Intenso debate cibernético por elecciones nacionales
--- Correos electrónicos que echan humo en la red
Hay que negociar
Por Michael J. Bolaños Davis
mbolanosd@hotmail.com
Estoy plenamente convencido que José Antonio Alvarado es una opción de mucho peso para las próximas elecciones. También creo que Eduardo Montealegre es un buen candidato. La conversación que puede tener José Antonio con Arnoldo Alemán debe evaluarse en el contexto político que atraviesa Nicaragua y la forma de buscar que el PLC se pliegue a apoyar una selección transparente del candidato que apoyarán. No hay nada malo ni reprochable en eso.
Yo confío que José Antonio sabrá conversar sin tener que dar explicaciones públicas de todo lo conversado. Quizá lo que incomoda a muchos o a algunos, es que no nos están contando los pormenores y desconfiamos de cualquier conversación que se pueda tener con Arnoldo Alemán.
Eduardo por su parte ha decidido buscar un apoyo a través del APRE y los conservadores, en total confrontación con los miembros directivos actuales del PLC. Bueno, esa es su estrategia política para llevar al PLC a someterse a sus condiciones y tampoco nos está contando los pormenores de sus negociaciones. Pero no creo que Eduardo sea tan ingenuo de pretender ganar una contienda electoral sin el apoyo del PLC. Al final de cuentas también tendrá que conversar y negociar. Lo improbable será que en dicho momento no sea Arnoldo Alemán quien decida el derrotero del PLC, ya que la cúpula del PLC es totalmente fiel a su voluntad.
No hay que insultar para rechazar lo que al final de cuentas ambos tendrán que hacer. Ambos son merecedores de nuestros respetos como personas y como líderes políticos. Mi pronóstico sobre las futuras elecciones se las comuniqué al candidato que creo será el triunfador, en mayo del año 2005. Creo firmemente que él ganará la nominación y ganará las elecciones. Pero el otro candidato es un buen candidato y podría ser un excelente acompañante de fórmula.
Del resto de supuestos candidatos del PLC, ninguno tiene oportunidad de obtener siquiera un 10% de los votos de los liberales y ninguno ofrece ser un buen acompañante de fórmula. En el liberalismo hay muchas personas ilustres que podrían ser excelentes contendientes, pero ninguno creo que se expone a tener que lidiar con la actual cúpula del PLC, aunque en la cúpula hay algunas personas de bien.
Insisto ante mis correligionarios liberales que apoyemos al candidato de nuestra preferencia, pero con respeto y consideración a los demás candidatos de la corriente democrática y liberal que aspiramos seguir teniendo en Nicaragua. No podemos permitir que la tragedia vuelva a gobernar en Nicaragua y esta vez debemos procurar que la representación de los pandilleros del F$LN sea mínima o ninguna. Repito que en Nicaragua DOS es igual a CERO para el pueblo.
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Por la unidad del liberalismo
Por Federico Cuadra Román
fcr@cablenet.com.ni
Escuchando debatir sobre las primarias a los señores Francisco Aguirre Sacasa y Eliseo Núñez no pude menos de reflexionar sobre la falta de idoneidad de este último, por muy experto que sea en las trampas electoreras criollas, para negociar la participación de la ALN-PC en las primarias a través de las cuales se podría estar definiendo la unión del liberalismo y el futuro de Nicaragua. En mi opinión, el señor Núñez adolece de la serenidad y madurez necesaria para tan delicada misión, a menos que la intención de la ALN-PC sea boicotear cualquier posibilidad de unidad de las fuerzas liberales. Tengo entendido que en las filas de la ALN-PC existen colaboradores con los requerimientos necesarios para asumir tan trascendental responsabilidad.
Similar reflexión es necesaria en el campo del PLC y mantener a personas como Francisco Aguirre Sacasa y José Rizo al frente de la importantísima misión de unificar las fuerzas liberales. El PLC debería actuar prudentemente y evitar la intervención de personas que podrían, al igual que el señor Eliseo Núñez, descarrilar las negociaciones, a menos que su intención también sea la de boicotear la unión del liberalismo. Este es el momento en que el señor Alemán si debe recurrir a su liderazgo para influir positivamente demostrando su recta intención de unificar a la familia liberal en un partido moderno y democrático y promover una gran alianza de las fuerzas democráticas que garantice que Nicaragua no vuelva a la noche oscura…es también el momento de ser humilde y hacer lo que se tenga que hacer para restañar las heridas que obviamente han lastimado profundamente la dignidad de recios liberales merecedores del aprecio de sus correligionarios... es el momento de mostrar la nobleza de corazón que sana los resentimientos mediante el perdón contenido en la mano que se extiende hacia el amigo herido.
En mi opinión, El APRE y el señor Alvarado han demostrado una gran madurez y visión de nación y sus esfuerzos deben ser respaldados por la ciudadanía consciente del serio peligro que enfrenta el país de continuar profundizándose las divisiones de las fuerzas democráticas.
No se trata de sacrificar principios y valores, todo lo contrario, se trata precisamente de garantizar que se impongan los principios y valores como el único interés alrededor del cual se unifiquen las fuerzas capaces de enfrentar la amenaza que se cierne sobre todos. Se trata de reflexionar, reconocer errores, evitar continuar incurriendo en ellos y enrumbarnos a construir el futuro dejando atrás, de una vez por todas, las recriminaciones y acusaciones que cada vez nos alejan y dividen más.
Nicaragua atraviesa un momento crítico en su historia, un momento de definición: o crees en la globalización y en el capitalismo con sentido de responsabilidad social como medio de sacar al país de la pobreza o crees en la demagogia populista chavista. Nicaragua no está en las condiciones de Chile o de otros países que se pueden dar el lujo de experimentar con variables socialistas de economías de mercado. En Nicaragua, o entramos firmes y decididos a trabajar duro en la línea de la globalización y el capitalismo con responsabilidad social o nos hundimos en el populismo. Este no es momento de experimentar con alianzas parlamentaristas. Sólo traten de imaginar a las cuatro bandas poniéndose de acuerdo en la asamblea.
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