El consejo de Zelaya a Montealegre
- La verdad sobre una reveladora anécdota
- El destape y embarre del canciller Caldera
Redacción Central
Trinchera de la Noticia
En los círculos políticos sigue comentándose un diálogo entre el presidente electo de Honduras, el liberal Mel Zelaya, y el aspirante conservador Eduardo Montealegre Rivas ocurrido en el Cortijo “El Rocío” del millonario chinandegano Piero Coen, el sábado pasado.
Analistas políticos y el propio Montealegre han dado su versión de ese fragmentó de conversación que fue atestiguado por más de cinco personas y no dos como dijo el candidato.
Zelaya llegó a Chinandega acompañado de su aspirante a la presidencia de la Asamblea Nacional hondureña y otros cercanos colaboradores invitado por el caballista Samuel Kontorovsky, quien tiene varios ranchos y fincas en San Pedro Sula y con quien preserva una estrecha amistad.
Coen aceptó complacer a Zelaya quien quería ver una hípica nicaragüense y nada mejor que el hermoso show de caballos blancos del inversionista, que además le dio una recepción a la altura de su dignidad. El presidente Enrique Bolaños no asistió al evento y el gobierno se hizo representar por el canciller Norman Caldera, quien a propósito- se declaró un ferviente seguidor montealegrista.
La confusión
Trinchera de la Noticia indagó con asistentes al evento que estuvieron en el desfile hípico de Acoyapa, Chontales, en donde fue el tema preferido de charla en todos los grupos.
La primera conclusión es que el presidente Zelaya llegó a la fiesta creyendo que Montealegre era el candidato del Partido Liberal de Nicaragua y por tanto quería ir estableciendo relaciones con su correligionario.
Como veremos más adelante, Zelaya no sólo se sorprendió al descubrir que Montealegre no sólo es un disidente del PLC sino que es el candidato del Partido Conservador, la ideología que él más rivaliza después del comunismo.
¿Quién le vendió a Zelaya la información de que Montealegre era el candidato liberal? Aún estamos averiguando.
En la mesa del presidente hondureño sentaron, además de los anfitriones Kontorovsky y Coen, a los precandidatos presidenciales Francisco X. Aguirre Sacasa, Montealegre, el canciller Caldera mientras otros entraban y salían de la conversación, entre ellos León Jirón.
En cierto momento, Coen le dijo a Zelaya “uno de éstos Aguirre y Eduardo- es el futuro presidente de Nicaragua. Francisco Aguirre porque lo va a escoger Arnoldo Alemán y el PLC o Eduardo porque va arriba en las encuestas” con su partido.
Fue en ese instante que Zelaya se dio cuenta que estaba hablando con la persona equivocada, que Eduardo Montealegre no era el candidato del PLC. El hondureño preguntó para aclarar sus dudas y el candidato conservador le respondió que él fue expulsado del PLC por oponerse al caudillo Arnoldo Alemán.
Los caudillos
El presidente electo le dijo, entonces, que la realidad de América Latina incluye la existencia de caudillos, caciques o líderes, “son una realidad”, comentó.
Zelaya agregó que “puede ser que los caudillos o caciques- no aparezcan en las encuestas pero están en el subconsciente de los pueblos y aún muertos se guían por ellos”.
Y le recomendó “tené cuidado de no hablar mal de los caudillos”.
Sintiéndose expuesto a las miradas de todos en la mesa, Montealegre ensayó una explicación como que “yo tengo cuidado de no hablar mal de los caudillos o líderes” y en un intento por mejorar su posición le ripostó: “lo que pasa es que estoy arriba en las encuestas”.
Zelaya volvió y le expresó que tuviera cuidado con las encuestas. “Mire, le dijo, una semana antes de las elecciones en mi país las encuestas decían que yo iba a perder con un 8% ante el Partido Nacional, pero al final, según los resultados oficiales triunfé con un 6%”.
El presidente hondureño comentó que su triunfo es mayor ya que sus cálculos indican que ganó con un 10% de ventaja sobre su rival conservador.
Volvió a aconsejarlo: “Mire, encuesta de enero no sirve en noviembre” explicando que en América Latina “las encuestas no funcionan”.
Volvé a tu partido
Viéndolo abrumado, Zelaya siguió dándole consejos como que se acercase al Partido Liberal. “Estás mal si no estás con tu partido, sin tu partido estás en problemas”, agregó.
El presidente, al mejor estilo catracho, interrumpió varias veces sus respuestas para decirle a Montealegre: “Perdoname que tenga que ser tan franco con vos, pero…”
La mayoría de los miembros de la mesa guardaron silencio ante la contundente paliza de argumentos y sólo uno de ellos intentó entrar al rescate, el canciller Norman Caldera, quien luego de un prudente silencio le dijo a Zelaya que las encuestas dicen que Herty Lewites y Eduardo Montealegre van a arriba en la preferencia popular.
Destapó su afinidad con éste pese a que son antiguos enemigos de gabinete- diciendo que Montealegre estaba mejor porque estaba haciendo su organización partidaria, en cambio, Lewites no la tenía.
Mel Zelaya aprovechó para rematar su tesis: “sin un partido no hay nada”, pero Caldera sintiendo la necesidad de salvar a su ex colega de gabinete intentó explicarle que Nicaragua es el país de los antis, que Violeta Chamorro y Arnoldo Alemán habían ganado las nacionales por ser antisandinistas y que Enrique Bolaños había hecho lo propio por “antiarnoldista”.
Todos en la mesa se volvieron a ver.
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