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El legado lingüístico de la Nueva Era
Por Hamlett
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Una presidencia que se respete no puede entregar el gobierno sin dejar un legado palpable y firme que perdure por generaciones. Ese legado puede ser de guerra y retroceso como el de Daniel Ortega, de reconciliación como el de Violeta Barrios de Chamorro, de obras como el Arnoldo Alemán o lingüístico como el de Enrique Bolaños Geyer.
Ya habrá tiempo suficiente para analizar en detalle o hacer las odiosas comparaciones del caso sobre los resultados de cinco años de la actual administración en relación a las anteriores.
Mejor aún, le dejamos esa tarea a los candidatos presidenciales que ya comenzaron a disparar sus primeros tiritos en este campo. Y no está difícil porque simplemente no hay nada.
Y justamente en esa actitud, del presidente Bolaños y su administración, es que está la esencia de su legado.
Los nicaragüenses somos arrechos a hacer un chiste de cualquier situación, sea dolorosa o agradable, nos defendemos con la risa y el cinismo de nuestros males y a lo mejor, por esa razón, es que no hemos explotado, con la famosa "explosión social" con que los sociólogos sandinistas nos abombaron en los años 90.
Ante cualquier protesta, huelga, marcha, levantamientos armados, siempre salía un sociólogo inteligente de la izquierda aconsejando resolver rápido cada suceso porque si no llegaría "la explosión social".
Y no es que hayan mentido, es que simplemente los nicas creamos anticuerpos ante cualquier adversidad y lo primero que hacemos es un chiste o una burla de lo que nos ocurre.
Escribí esta columna porque el otro día que tomé un taxi en Managua, en el que ya venía abordo un pasajero que se bajó minutos después de montarme, éste le pagó con un billete de 20 pesos. El taxista tomó el arrugado billete y esperó que el parroquiano se bajara, pensando a lo mejor que aquel se metería la mano a la bolsa y le daría algo más. Pero nada.
Cuando el taxista vio que su pasajero daba la vuelta y se iba lo llamó y le reclamó: -Broder, te faltan cinco pesos. A lo que aquel, sin volver el rostro le ripostó: "Perdoname hermanito pero ando palmado no ando más".
Menos mal que el chofer no se molestó, talvez porque se la viven haciendo, y con cierto aire de pena, frustración, malestar y una dosis de advertencia por si acaso se me ocurría hacer lo mismo se dirigió a mi de la siguiente manera:
-Este jodido ya me bolañeó. ¡Jodido y para que se monta, arreglamos el precio y luego me paga lo que quiere! Me jodió.
Cuando se le bajó la chicha le pregunté: ¿Qué cosa eso de bolañear, me bolañeó?" Y aquel me volvió a ver por un segundo con una cara que hizo sentirme como el más grande estúpido del planeta.
-¿Cómo? ¿Y es que no sabe lo que es que lo bolañeen a uno?
-No, le dije aún síntiéndome más tonto. Primera vez que lo oigo.
Y acto seguido, asumiendo una pose de profesor hardvariano, se recostó en el volante mientras manejaba y me dio su concepto laroussiano de qué cosa es el bolañear.
-Mire amigo, comenzó, esta es una palabra que ahora todos usan. En el barrio, en la calle, los pasajeros yo los oigo cuando hablan entre ellos o por celular que se dicen que los bolañearon o que ellos bolañearon a alguien.
-¿Y qué se supone que significa?
-Pues es engaño, mentira, traición… lo que éste viejito le hizo a los liberales y nos hizo a todos. Vea, hoy oía la radio que la huelga de los médicos está en lo fino pero el presidente se fue del país, está quien sabe dónde, talvez en Miami, mientras Nicaragua se calienta.
-¿O sea que bolañear es darle la espalda a los problemas?
-No qué va, ojalá fuera eso, es que el viejito nos quiere dar atol con el dedo y cuando hay clavos se va del país para venir después a decir que él arregla todo con Daniel rapidísimo.
-¿Entonces es un mentiroso?
-Ajá, además, es alguien que te miente, que te dice ya llego, en diez minutos estoy allí pero pasa una hora y no llega. Pero es que hay que conocer a éste viejito para saber qué cosa es bolañear. Cuando le veo esos ojitos diciendo que no lo dejan hacer nada… que no puede gobernar… puras mentiras, babosadas, con las que nos ha tenido por cuatro años sin cumplir lo que prometió.
-¿Sería como un guatusero?
-Esoooo, exactamente, es un guatuseraso de primera marca, que nos dice una cosa y hace otra, que promete y no cumple, que si no hay carreteras es porque las empresas no sirven, que si no hay empleo es porque los diputados no le pasan las leyes, que si hay pobreza es porque Alemán se robó todos los riales. Puros cuentos de camino.
Moraleja
Cuando me bajé iba riendo a carcajadas. No hay nada como un taxista enchichado, que además ve las noticias por televisión y pasa oyendo la radio. Son como los barberos, saben de todo sin haber ido a la universidad.
Entonces me di cuenta de lo mal que anda Bolaños con el pueblo y lo basta acertado que andan las encuestas en este terreno. Según las últimas publicadas más del 70% de los nicaragüenses no tienen más esperanzas en el gobierno ni creen que haya mejorado su nivel de vida en los últimos cuatro años.
La inmensa mayoría cree que perdimos el tiempo porque además de haber tenido a un gobierno ineficiente elegimos a un presidente guatusero, mentiroso, chamarrero, ladino que nos ha dejado como única herencia una palabrita que lo inmortalizará en la historia, no por sus obras, sino por sus desobras.
El bolañeo.
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