Año 5 No. 1533 Martes 31 de Enero del 2006 Managua, Nicaragua



Imaginemos la realidad

Por Hamlett
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Viendo las imágenes del sepelio de Shafik Jorge Handall, uno de los guerrilleros más emblemáticos de América Central, tomé conciencia de la importancia que este tipo de líderes tienen para los conglomerados sociales.

El líder de izquierda, sobre todo si surge de movimientos guerrilleros, suele ser idolatrado y magnificado por sus acciones en el campo de batalla. Así, la imagen del Ché Guevara sigue campeándose como la del "guerrillero puro y universal". Los colombianos tienen a "Tiro Fijo" Vélez, los cubanos a Camilo Cienfuegos y los sandinistas a Augusto C.

Pero ¿qué pasa cuándo éstos personajes desaparecen repentinamente sin dejar una sucesión ordenada, sobre todo si son organizaciones verticales y con un alto ingrediente militar en sus estructuras? La experiencia latinoamericana nos dice que cuando un líder de esta categoría muere sus organizaciones suelen dividirse en medio de pugnas sangrientas y costosas.

Otro ejemplo. La muerte de Carlos Fonseca Amador causó la división del FSLN en dos tendencias que luego se amplió a tres. La organización celular de las guerrillas o en frentes de lucha muy autónomos es una de las causas del fenómeno. Desapareciendo el líder muchas cabezas reclaman el mando o ven su oportunidad de hacerse de su propia guerrilla. Al final todo termina en matanzinas.

Me pregunto ¿qué pasaría con el Frente Sandinista si Daniel Ortega desapareciese en este momento? No lo tomen a mal, no es un deseo mucho menos una premonición, simplemente un ejercicio necesario motivado por la desaparición repentina de Handall.

Y hay que pensar en esta posibilidad por el peso del FSLN en la vida democrática del país y la fragilidad del sistema nicaragüense. Seguramente muchos pensarán que sin Daniel Ortega el sandinismo desaparecerá al dividirse en mil pedazos. A lo mejor es algo peor.

Pero, pensemos en las siguientes posibilidades.

¿Quién heredará el trono?

Primero, de ocurrir un hecho tan lamentable como el que estamos suponiendo, el FSLN pasaría a ser controlado por la fuerza más radical que hoy está a cargo de su estructura electoral y de base: Lenin Cerna Juárez.

El ex jefe de la Seguridad del Estado, auxiliado de generales retirados como Álvaro Baltodano o ex jefes de la DGSE, como Jacinto Suárez, tiene la red necesaria y la capacidad de presión, para retener el esqueleto y cerebro del partido sandinista. Pero Cerna no es un líder ni está pensando sustituir a Ortega. Aunque, nada es descartable.

Cerna necesitará a dos personajes que sí podrían asumir el relevo: Bayardo Arce Castaño y Tomás Borge Martínez, miembros de la antigua Dirección Nacional, ambos provenientes de la misma corriente ideológica, la GPP, y sumamente complementarios el uno del otro.

Arce Castaño es la imagen del capitalismo sandinista triunfante, con excelentes relaciones entre el gran capital, organismos internacionales, gobiernos, partidos socialdemócratas en Europa y América Latina, pero… no tiene visa a los Estados Unidos.

Borge es la imagen del fundador viviente del FSLN, línea dura, retórica barroca, que odia al imperialismo -porque además no le fue bien como empresario- y ama a la clase obrera y campesina. Su paradigma está ahora en Pekín y no en La Habana. El viejo sueño de Tomás es ser el líder único que Carlos Fonseca y los hermanos Ortega nunca le dejaron ser.

Arce Castaño retendría a su lado a capitalistas sandinistas como los Coronel Kautz, los Conrado, mientras que Cerna se quedaría al mando de los Elías Chévez y los Cienfuegos. Borge sería el símbolo.

¿Y los Ortega?

Segundo, no perdamos de vista que Daniel Ortega está forjando su propia sucesión personal y política a través de su esposa, Rosario Murillo, quien hoy retiene dos de los principales cargos en las estructuras electorales del FSLN: la secretaria de comunicación y la jefatura de campaña de su esposo.

Detrás del matrimonio Ortega-Murillo hay un semillero de muchachos que -a pesar de sus cortas edades- gozan de respeto en las filas del FSLN como Rafael Ortega quien dirige y administra el complejo mediático de su padre -Radio Ya, Radio Sandino, Stereo Variedades, el canal 4 y la revista Visión Sandinista.

Ortega y Rosario no están dejando nada al azar, no sueltan el liderazgo único ni permiten intromisiones en áreas tan sensibles como la comunicación y sus medios.

Murillo no permitirá ser descartada por Borge, con quien tiene conflictos serios. Recordemos que el año pasado lo "borró" del acto central del 25 Aniversario del FSLN. Tampoco Lenin Cerna descartará a los jóvenes Ortega porque de alguna manera representarán a Daniel en la reconstrucción del FSLN, habida cuenta que él seguirá siendo una sombra y el poder paramilitar tras el trono.

Los disidentes

Debemos suponer que habrá una purga espectacular en las filas rojinegras. Borge y Arce bloquearán el retorno del general Humberto Ortega, quien llevaría de la mano a Herty Lewites y a la disidencia de "centro".

Éste personaje hará lo que sea por reclamar la dirección sandinista, tarea en la tendrá aliados como la embajada de Estados Unidos o escritores de la talla de Andrés Oppenheimer, quien dijo de él hace algunos meses que era el modelo del guerrillero reinsertado con éxito en la vida civilista y democrática.

Pero no habrá nada para los Alejandro Martínez Cuenca o los Irwing Dávila. Ellos más bien están en peligro porque la purga será violenta y ejemplar, y hasta tinta en sangre.

Ahora imaginen a la Nicaragua electoral del 2006 con semejante crisis en el FSLN. Y si no, mañana haremos otro ejercicio similar para ver cómo le afectaría a usted y a la democracia un escenario como el que le hemos descrito.


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