Encíclica papal: ¿un tema lejano de la realidad?
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Por Milagros Romero
MezaTrinchera de la Noticia
Después de nueve meses de iniciar su pontificado, el papa Benedicto XVI publicó su primera encíclica, con un tema cotidiano, pero que expresa “con claridad meridiana el corazón de la fe cristiana” revelado por el evangelista Juan: Dios es Amor.
La primera carta que el Papa dirige a sus obispos y fieles del mundo entero versa sobre el amor humano y la caridad cristiana, dividida en dos partes: “La unidad del amor en la creación y en la historia de la Salvación” y “Caritas, el ejercicio del amor de Dios por parte de la Iglesia como ‘comunidad de amor”, el Papa integra dos aspectos que se han visto de manera distanciada, pero que tienen estrecha relación.
Por ser la primera de este pontificado, la carta del Obispo de Roma, ha generado muchas expectativas, porque seguramente marcará el camino que la iglesia seguirá en estos tiempos y su postura ante las realidades que aquejan al mundo de hoy.
¿Un tema cercano o lejano a la actualidad?
Benedicto XVI, reconocido teólogo desde el pontificado de Juan Pablo II como Prefecto de la Doctrina de la Fe, hace una reflexión filosófica y teológica del amor, que “nos presenta a todas las personas del mundo una nueva opción de cómo vivir ese mandamiento nuevo del amor” a través la relación entre un hombre y una mujer, que integre cuerpo y espíritu.
Para el padre Bismarck Conde, responsable de la Pastoral de Enfermos de la Diócesis de Managua, está “llena de actualidad y contenido en medio de un mundo lleno de conflictos y guerras… es un regalo para la humanidad que refleja la verdad fundamental de nuestra fe cristiana: el amor”.
El padre Conde, asegura que es un carta que refleja lo que “el mundo de hoy necesita, tantas guerras, problemas entre países, pobreza, hambre es por falta de amor”. Asimismo cree que sólo con la práctica del amor se pueden encontrar soluciones a los problemas porque “la falta de amor impone una cultura de muerte, pues el amor debe ser la base de toda convivencia humana”.
Sin embargo, en opinión de la hermana Mercedaria y antropóloga, Rosario Castañeda, “uno se podría preguntar ¿Por qué una encíclica con el tema del amor cuando en este momento hay innumerables problemas sociales y estructurales que están destruyendo la dignidad del ser humano? ¿Por qué no abordar el tema de la no violencia, la paz, y la reconciliación en un momento donde la violencia justificada ha estallado, tanto por quienes promueven el terrorismo como por quienes lo combaten? ¿Por qué no asumir una denuncia profética levantando la voz ante los estragos que el neoliberalismo ha generado y está generando provocando un incremento descarado de la pobreza especialmente en los países del tercer mundo?, ¿Por qué esa ausencia casi total de análisis de los problemas en los que se debate hoy el ser humano y de las injusticias -desamor estructural- de nuestra sociedad?”, se pregunta.
El Papa optó por un tema menos controvertido, según la religiosa, y más inclinado a “reforzar la moral que la Iglesia ha defendido frente a los cambios históricos y los temas que han salido a debate y que exigen una respuesta más humana, más evangélica y más solidaria como las opciones sexuales diferentes”, lo que según ella, refleja que la iglesia sigue concentrando sus fuerzas en la moral y no en lo social.
Posturas tradicionales
De acuerdo a la hermana Rosario Castañeda, la encíclica del Papa, continúa reforzando posturas tradicionales que “no aporta nada nuevo y significativo frente a nuevos temas y debates que ya se están considerando y dialogando en la sociedad”.
Según la antropóloga y miembro de la comunidad mercedaria hay una serie de temas “como la homosexualidad que están obligando a la sociedad a modificar y suavizar posturas, a entrar en reflexiones serias y profundas, a tomar en cuenta a éstas personas como nuevos sujetos que exigen modificar las estructuras sociales para darles cabida desde una perspectiva más incluyente y respetando sus derechos fundamentales, y por lo que aparece en la encíclica, me parece que ese tema y muchos otros con respecto al amor y a la sexualidad, siguen estando ausentes en esta reflexión del Papa”.
Asimismo cree que el eros no sólo está en las relaciones heterosexuales, si es así “¿qué pasa con las personas que viven profundamente el amor desde otras preferencias sexuales? ¿qué pasa con millones de parejas en el mundo y en diferentes culturas que forman un matrimonio pero fuera del eclesiástico?”, pregunta.
Por su parte, el padre Conde afirma que con esta obra, el Papa rompe con la mala imagen “que tenía desde que era el Cardenal Ratzinger y dijo no a las relaciones entre homosexuales, no al matrimonio entre lesbianas, no al aborto y se ganó fuertes críticas, porque incomodó a sectores, pero esta encíclica nos viene a romper con la imagen del papa malo que no iba a entender a los hombres contemporáneos”.
Además considera que la postura del Papa no es en defensa de valores sólo de la iglesia, sino de Dios, pues “las relaciones homosexuales no son producto del amor verdadero, sino de un amor desordenado que no le agrada a Dios porque se centra en las prácticas sexuales que convierten en mercancía a la persona, como dice el Papa”.
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