Año 5 No. 1536 Viernes 03 de Febrero del 2006 Managua, Nicaragua



Montealegre dijo no a primarias

  • Arrogante actitud frente a un constructivo embajador europeo
  • Compara 1979 con 2006 y a Alemán con Somoza

Redacción Central
Trinchera de la Noticia

Ni siquiera el jamón ibérico, el jamón serrano, o el vino tinto Marqués de la Vega bajaron la guardia alta del candidato conservador Eduardo Montealegre en el almuerzo con tres precandidatos liberales que tuvo como escenario la hermosa residencia del embajador español en Managua, Jaime Lacadena e Higuera.

Pese a que el embajador Lacadena fue el anfitrión que todo político desea para tender un puente a sus rivales, Montealegre fue la nota discordante en un evento que pudo allanar el camino de la reconciliación y la unidad de los sectores democráticos.

Fuentes fidedignas informaron a Trinchera de la Noticia que Montealegre, el primero en llegar a la cita-almuerzo (seguido en este orden por José Rizo, José Antonio Alvarado y Francisco X. Aguirre Sacasa), de adelantó al emplazar las baterías mientras asumía una incómoda actitud defensiva.

Mostrando un lenguaje corporal que acompañaba a la perfección sus palabras, Montealegre comenzó la plática, tras los saludos de rigor, diciendo que sus asesores le habían aconsejado que no fuera a ese almuerzo porque estando tres contra cuatro le echarían la vaca.

Seguramente Montealegre no estaba informado que el embajador Lacadena e Higuera, quien demostró un gran profesionalismo y fue respetuoso en todo momento de la autonomía de sus convidados, no ve con buenos ojos la idea de una elección a tres, cuatro o cinco bandas en Nicaragua.

Luego relató una anécdota, seguramente muy bien estudiada con sus asesores, que sólo fue la entrada a su discurso contra Arnoldo Alemán con el que se cubrió el resto de la calurosa tarde. Contó que en 1979, su padre, el destacado banquero Eduardo Montealegre, fue invitado por la comisión que trataba de resolver la crisis nacional causada por la ofensiva guerrillera del FSLN contra el dictador Anastasio Somoza, a discutir el tema. Montealegre era el presidente de uno de los bancos más poderosos del país, el Banco Nicaragüense.

Recordó que fue en esa misma casa, la que ocupa el diplomático europeo, “aunque con diferentes muebles” que su padre le dijo al atribulado grupo que si Somoza no dejaba el poder de manera inmediata o no era retirado todo se derrumbaría en Nicaragua.

Y sacó su tesis, de que hoy, como en 1979, Si Arnoldo Alemán no es apartado del PLC y de la política todo se acabará.

Sus antiguos compañeros de partido lo miraron con atención. Montealegre lucía como pez fuera del agua, no estuvo cómodo, se revolvía en su silla con cierto control sobre sí, estaba demacrado, como atestiguaron varios periodistas que esperaron la salida de los comensales.

Montealegre advirtió a los presentes que en ese almuerzo revelaría su estrategia política, pero no lo hizo. Algunos pensaron que a lo mejor se arrepintió y otros que talvez no tenían nada.

En medio de hermosas orquídeas y fotos del Rey Juan Carlos, el almuerzo transcurrió muy rápido, la ausencia de protocolo facilitó el ambiente relajado que Montealegre desaprovechó.

En cierto momento, Montealegre propuso que el próximo encuentro fuese en su casa, donde él sería el anfitrión, pensando talvez en “equilibrar” el juego. El Dr. José Rizo terció para sugerir que fuese rotativo entre los precandidatos y que se hiciese en orden alfabético: Aguirre, Alvarado, Montealegre y él.

La reacción del candidato conservador volvió a elevar la temperatura ambiental. Dijo que esa era su idea y no había porqué hacerlo de otra manera. Uno de los invitados comentó que no estaban en Hanoi decidiendo si París era la sede para conseguir la paz en el sudeste asiático. Sólo la habilidad y el toque diplomático del embajador Lacadena hizo que todo transcurriese por buen camino.

En el climax de la plática, Montealegre dijo que sí estaba de acuerdo con la unidad, pero alrededor de él y de nadie más. Lo llamativo es que cada intervención o argumento fue aderezado con un ataque contra el Dr. Alemán a quien llamó el pasado en varias ocasiones.

Y cada vez que lo hizo el Dr. José Antonio Alvarado intervino para recordar que él nunca ha atacado públicamente al ex presidente. “A mi me lastimó cuando me sacaron del Partido (PLC)… pero hay que unirse”, dijo agregando que ya se reconcilió con el Dr. Alemán porque la base del triunfo es la unidad alrededor del Partido Liberal.

En otro cruce de palabras con los precandidatos liberales, Montealegre comparó a Eliseo Núñez con Enrique Quiñónez.

En otro momento dijo que él no podía reconciliarse con un partido que lo había vilipendiado y repetido hasta la saciedad que él es un clon de Enrique Bolaños.

Montealegre fue el primero en salir ante una barrera de periodistas impacientes que le preguntaron porqué no se sometía a primarias. Las respuestas fueron las mismas de las últimas dos semanas. Los periodistas escucharon y algunos apagaron las grabadoras.

Esa respuesta ya la habían grabado desde días antes.


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