De ratones y hombres
Por Dr. Zacarías Orlando Pereira Vega
Luego del atraso de una semana para la elección de la junta directiva de la Asamblea Nacional de nuestro país, surgen una serie de interrogantes sobre lo que sucederá desde ahora hasta el día de las elecciones, pero lo más importante es de qué manera las inocentadas de don Eduardo Montealegre afectarán las mismas.
Uno de los hechos más lamentables de la presente elección, es que se pudo evidenciar sin lugar a cuestionamiento alguno, que el pobre de don Eduardo y su bancada no perdieron la primera oportunidad para exteriorizar sus debilidades, mediante un vulgar pacto con el partido de las cuatro letras.
Montealegre demuestra que su desmedida ambición política lo lleva a equivocarse constantemente. Primero como Ministro de Hacienda y Secretario de la Presidencia de don Enrique Bolaños -manteniéndose en esos puestos en contra de la voluntad de su partido-; segundo, como miembro de la "Nueva Era" nunca medió para evitar los despidos masivos que practicó este gobierno para todo aquél que pintara a rojo, personas a las que casualmente hoy les pide su voto; y por último, como candidato conservador y "dueño" de una bancada la cual hizo a expensas del PLC. Montealegre, como Bolaños, sabe perfectamente bien lo que ha hecho, por lo que es casi impensable que pueda retractarse con facilidad de sus faltas ya que han sido demasiadas. ¿De qué manera, nosotros los electores, vamos a votar por un candidato que por un lado rasga sus vestiduras en contra del pacto Alemán-Ortega, para luego hacerse uno a la medida en el primer momento que tiene oportunidad?
En este momento no puedo pasar por alto las palabras del "padrino" cuando decía: "Creo que aquí se están jugando falsos pudores, algunos haciéndose pasar como castas doncellas cuando ya tenían marido y se las habían llevado varias veces al río". Que cada quien entienda lo que quiera con esta expresión, pero no se puede negar que don Eduardo se quedó, al final, sin el santo y sin la limosna, ya que el pacto no le funcionó como él pretendía: ninguno de su bancada formó parte de la directiva electa.
Todo mundo en Nicaragua sabe bien, con excepción de la Embajada norteamericana, que Montealegre es un "cuete quemado". Las posibilidades de triunfo de Montealegre son muy limitadas, si bien las encuestas amañadas dicen todo lo contrario. Cómo no va aparecer bien en esas encuestas, las cuales a todas luces han sido manipuladas por los mismos medios de comunicación pagados por la "Nueva Era", si el PLC no ha designado aún a su candidato? Esta debilidad suya, Montealegre la conoce perfectamente bien, pero su soberbia y su arrogancia lo hacen aparecer ante la población como una víctima de sus propias mentiras, o sea, un autoengañado.
Sea serio don Eduardo y despierte, no crea que porque lamentablemente el 30 % de la población de Nicaragua es analfabeta, no sabe diferenciar entre un burro y un caballo ganador. Si bien tiene el apoyo de la Embajada y el Departamento de Estado, recuerde que esta gente no vota.
Es cierto que los norteamericanos, en nuestra América, están acostumbrados a imponer los candidatos, pero sería conveniente que dé un breve vistazo, si es que no lo ha hecho, por la parte sur de nuestro continente, y se convencerá que no estamos para jueguitos ni para caprichos de muchacho malcriado, y mucho menos permitir que el triunfo se nos vaya de las manos. Creo que está a tiempo de rectificar y lo mejor que puede hacer es aceptar las primarias del PLC o apartarse del camino. Estoy seguro que cualquiera de estas dos decisiones que tome, el pueblo se lo agradecerá y verá en usted a un patriota y no a un banquero que se ha acercado a la gente por mera casualidad electorera. Recuerde que los verdaderos hombres se miden por su compasión, por el tamaño de sus sueños y su vocación de sacrificio, no por la magnitud de sus traiciones y sus actos mezquinos.
En estos momentos, y como siempre, hay mucho que está en juego; no caigamos en la trampa de algunos irresponsables y de los enemigos de nuestro pueblo. Con el hambre y la libertad no se juega, y lo que hoy negamos a los demás, mañana nos puede faltar.
<zacarias_pereira@yahoo.com>
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