A propósito de las elecciones primarias
Por Danilo A. Salinas B.(*)
Hablar de democracia, o incluso, osar definirla puede parecer un poco pretencioso; ya que un concepto tan amplio y universal, no puede ser condenado a la restricción intrínseca de una simple definición. Lo mismo sucede con la libertad; promulgada hace más de 200 años en Francia, sigue siendo un tema de actualidad, no por el valor histórico de la misma, sino por los peligros que día a día la acechan, aún en el siglo 21.
Estos dos ideales -democracia y libertad- deberían ser defendidos sin titubeos por cualquier sociedad moderna. A pesar de esto, actualmente se está gestando en Nicaragua, un atentado a la democracia y a las libertades individuales. No hablo de un golpe de estado, ni de una intervención a como se estilaba en el siglo 20, sino de una forma más solapada de socavar nuestra incipiente democracia: una iniciativa de ley.
En días recientes, un grupo de personas se presentó a la Primera Secretaría de la Asamblea Nacional con una iniciativa de ley respaldada por alrededor de 9,000 firmas. Hasta el momento todo parece inofensivo e incluso un ejercicio de la democracia participativa. El problema radica en el fondo de la iniciativa misma: obligar a los partidos políticos a celebrar elecciones primarias con el fin de elegir a sus candidatos. Si no analizamos bien esta propuesta, seguiría pareciendo una loable labor de parte de este grupo de personas.
En el artículo 55 de la Constitución Política de Nicaragua se garantiza a los ciudadanos el derecho de "organizar o afiliarse a partidos políticos, con el fin de participar, ejercer y optar al poder"; además, en el artículo 5 se estipula que uno de los principios fundamentales de la nación nicaragüense es el pluralismo político.
Con el fin de ser consecuentes con lo establecido en la Constitución, no es posible aprobar una ley que condicione a los partidos políticos a llevar a cabo ciertos procedimientos que probablemente no cuenten con el apoyo de los afiliados.
¿Qué pasaría si un día este mismo grupo de personas o cualquier otro decide impulsar una iniciativa de ley que obligue a los partidos políticos a profesar cierta ideología? ¿Dónde quedan los principios de libertad y pluralismo político, imperantes en una democracia?
Aquellos ciudadanos que forman parte de un partido político, deben ser los únicos responsables de la elección de los candidatos, ya que ese es el sentido de pertenecer a una organización partidaria; de otra manera, la existencia de los partidos políticos no tendría fin ni razón.
Es por este motivo que invadir mediante una ley, la soberana potestad de los partidos políticos de nominar a sus candidatos de la forma en que más conveniente le parezca a sus afiliados, es atentar contra la democracia.
Si bien es cierto, una elección primaria puede ser un signo de fortaleza política e institucional, por ningún motivo se puede caer en el error de transformar una democracia en una autocracia disfrazada.
La alternativa a esta situación es promover el apoyo por parte de las autoridades electorales, mediante capacitaciones y logística, a todo aquel partido político que desee llevar a cabo elecciones primarias en su seno; pero obligar a una agrupación partidaria a celebrar elecciones primarias, no es democracia.
(*) Cédula de identidad: 001-260687-0025S
Estudiante de II año de Economía y Finanzas, Universidad Thomas More, Managua, Nicaragua.
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