Diáspora rechaza pachanga babilónica
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La pregunta obligada entre las comunidades nicaragüenses en el exilio o diáspora nicaragüense es porqué el gobierno de Nicaragua se ha lanzado de frente, como se dice con todos los fierros, en un esfuerzo abierto por apartar a las organizaciones creadas por la misma diáspora para servir de puente entre la comunidad misma y entre la comunidad y el gobierno de Nicaragua y entre la diáspora y el gobierno de Estados Unidos y reemplazarlas por una organización creada, promovida, financiada y dirigida por el mismo gobierno, es decir por una dependencia gubernamental medio disimulada o blanca.
La pregunta es obligada porque es evidente que el objetivo perseguido por el gobierno de Bolaños es ser a la misma vez gobierno y sociedad civil, lo que además de ser un absurdo es un atentado contra la relación democrática entre gobernantes y gobernados, al ser un intento por subvertir el estado democrático por medio de la infiltración del gobierno en los espacios de la sociedad civil, acción que no puede encontrar más que el rechazo de esta, lo que en vez de unir a la sociedad civil con su gobierno viene a crear una brecha entre ambos.
Es obligada también porque otros gobiernos que han tenido éxito en las relaciones con su diáspora y como resultado han acelerado el crecimiento económico y la estabilización de la democracia de sus países han tomado una ruta totalmente diferente. El gobierno de la India, por ejemplo, después de nombrar una comisión que estudió en detalle las relaciones entre el gobierno de ese país y su inmensa diáspora, que existe en grandes números en Estados Unidos, en los países del Caribe y en Europa, particularmente en Inglaterra llegó a una posición diferente, opuesta a la tomada por el gobierno de Bolaños, pues en lugar de querer apartar a las organizaciones independientes de la diáspora ha creado oficinas en sus embajadas para atender las necesidades en relación al gobierno hindú y facilitarles los trámites en ese país.
India tiene en plan nombrar delegados con rango de embajadores ante la diáspora.
Igual ruta había tomado años antes el gobierno de Grecia, país que tiene una diáspora muy grande en Estados Unidos y otra en Australia, las cuales han sido factores importantes en el impresionante despegue económico del país helénico en los últimos 15 años y en el restablecimiento de la democracia. Las oficinas del gobierno de Grecia facilitan a la diáspora helénica trámites de inversiones y de doble nacionalidad, promueven los nexos del país con su diáspora y mantienen relaciones de mutuo respeto y apoyo a las organizaciones independientes de la misma.
¿Por qué entonces Bolaños, en lugar de buscar como cimentar amistosas relaciones de mutuo provecho entre su gobierno y la diáspora nicaragüense trata de irrespetarla y manosearla buscando que su lugar lo ocupen sus mismos cónsules y embajadores, que no son miembros de la diáspora sino empleados públicos directamente bajo su mando?
Para poder responder con exactitud a esta pregunta habría que estar dentro del pellejo de Bolaños, pero conociendo un poco su forma de actuar y la de sus agentes uno puede hacerse algunas deducciones y explicarse así este extraño comportamiento.
Una razón es sin duda el desconocimiento que Bolaños tiene de la diáspora, ya que él nunca se exilió y su desconfianza demostrada por la independencia de criterio demostrada por la misma. Bolaños pertenece al pequeño grupo de políticos rencorosos que piensan que el exilio no sufrió como los que se quedaron en el país bajo la dictadura sandinista y que por lo tanto deben pagar por ello. Personalmente lo escuché una vez decir que él apoyaba las leyes vendetta, que castigan con pérdida de derechos políticos por varios años al nicaragüense exiliado que regresa a Nicaragua, aunque en su beneficio debo admitir que lo suavizó un poco diciendo que tal vez ese tiempo podría reducirse.
Otra es que el Presidente por decisión propia vive aislado de la realidad en un mundo creado por las opiniones de sus colaboradores y de sus amigos íntimos. Los primeros tienen intereses creados en hacerle creer lo que ellos quieren que crea y los segundos son personas de su misma generación. Al ser ellos las únicas personas con las que se relaciona constituyen para él su universo completo y fuera de ellos para él existe muy poco.
Otra razón es que al dejar Bolaños a sus embajadores y cónsules manejar la relación con la diáspora sin darles guía ni señalarles objetivos estratégicos éstos se guían por lo que ellos consideran es más conveniente para ellos a nivel personal, no por lo que es más conveniente para Nicaragua como un todo y para la diáspora en general.
Solo así se explica el protagonismo abierto del embajador Stadthagen y del cónsul Velásquez en la organización del llamado congreso oficialista a celebrarse no con la comunidad sino con candidatos escogidos por el Cónsul, (a los que se les pagan los gastos pero no se les informa la agenda), la formación de organizaciones ad hoc con empleados de la misma embajada en Washington que pretenden arrogarse la representación de la comunidad y la forma arrogante y dictatorial en que han manejado el asunto, presentado directivas ya nombradas por ellos antes de iniciar la primera plática con elementos seleccionados por ellos de la comunidad.
Es posible que detrás de este celo protagónico existan otros intereses. Puede ser que a nivel personal el embajador y por lo menos uno de los cónsules a la larga resulten beneficiados de alguna manera, sobre todo si se considera que este gobierno, y por lo tanto sus nombramientos ya agonizan, pero eso lo lograrían al costo de agriar las relaciones del gobierno de Nicaragua con la que es probablemente la más importante de sus comunidades, haciéndolo un daño a la sociedad nicaragüense.
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