Premio a Garganta Profunda nica
- Nuevo y flamante ministro de Defensa
Avil Ramírez, el nuevo y flamante ministro de Defensa, fue señalado de ser la persona que entregó la Lista Negra o Lista Vega al editor del diario La Prensa, en compañía del vocero presidencial Lindolfo Monjarrez.
Ramírez es lo más cercano al Garganta Profunda norteamericano, Mark Felt, el ambicioso agente del FBI que como no llegó a ser el número uno de esa poderosa institución de Estados Unidos usó a los periodistas del Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, para desquitarse del presidente Richard Nixon.
Y lo logró. Nixon acabó en el ostracismo y Felt en el más completo anonimato hasta hace unos meses cuando descubrió su identidad en busca de la fama y notoriedad que se impuso por temor a que el “sistema” lo aplastase.
The Washington Post, después de haber consultado “decenas de miles de páginas de documentos desclasificados de la Casa Blanca y del FBI y de haber hablado con una veintena de personas que tuvieron relaciones con Felt”, concluye que Garganta Profunda tenía “una personalidad excepcionalmente complicada”.
Qué impulsó a Felt, se pregunta el Post, “¿el amor a la patria y su repugnancia por las maniobras de Nixon o el despecho por no haber sido nombrado director del FBI?”
El mismo agente revela en su autobiografía que estuvo cerca del cielo, al menos por dos horas y media. “Durante dos horas y cincuenta minutos, estuve en lo alto de la pirámide”, escribió Felt en referencia a cuando fue director en funciones del FBI.
La pregunta es qué ambiciones guiaron al ahora ministro de Defensa a involucrarse en una burda conspiración en la que embarraron a uno de los medios del país, que a la vez pecó por su obcecada parcialización política.
Ramírez encontró en el gobierno de Bolaños la oportunidad para salir de la oficina de Europa que ocupó durante las administraciones de Violeta Chamorro y Arnoldo Alemán. Secretario privado, director de Migración, viceministro de Gobernación y por fin ministro del gobierno.
Mucho llamaron la atención las entusiastas declaraciones del jefe del Ejército, General Omar Hallesleven, sobre Ramírez a quien tendió la mano y deseó suerte en el cargo.
¿Habría dicho lo mismo el general Hallesleven de Julio Vega? ¿O de Frank Arana, El Cosaco? Difícilmente los habrían aceptado como ministros de Defensa. Para Ramírez, un cargo ministerial aunque sea por unos cuantos meses bien valen salir del anonimato… para no esperar hasta los 90 años como ocurrió con Felt.
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