Reflexiones
Por Roberto James D´Andrea Gutiérrez (*)
Un partido político representa una ideología que, equivocada o no, busca como objetivo final el bienestar para todos los ciudadanos mediante el control del gobierno, para así diseñar políticas de acuerdo a su pensamiento filosófico.
Sin embargo, para poder llegar al gobierno un partido político debe contar con requisitos indispensables como tener líderes, ideología congruente y estructuras organizadas que le permitan mantener una representación a todos lo niveles y lugares del país.
Me puedo referir en este escrito a los líderes y la ideología, pero en estas reflexiones me voy a concentrar solamente en lo que nosotros, dentro del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), llamamos estructuras.
Las estructuras del PLC son todos aquellos miembros activos (militantes) que forman parte de las juntas directivas, UTES, convencionales y comisiones electorales, entre otras, y que están debidamente inscritos en los registros de cada municipio, departamento y en la Secretaría de Organización nacional del partido en Managua.
No podemos perder de vista que cada miembro de las estructuras es un ser humano con pensamiento y ambiciones propias, unido al resto del engranaje estructural por un sólo hilo: el de la ideología que profesa el partido en el que militan, en este caso el PLC.
Hay que estar muy claro de que si el militante de un partido no está ligado a su organización a través de la ideología otros intereses pueden mantenerlo como el interés económico, afinidad, egocentrismo y -en el peor de los casos- el de la ambición personal.
Cuando un militante del Partido no está unido por la ideología corre el riesgo de dejar la organización y buscar otras opciones.
Pensemos en aquellos que están por intereses económicos, se me ocurren pensar en algunos ministros que han estado en diferentes gobiernos.
O de los que están por afinidad, los que siguen a un líder o a una persona amiga o familiar y no a la ideología. Así, cuando el líder, el amigo o el familiar se van, ellos también.
Y los egocéntricos son aquellos que buscan elevar su ego diciendo soy convencional o presidente municipal, tesorero, etc. Cuando se les quita el cargo se resienten y se van.
Los ambiciosos son aquellos que han militado en diferentes partidos buscando la primera magistratura del país o de algún poder del estado.
Volviendo al tema de las estructuras del PLC éstas se organizan en caseríos, municipios, barrios, comarcas, departamentos, distritos y nacionales, cada una de ellas con un presidente, vicepresidente, secretario y resto de integrantes. Los miembros están encargados de llevar y fortalecer en sus radios de acciones respectivos la ideología del Partido en el que militan por encima de cualquier ambición personal, económica, afinidad o egocéntrica.
Veamos como ejemplo al presidente de una junta directiva, él está encargado de promover y fortalecer la ideología del Partido Liberal Constitucionalista. Pienso que si ese presidente desvirtúa sus funciones y utiliza su posición para someter a sus compañeros entonces está anteponiendo sus intereses de afinidad, económicos o de ambición personal a los verdaderos intereses del partido.
¿Cómo debe actuar un presidente ante la escogencia de un precandidato liberal a la presidencia de la república? La respuesta es sencilla: debe actuar basado en la ideología que representa, dejar que los militantes bajo los principios de libertad e igualdad escojan de acuerdo a su ideología liberal a la persona que creen idónea para ocupar el puesto más importante sin condicionar a nadie mucho menos amenazarlo.
(*) El autor es secretario de relaciones internacional del PLC Capítulo de Miami.
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