La virgen sigue a Bernardo hasta la iglesia Las Victorias en El Crucero, y hasta la iglesia Nuestro Señor de Esquipulas en El Viejo, Chinandega.
Ya en su lecho de enfermo ella le pregunta: “¿Estás listo para irte conmigo?” (o sea si estaba dispuesto a morir) y éste responde que aún no, porque quiere cumplirle a una amiga rezándole un novenario. Su salud mejora notablemente Bernardo padece del cáncer de próstata-, cumple la promesa y muere.
Cuando oraba él escuchaba su voz. Le decía que bajaría de un cerrito “chimirringo” (chiquito) en Cuapa, que quería una peregrinación, que se hizo el 28 de marzo de 1981 cuando se cumplió su deseo, hubo sanaciones, la gente llegó orando y rezando, porque también lo pidió. La Virgen le advirtió que la policía le buscaría y le ordenó huir.
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