La división del voto perjudica al conservador Piñera
Por Dr. Armando Mena Cuadra (*)
Este título que encabeza este artículo, lo tomo prestado del diario El País de Madrid, de ayer lunes 16 de enero refiriéndose al candidato perdedor de las elecciones presidenciales de Chile, las que fueron ganadas en buena lid por la socialista Michelle Bachelet.
Pero lo tomo prestado porque es un claro ejemplo de lo que puede pasarnos a los nicaragüenses en las próximas elecciones de noviembre del presente año, en el que se vislumbran varias candidaturas en ambos lados del espectro político.
Del lado que llamamos sector democrático, compuesto por varios partidos de signo liberal y conservador en determinados aspectos, se están preparando para competir varias opciones entre las que cabe destacar las que encabeza el PLC, al lado de los mismos también están dando la campanada de salida los seguidores de Eduardo Montealegre denominados ALN-PC y también los del Apre, que aún cuando no se autollaman liberales, sí que lo son al ser una rama escindido del frondoso tronco liberal.
O sea, de momento habría tres opciones liberales que son representantes de la derecha o del centro derecha que se estarían disputando los votos de todo ese sector en su conjunto, lo que significa que estaríamos ante una fragmentación del voto grande y dispersa, y si no lo remediamos a tiempo tendremos que leer en nuestros diarios al día siguiente de las elecciones el mismo titular de El País, aplicado a nosotros mismos.
Por el otro lado, las aguas parecen estar más quietas ya que de momento solo parecen disputarse los votos de la izquierda dura la gente del FSLN, y de alguna forma también estaría en ese senda aunque el niegue de alguna manera, la gente que sigue a Herty Lewites, que parece ser una izquierda más light y menos anclada al pasado.
Pero bien, la lucha de esas dos izquierdas parece ser que quien lo tiene más claro, son los seguidores de Daniel Ortega, que tiene un techo de voto bastante seguro que puede estar en torno al 20% del electorado nacional y de Levites y su coalición sólo sabemos lo que dicen las encuestas que lo encumbran, hasta cotas insospechadas, con lo que parecería que los sandinistas-danielistas al lado de la coalición Lewites no son nada.
Pero, y volvamos al otro lado de la tortilla, ¿qué pasaría si realmente fueran ya no tres, sino solamente dos las opciones que se disputaran el voto de la derecha? Pués que estaríamos en franca desventaja contra quien compite desde la izquierda con un buen margen seguro de votos de entrada y con posibilidades de conseguir otros cuantos más en las redes del izquierdismo local, ahora que parece estar otra vez de moda votar a la izquierda.
No obstante los hechos nos están demostrando que seguir a Daniel Ortega es volver a las cavernas, a las trampas, a la marrullería, al atraso, al populismo demagógico tipo Chávez y Morales y el del maestro de ambos D. Fidel, que significan el retroceso y el anti-imperialismo simple y rampante, que niega las posibilidades del libre mercado y todas las otras libertades como la de pensamiento, expresión y cátedra.
Ojalá pues aprendamos de los errores ajenos en beneficio propio, fijémonos que tanto en Bolivia, como en Chile -aunque son casos distintos- la derecha fue a las elecciones dispersa y dividida facilitando de esta forma el triunfo de las opciones de izquierda.
Estamos a tiempo de no caer en ello, despojémonos de egoísmos y divisionismos, miremos con visión de nación, juntemos esfuerzos, apartemos a un lado lo que nos separa y busquemos puntos de coincidencia que desemboquen en la unión de las fuerzas que adversamos al sandinismo, ya que de antemano sabemos que si ganan nuestros contrarios Nicaragua, no saldrá del hoyo que poco a poco va logrando superarse, hagamos que renazca la esperanza en lucha contra las desigualdades que nos azotan, en nuestras manos y esfuerzos está el conseguirlo.
(*) Abogado nicaragüense residente en España.
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