Año 6 No. 1540 Jueves 09 de Febrero del 2006 Managua, Nicaragua



Prefabricaron crisis de Sam7

  • Evidencias de que todo fue un montaje
  • Campaña en medios derechistas y congresistas para crear estado de crisis
  • EE.UU. cree que Bolaños destruirá todos los cohetes

Redacción Central
Trinchera de la Noticia

El embajador Salvador Stadthagen y sus asesores prefabricaron la crisis de los cohetes Sam-7 de los años 2004 y 2005 para crear un estado de opinión en la clase gobernante y política de Washington, D.C. que forzara a la administración Bush a respaldar al gobierno del presidente Enrique Bolaños.

Y sus planes dieron resultados. Apoyado por el consejero de seguridad del presidente Bush, entonces subsecretario de Defensa, Rogelio Pardo-Maurer y los subsecretarios de Estado, Róger Noriega y Daniel Fisk, el embajador Stadthagen inventó una conspiración que puso en aprietos y desprestigió al Ejército de Nicaragua y a los poderes del Estado.

El objetivo de la campaña fue envenenar las relaciones entre el Ejército de Estados Unidos y el de Nicaragua que a inicios de la administración Bolaños mostraba una rápida y franca recuperación.

A inicios del 2003, siendo viceministro de Relaciones Exteriores, Salvador Stadthagen anunció en El Salvador la reducción unilateral de todos los cohetes Sam7 en poder del Ejército de Nicaragua. El anunció cayó como una bomba en la institución castrense, Asamblea Nacional y organizaciones partidarias.

Meses después, Bolaños lo nombró embajador en ese país para que asegurase respaldo a la campaña para destruir los misiles, sabotear las relaciones entre ambos ejércitos procurando, de paso, aislar a los aliados de Estados Unidos en Nicaragua acusándolos de corrupción y fomentar el caudillismo.

Miles invertidos en la campaña

Según las evidencias en poder de Trinchera de la Noticia, Stadthagen contrató a dos oficinas de cabildeo en las que invirtió $200,000 anuales para desinformar a congresistas, Casa Blanca, líderes políticos y civiles.

Este proceso que tomó más de un año llegó a su climax cuando el secretario de defensa Donald Rumsfeld visitó Managua y recibió el compromiso del presidente Bolaños de que todos los cohetes serían destruidos.

Los argumentos de la conspiración contra las instituciones armadas fueron escritas por el embajador y el cabildero Ken Schreeves en un documento que han distribuido profusamente en Estados Unidos, Europa y América Latina.

En “Asalto a la Democracia y separación de Poderes (Los intentos de crear una mega-legislatura en Nicaragua”), el folleto que contiene los fundamentos de la campaña se hace un especial énfasis en que los misiles son una amenaza para los Estados Unidos y para la democracia internacional.

Desde la misma embajada de Nicaragua en el D.C. se difundió la idea de que el Ejército de Nicaragua era un potencial abastecedor de grupos terroristas y paramilitares islámicos.

Se le vinculó a la crisis que ya vivía el gobierno del presidente Bolaños como un brazo del Frente Sandinista que esperaba la orden para derrocarlo de un cuartelazo.

De manera insidiosa, asociaron a los dirigentes del FSLN y PLC, Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, en una “alianza diabólica” que simboliza el nuevo eje del mal en América Central.

Esos argumentos han sido calcados por el candidato conservador Eduardo Montealegre y los grupos políticos que se autollaman Movimiento por Nicaragua o la red por Bolaños.

En un documento, Stadthagen y Schreeves "descubren" un presunto plan para botar al gobernante que incluía un Plan A y un Plan B que habría comenzado –según la historia- la mañana del 7 de octubre de 2004 cuando la Contraloría General de la República pidió la destitución del gobernante por negarse a dar información a esa dependencia.

Manipulación de la prensa derechista

Con estos documentos, ambos escribieron un artículo que luego fue publicado en The Washington Times, el 28 de enero de 2005, bajo la firma de Rowan Scarborough, uno de los redactores de ese diario derechista.

En ese artículo, acusaron al Ejército y a los líderes políticos de vender misiles para el derribo de aeronaves comerciales cerca de aeropuertos civiles.

Países como México, Colombia y El Salvador pusieron a sus aeropuertos en estado de alerta, tras la denuncia. El reportaje pretendía insertarse en la contraofensiva de Bolaños para evitar la ratificación de las reformas constitucionales, según los cálculos del embajador.

De acuerdo con el Pan B de Stadthagen, ese mes “cuando el reloj avanzaba con la ratificación de las reformas constitucionales que entrarían en vigencia a mediados de enero… Bolaños jugó, el seis de enero, su segunda carta y presentó el caso ante la Corte Centroamericana de Justicia”.

El 27 de enero de 2005, el vocero de la Casa Blanca, Richard Boucher, dijo en Washington, D.C., basado en “los reportes de uno de los diarios de esta mañana” sabían de una operación para vender un misil Sam 7 y en la que “están involucradas las fuerzas armadas” nicaragüenses.

Boucher advirtió que ese tipo de cohetes tiene muchos mercados mientras expresaba la preocupación de Estados Unidos por la situación de los misiles.

“En Nicaragua hemos trabajado con el gobierno del presidente Bolaños. Él nos ha dado garantías al presidente Bush y al ex secretario de Estado Collin Powell, en 2003, de que destruirán todos los cohetes portátiles del sistema de defensa anti-aérea”, dijo Boucher.

Una carta reveladora

Según el vocero el compromiso perseguía “reducir las posibilidades para que caigan en manos de criminales o terroristas”.

En la misma conferencia comentó que tenían informes de que parte de los cohetes soviéticos estarían en manos de grupos partidarios nicaragüenses”.

Los efectos de la conspiración comenzaron a dar resultados. El 28 de abril de 2005, la congresista de La Florida, Ileana Ros-Lehtinen, envió una carta a la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, en que le pide apoyar al presidente Bolaños a contrarrestar a los caudillos y dictadores.

Mañana: La carta de Ros-Lehtinen.


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