Anastasio Somoza García
--- Un geófago muy atareado
--- A punta de pistolas se hizo de miles de kilómetros de propiedades
Por Emilio J. Núñez T.
Hoy estaría cumpliendo 110 años de existencia, el fundador de la dinastía más terrible de América: el general Anastasio Somoza García. De la nada, Somoza García se hizo dueño de haciendas riquísimas como El Porvenir, El Llano, La Pita y El Bosque. "El comprador", su hombre de confianza era Julio Somoza, su hermano paterno. No se detenía ante nada, ni ante nadie. El 31 de diciembre de 1948, a pocas horas de la celebración de fin de año y de año nuevo compró la finca urbana en Jinotepe, perteneciente a Luis José León, la que inscribió a nombre del Gral. Somoza García, con el No. 1020, asiento 3, folio 169, Tomo 160, del Registro de Jinotepe.
Tampoco le importaban los métodos. El 14 de marzo de 1947, a través de una venta forzada, obtuvo de parte del señor Salomón Vanegas Doña, 450 manzanas de terreno, al sur de Santa Teresa, Carazo. La compró Julio Somoza y luego la inscribió a nombre del Gral. Somoza. En los años subsiguientes -1948 y 1949- el mismo Julio Somoza, armado y custodiado por efectivos militares, logró la "venta" de todas las propiedades anexas a San Antonio. Es decir, las colindantes. Modesto Salmerón, abogado y notario del padre del Gral. Somoza García, acompañado de un equipo de abogados leales, libraban y registraban todas las propiedades adquiridas al amparo del poder.
También fueron despojados Carlos H. Sánchez, Guillermo Mora, Alberto Sotomayor y Salomón Gómez. En el caso de Sánchez fueron más de diez propiedades escrituradas, mientras que en el de Mora fueron alrededor de 16.
Las fincas registradas en Managua sugieren la participación de al menos media docena de abogados y notarios, entre los que destacan dos personajes muy cercanos a la familia Somoza: Guillermo Sevilla Sacasa y Oscar Sevilla Sacasa. El primero era su yerno, al casarse con su hija Lilliam.
Saltan los nombres de otros abogados y notarios, entre los que están: Alejandro Romero C., León Barrios, Guillermo Areas, Carlos Collado y Nicolás Osorno. Estos abogados vivían "alcanzados" de tanto trabajo, léase usurpación e inscripción de fincas. Desde 1934 hasta 1956, año en que Rigoberto López Pérez dispara contra el Gral. Somoza García, provocándole luego la muerte, no hubo tregua alguna para ellos.
En 1938, por ejemplo, registraron alrededor de 15 transacciones a favor del jefe militar y; en 1941, más de 18 compra-ventas.
En Costa Rica
En Costa Rica, el Gral. Somoza García adquirió una vivienda, con la ayuda de Luis Mena Solórzano. Éste mismo, bajo cobertura diplomática, resultó ser su "mano derecha" en los negocios turbios que realizaban en el vecino país.
"Mi querido General Somoza", reza en una carta fechada San José, Costa Rica, junio 5 de 1941, en la que aborda cuatro tópicos: negocios ilícitos con ganado,
compra y registro de la casa, el cumpleaños de la esposa del presidente costarricense y; adquisición de armas por parte de las autoridades vecinas.
"De manera confidencial informo a Ud. que el atraso del Sr. Wolf en hacer la remesa de los fondos (por el asunto del ganado) obedecía a lo siguiente, conforme he podido averiguarlo: las últimas cabezas de ganado entraron furtivamente a Costa Rica, mediante el silencio de las Autoridades de Hacienda de aquí".
Uno de los casos "curiosos" es el que registró el abogado y notario Estanislao Vela, residente en Granada, quien certificó a nombre del doctor don Salvador Solano, abogado, la cancelación de la deuda contraída por la familia Somoza con su representante, don Pedro Gómez, pese a que se había extraviado la documentación de la mora y por ende, no tenía recibo de los abonos.
Con la entrega de 200 córdobas se dio por cancelada la deuda. "... al hacer este pago, tanto el General don Anastasio Somoza, como su señora madre y la sociedad 'Somoza y Compañía', quedan completamente solventes con la referida acción del doctor Pedro Gómez", dice la copia de la escritura.
"... en consecuencia, queda sin ningún valor ni efecto el documento privado de que se ha hecho referencia, aún cuando llegare a aparecer más tarde".
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