De partidos, elecciones y otras consideraciones
Por Dr. Armando Mena Cuadra
Los partidos políticos, tal como los conocemos actualmente y de acuerdo con la ya clásica definición de Raymond Aron son una organización regular y permanente de personas dirigidas a conquistar, ejercer y conservar el poder político, siendo la regularidad y la permanencia las notas más distintivas del moderno fenómeno partidario.
Esta asociación con los fines descritos es recogida en varios artículos de nuestra Constitución como el artículo 2 que establece: "El poder político lo ejerce el pueblo por medio de sus representantes libremente elegidos por sufragio universal, igual, directo y secreto sin que ninguna otra persona o reunión de personas pueda arrogarse este poder o representación". O el artículo 5 que en la definición de los principios de la nación nicaragüense afirma como uno de sus principios "el pluralismo político" y que luego amplía: "El pluralismo político asegura la existencia y participación de todas las organizaciones políticas en los asuntos económico, políticos y sociales del país sin restricción ideológica, excepto aquellos que pretendan el restablecimiento de todo tipo de dictadura o de cualquier sistema antidemocrático". En su artículo 51 establece que "los ciudadanos tienen derecho a elegir y ser elegidos en elecciones periódicas y optar a cargos públicos, salvo las limitaciones establecidas en esta Constitución Política" y cierra el círculo -nuestra Carta Magna- en el artículo 55 estableciendo que: "Los ciudadanos nicaragüenses tienen derecho a organizar o afiliarse a partidos políticos con el fin de participar, ejercer y optar al poder".
Y es a partir de estos principios que la ley electoral desarrolla todo lo concerniente a organización de distintos tipos de elecciones que existen en nuestro país, la forma en que los partidos políticos deben presentarse a las mismas, los plazos para las campañas, la organización de la juntas receptoras de votos, el porcentaje mínimo de votos para obtener cargos electos, las incidencias para la nominación y proclamación de candidatos etc.
Como vemos pues el mecanismo o instrumento que la democracia tiene para el ejercicio del poder político se concentra en los partidos políticos, quienes son los únicos legitimados para captar el voto que legitime y desarrolle la participación del pueblo en los órganos del poder.
Pero los partidos políticos, como hemos visto en su definición son instituciones duraderas y estables, cuyo fin, es la conquista del poder político al que tantas veces se refiere nuestra Carta Magna, lo que excluye consecuentemente la existencia de partidos o agrupaciones que nacen sólo para una sola elección.
Esta institución para conseguir el ejercicio del poder, tiene que concurrir por medio de sus candidatos a unas elecciones, que normalmente son dobles puesto que, para concurrir a las elecciones a cargos de elección popular antes el candidato tiene que pasar por el filtro de unas elecciones internas dentro de su agrupación partidaria.
Estas elecciones internas-previas a las nacionales- se realizan de acuerdo con lo establecido en los estatutos de cada organización, lo que es privativo de cada partido, al igual que la forma que escoja para elegir a sus candidatos, es pues un mecanismo interno el que define la forma y manera como se habrá de escoger a los candidatos que luego competirán a nivel nacional con los candidatos de los otros partidos para optar desde los cargos de concejales de un municipio, pasando por los Concejales Autonómicos de las Regiones Autónomas del Atlántico, y luego los candidatos a diputados a la Asamblea Nacional y así hasta llegar a la elección presidencial.
Por esto pues no es menos democrático un partido que escoge a sus candidatos dentro de su seno por los propios órganos de dirección del partido que si los escogen directamente todas las bases que la componen, en ambos casos tienen legitimidad, la que les viene dada por los estatutos o directrices partidarias, la elección por el sistema de llamado de primarias es propio del sistema bipartidista norteamericano tal como lo afirman reputados tratadistas de la ciencia política.
Lo que vale y hace viable la democracia es la limpieza y transparencia de las elecciones ya sean estas nacionales o de cualquier clase, el que éstas sean inclusivas pero no desde el desorden y la participación desmesurada de muchos partidos, por cuanto lo que se pretende conseguir es que la democracia sea manejable y de allí la razón de establecer un listón mínimo para la obtención de diputados, o concejales.
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