Año 6 No. 1540 Jueves 09 de Febrero del 2006 Managua, Nicaragua



La política de comunicación

Por Hamlett
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Realmente ahora no se qué pensar de la política de comunicación del gobierno. El flamante ayudante de la vocería presidencial, Justo Rufino Meneses, sirvió de traductor del discurso del presidente Enrique Bolaños en la inauguración oficial del año escolar 2006, transmitido en cadena nacional de radiodifusión.

Que sepamos, el presidente de APN, señalado de corromper las filas del periodismo, no habla inglés. Miles de personas escuchamos ayer una versión del discurso hecha por Meneses y no sabemos hoy si es lo que realmente dijo el mandatario.

Además, ¿es que el presidente Bolaños no se ha dado cuenta que más de la mitad de los blufileños son mestizos que no hablan inglés? Creo que por respeto a la autonomía y a la comunidad de raza negra, Bolaños debió hacer un discurso bilingüe, que él mismo, por supuesto, estaba en capacidad de traducir al español.

Otro de los fracasos de la administración ha sido su política de comunicación. La compra de los grandes medios fue sólo una solución pírrica para su gobierno. Pero, de ¿qué le ha servido a los contribuyentes las pautaciones millonarias que cada año se hicieron a La Prensa, El Nuevo Diario, Canal 2 y 8 o inventos como las Páginas Azules si la población reprueba en un alto porcentaje el desempeño de la Nueva Era?

Desde hace tres años, la opinión sobre el mandatario ha caído en picada pese a que las encuestadoras han intentado vendernos que cada idea del mandatario es apoyada por más del 70% de la población.

Cada vez que Bolaños va a dar un paso político o anunciar algo siempre ha habido una encuesta en La Prensa y Canal 2 que dicen que la gente le está pidiendo haga tal o cual cosa.

El último informe del Índice de Confianza del Consumidor, ICC, realizado por la UNI, en noviembre del 2005, reveló que la percepción de los ciudadanos sobre su situación al día de hoy (¿Podría decirme si económicamente usted y su familia están mejor o peor que hace un año?) es -4.0% en relación al año 2004.

Imagen deteriorada

En la encuesta de Borge y Asociados, elaborada para el Centro de Investigación de las Comunicaciones, CINCO, de noviembre de 2005 hay dos preguntas cuyas respuestas son reveladoras de lo mal que anda la imagen presidencial:

¿Piensa que en general Nicaragua va por buen camino o por camino equivocado?

Mal camino
58.3
Buen camino 30.1

En su opinión el presidente Bolaños esta trabajando…

Regular 46.0
Muy mal 19.3
Mal 19.2
Bien 11.1
Muy bien 2.2

Sólo el 13.3% de los encuestados creen que Bolaños va bien o muy bien. ¿Este es el resultado de millones de córdobas invertidos en su imagen? ¿Este es el producto que obtenemos los contribuyentes de la inversión que la administración hizo en esos medios?

Hay otras inversiones en este campo que parecen haber dado mejores resultados por lo barato de la inversión. Otra pregunta es quién toma las decisiones en el campo de la comunicación. La primera conclusión, cuando revisamos otros programas oficiales del gobierno, es que cualquiera de sus ministros o “cabezones” cree que sabe de comunicación y que basta con poner en práctica sus ocurrencias para que den resultados.

La imagen es del país

Una directiva de CANATUR se quejaba ayer en los medios de información por la mala imagen que estamos proyectando a nivel mundial con los paros, las protestas callejeras y la quema de llantas.

Decía que esas escenas van a correr a los turistas y entonces caerán los ingresos en este concepto. Totalmente cierto. Pero si comparamos las inversiones –aún desconocidas- que se hacen afuera para mejorar nuestra imagen de país y atraer a los visitantes versus las que se hacen para sostener la del gobierno –que es uno de los secretos mejor guardador de la Nueva Era- seguramente tendríamos un abismo de diferencia.

Nuestras calles llenas de trabajadores protestando no se diferencian a las de Buenos Aires o México, que igual registran movilizaciones de todo tipo sin que pierdan su atractivo turístico.

Por supuesto, no necesitamos que en las pantallas de la televisión de Estados Unidos o Europa pasen repetidamente imágenes de los transportistas quemando llantas o vehículos.

Son tan desestimulantes como las de los pobres pidiendo comida en los semáforos o escarbando basura en La Chureca.

No podemos ocultar la realidad pero si debemos proyectar lo mejor que tenemos como es la seguridad para los visitantes –única en América Central- además de nuestras bellezas naturales para conseguir las divisas frescas del turismo.

No necesitamos eso

Y ¿qué hace la Nueva Era? Gasta más de cuatro millones de córdobas anuales para que dos o tres personas se encarguen de destruir la poca buena imagen que nos queda promoviendo a un país dominado por dinosaurios caudillezcos, a un presidente acorralado tocando las puertas de la OEA para que lo salven de la horda que quiere aplastarlo. O gastando en pasajes, comida y viáticos para que presuntos miembros “de la sociedad civil” terminen de liquidarnos en la fuente de nuestro potencial semillero turístico, Estados Unidos.

Sencillamente Bolaños ha usado nuestros impuestos para sus juegos políticos, para desarmar a la sociedad democrática y para alimentar su sueño mesiánico de ser el mejor presidente de Nicaragua.

Tantos vigores dispersos y desperdiciados en políticas de gobierno fracasadas cuyos resultados son todo lo que no necesitábamos.


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