Periodistas y mediadores
Por Hamlett
info@trinchera.com.ni
Una vez más, el periodismo. El Dr. Elio Artola, líder de la Federación de Médicos ProSalarios, denunció a algunos periodistas que se vuelven "inquisidores", más que entrevistadores, cuando intervienen en el proceso de creación de la noticia. Según el médico un colega del diario La Prensa espetó a la ministra de Salud, Margarita Gurdián: "¿y qué esperan para despedir a los huelguistas?"
El reclamo del Dr. Artola ocurrió en un programa de televisión en el que su conductor intentó -a más no poder- arrancar un compromiso a la ministra Gurdián y al galeno de que antes de que terminara la entrevista llegarían a un arreglo. No lo consiguió.
Ayer, el conductor de otro programa televisivo volvió a sentar a Gurdián y Artola para que resolvieran el conflicto médico delante de su teleaudiencia. En el climax, minutos antes de sonar la campana del final, el presentador les dijo que él estaba dispuesto a cabildear con las bancadas de la Asamblea Nacional para que los compromisos que allí estaban acordando -y que eran buenos para todos- fuesen asumidos como tales por los diputados.
A esa misma hora, en otra frecuencia, el Dr. José Rizo, precandidato liberal a la presidencia, relataba una anécdota atribuida a una joven colega periodista que hizo varias preguntas desatinadas e ilógicas. Según Rizo cuando él le reclamó por las preguntas, con más lástima que molestia, ella le dijo: "es que a mi me dijeron que le preguntara eso".
Debo confesar que cada vez que pasa un incidente de este tipo -y ojo que ocurren todos los días y a cada rato- siento la pena ajena y la propia.
Una conocida periodista dijo hace un tiempo que nadie se imagina que un periodista pueda entrar a un quirófano para hacer una cirugía de corazón abierto, pero muchos sin calificación, talento o preparación si entran a una cabina de radio -aunque a esos les gusta más la TV- y hacen de periodistas, amigables componedores y hasta cabilderos.
Ojo que no me refiero a la pléyade de elementos talentosos que han reforzado a los periodistas egresados de las universidades en el desempeño de tareas tan complejas como entrevistar a un personaje.
Profesionalización y vergüenza
La profesionalización del periodismo nicaragüense es uno de los más importantes factores que han incidido en su dignificación. Más del 80% de las redacciones de los medios escritos o electrónicos, incluyendo los virtuales, están hoy en día compuestas por jóvenes salidos de las universidades.
El promedio de empíricos ha bajado notablemente y, con sus excepciones y "papas fritas", ellos constituyen los paradigmas de las nuevas generaciones.
Debemos decir que en las escuelas de comunicación y periodismo no se enseña a los muchachos a ser mediadores, cabilderos o agentes políticos. Su formación académica busca un fin: recolectar, investigar, procesar, interpretar y transmitir los hechos cotidianos, ponerlos en perspectiva a sus audiencias o lectores para así mejorar su comprensión de la vida que le rodea.
Los cursos están diseñados para despertar en los jóvenes, con un amplio sentido ético y moral, las habilidades que le permitan comunicar a un conglomerado específico los acontecimientos que le interesan y las consecuencias de estos.
Así aprenden desde descodificar una lectura hasta entrevistar a un personaje porque lo que buscan es la verdad.
Es tan liberal la profesión que debería ser como la de los médicos, de 10 años al menos, para que llegue a una especialidad en la que no se de el lujo de "perder" a ningún "paciente". Pero, los periodistas viven al ritmo de los hechos que uno tras otro, inexorablemente, no dejan que ponga los pies sobre la tierra.
Hechos y verdad
De allí que la más reciente discusión sobre el tema ha llevado a los periodistas occidentales -habida cuenta de sus múltiples errores en las coberturas de la invasión a Irak y la política norteamericana- a justificar sus yerros con la frase de que "los periodistas informamos sobre los hechos, no sobre la verdad".
El comunicólogo Ignacio Ramonet (Pensamiento único y nuevos amos del mundo) dijo que "instantaneidad, espectacularización, fragmentación, simplificación, mundialización y mercantilización son desde ahora las principales características de una información estructuralmente incapaz de distinguir entre la verdad de la mentira".
Ramón Reig (Dioses y Diablos Mediáticos, 2005) asegura en su libro que "el periodismo cada vez se encuentra con más trabas debido a dos factores: los intereses estructurales (los dueños interconectados que están detrás de los medios) y las servidumbres que la publicidad, los grupos de poder privados y los gobiernos ejercen sobre los medios".
Y justamente cuando el periodista no se ajusta al modelo de "comunicador" que los dueños de medios, el poder económico o políticos necesitan es que recurren a otro tipo de profesionales para que cumplan con el papel deseado.
Diferenciación necesaria
Es difícil hoy diferenciar entre prensa y relaciones públicas, periodismo y marketing. Las páginas de economía de algunos diarios están llenas de notas sobre lanzamiento de nuevos productos o servicios o promoción de imagen de empresas o empresarios. Todo parece valerse en el mundo contemporáneo y nosotros somos parte de la nueva "ola".
El periodismo no es neutral -como diría un amigo "no es la Cruz Roja para ser neutral"- pero es un campo en el que a todos nos interesa que sea independiente, autosostenible y libre.
|