Año 5 No. 1532 Lunes 30 de Enero del 2006 Managua, Nicaragua



Quién es quién en el grupo montealegrista

--- Una insólita fauna política

Redacción Central
Trinchera de la Noticia

Salvador Talavera, "presidente" de por vida de la Resistencia Nicaragüense. Talavera nunca participó en la Contra. Más bien estuvo en el Ejército Popular Sandinista. Sin embargo, logró adueñarse del movimiento del PRN y se ha quedado con los sellos del partido a través de intrigas y engaños. Gracias a su habilidad, ha logrado excluir del movimiento que tiene secuestrado a todos los verdaderos comandantes de la Resistencia aunque ahora estos se han unido alrededor de Oscar Sobalvarro (Comandante Rubén) y Popo Chamorro quienes han cuestionado la legitimidad del movimiento de Talavera.

Salvador Talavera tiene algo en común con otros dictadores como Papa Doc Duvallier y Mobutu del Congo en el sentido que le gusta ser "presidente vitalicio." A través de intrigas y de un manejo "hábil" de sus seguidores, ha sido reelecto presidente del PRN varias veces en violación de los estatutos del PRN.

Se sabe que Talavera pone su chingaste de movimiento al servicio del más alto postor y que ha resentido a muchos de sus correligionarios por la deuda que incurrió el PRN en las últimas elecciones municipales.

Durante la época en que el PLC estaba en el poder, era un arrimado, costoso por cierto, del PLC por sus vínculos a la Jamileth Bonilla. Propuso, por ejemplo, una alianza con el PLC en las municipales de 2004 a cambio de 14 alcaldías. Por supuesto que esto se le negó y terminó jugándosela solo y ganó una alcaldía. Posteriormente, buscó un acercamiento con el FSLN para que el CSE no cuestionara su conducta dictatorial del partido y para buscar como cancelar las deudas del partido. Cuando el Frente optó por no darle cabida por su manera prebendaria y traicionera de operar, se acercó a Eduardo Montealegre con la ayuda de su mentora política, Jamileth Bonilla.

Jamileth Bonilla comenzó su carrera política hace años como militante del Partido Comunista donde adquirió muchos de sus conocimientos de organización y sus mañas. Se arrimó a Arnoldo Alemán cuando este quedó de alcalde de Managua y fue subiendo en el PLC en donde se le conocía como "mata hari". Durante el gobierno de Alemán, fue Ministro de Acción Social donde tuvo repetidos problemas con los donantes por su costumbre de quedarse con algunos bienes y vehículos donados que utilizaba para su uso personal. Esa confusión entre bienes del estado y personales siempre ha existido en su mente.

Llegó a ser secretaria de organización del PLC y manejaba el presupuesto más grande del partido. Aun cuando el PLC pasaba por sus peores momentos (2002-2004), Jamileth siguió recibiendo un fuerte presupuesto para que su equipo de digitalizadores mantuviera las estructuras del partido intactas. En las municipales de 2004, sin embargo, quedó descubierta su ineficiencia al demostrarse que muchas de las estructuras que ella aseguraba que existían resultaron ser "virtuales." Esta ineficiencia resultó ser una de las causas principales del pobre desempeño del PLC en León, Chinandega, Masaya, Carazo y Rivas.

En su nueva encarnación, tiene a su cargo la organización de Eduardo Montealegre. Se dice que ha montado la misma operación cibernética para Montealegre que tenía en el PLC y que tiene al banquero mareado con sus cifras, estadísticas y bancos de datos. Se dice que las estructuras de Eduardo cuentan con miles de nombres. Conociendo a Jamileth no nos sorprende. ¿Pero, cuántos responderán en el momento de una elección? Entretanto, Bonilla busca como mantener su cómodo nivel de vida que es inconsistente con su salario de diputada. También busca como asegurar su futuro con una nueva diputación, esta vez en el Partido Conservador.

Alfredo Cesar: El estratega mayor de Mario Sebastián Rapaciolli y, por consiguiente, unos de los más influyentes de su primo político, Eduardo Montealegre. Reconocido como el Rasputín de la política nicaragüense, César huele a azufre y fácilmente domina a los otros del equipo de Montealegre en el arte de la conspiración.

Conocido como "siete puñales" por su destreza política, traicionó a su entonces cuñado, Toño Lacayo, durante el gobierno de doña Violeta y logró elegirse presidente de la Asamblea Nacional en donde logró amplificar la influencia de los micro partidos de Nicaragua. Posteriormente se lanzó para presidente de Nicaragua con el movimiento UNO. Desangró financieramente a Roberto Terán Balladares, su candidato a vicepresidente. Sin embargo, su campaña nunca arrancó y terminó sacando menos del 1% del voto en 1996. De allí pasó al sector privado y estafó a Ernesto Fernández Hollman en una operación de bienes raíces. Se divorció de su segunda esposa y abandonó el país hasta que se calmaron las cosas, pero reapareció hace unos 18 meses. Consiguió un hueso en la Asamblea Nacional y comenzó a militar en el Partido Conservador en donde su "habilidad" le permitió sobresalir. Tiene que tener cuidado en la campaña de Montealegre porque varios de los otros que rodean a Eduardo conocen su interesante pasado, incluyendo Adolfo Argüello que trabajaba con Fernández cuando César lo estafó.

Este elenco demuestra que Eduardo no es el político idealista y renovador que el proyecta ser. Es "uno más del taller Cajina" que en su afán por llegar a manosear el poder, como dijo Eduardo Enríquez, ha buscado aliados entre los elementos peores y más feos de la clase política de Nicaragua. En vista de esto, nos preguntamos, ¿qué cambiará en un gobierno de Eduardo Montealegre? Como reza el viejo adagio, "dime con quien andás y te diré quien eres."


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