La mesa está servida
Los liberales están jugando con agresividad, como debieron hacerlo desde hace cuatro años. Como dicen los mexicanos “al toro por los cuernos” y ayer se lanzaron al ruedo a ponerle banderillas al astado.
En el segundo tercio de la jornada retomaron las “armas” de Eduardo Montealegre y José Antonio Alvarado, la embajada de Estados Unidos, la llamada sociedad civil, e invitaron a los disidentes a participar en las primarias del dos de abril.
El miércoles, los precandidatos discutieron en El Chile dos ideas Una que propone hacer primarias internas y luego ir a una especie de “superbowl” con los candidatos presidenciales de las organizaciones democráticas. La condición era que los partidos asistentes a esa súper competencia hicieran sus propias primarias.
La segunda es más simple y directa: que Eduardo y Alvarado sean invitados a las primarias, con todos los derechos.
La primera propuesta hecha por el Dr. Noél Ramírez Sánchez tiene dos inconvenientes. Primero, es muy costosa para los liberales que deben montar más de nueve mil recintos de votación, comprar la tinta, imprimir millones de boletas, pagar a los fiscales, hacer propaganda, darles viáticos y alimentos a todos en ese día, seminarios de formación, transporte, combustible… en fin, es como montar una elección nacional.
Luego, los candidatos liberales tendrían que repetir la campaña con mucho más gastos para llegar a los votantes de los otros partidos, APRE y PC.
Sencilla y efectiva
La segunda, expuesta por el Dr. Francisco X. Aguirre Sacasa en un artículo publicado en un diario local a inicios del pasado mes, es más sencilla y efectiva: invitar de una vez a los dos candidatos que han abanderado las primarias y, ya que han proclamado su amor por el liberalismo, que regresen al PLC y participen en los comicios internos con todos los derechos. Sin resentimientos.
Además, pedir a las embajadas de Estados Unidos y de otros estados, organismos internacionales gringos y europeos, que pongan dinero para ver el show (una especie de pay per view).
Si Eduardo Montealegre aún se siente parte del PLC entonces puede regresar con toda su gente y arrastrar a sus aliados a la unidad electoral para derrotar a Daniel Ortega. Mi impresión muy personal es que Eduardo no quiere exponerse por temor a confirmar lo que todos creemos: que es un tigre de papel que no hala votos entre los liberales de cepa.
Alvarado no tiene la arrogancia de Montealegre y luce hoy con una propuesta más visionaria que la del candidato conservador, como es la de unir a los liberales. Él conoce sus debilidades y no las oculta, sabe que no podrá hacer nada sin el PLC ya que el APRE no le dará ni 10,000 votos en la próxima contienda. Para noviembre ningún empleado estatal tendrá que votar para asegurar su puesto, simplemente, como partido, ya no importa.
Volteando los argumentos de Montealegre y Alvarado sobre las primarias podemos decir que todos las necesitan, PLC, APRE, PC y hasta el minúsculo Partido de los Núñez, PN.
Que demuestre su fuerza
Eduardo debe disipar las críticas de que nadie, como ciertamente es, lo ha elegido, ni siquiera la convención conservadora. Si quiere contrarrestar la contraofensiva de los “lilas” está obligado a demostrar que no es un candidato de encuestas.
José Antonio, por su parte, sabe que su astucia le indica que debe volver al PLC, hacerse de un nicho de seguidores y desde allí librar su batalla en la que con inteligencia podría sacar hasta una vicepresidencia.
Los liberales porque después de la feroz campaña de 10 años en contra del Dr. Alemán y del PLC deben mostrar sus músculos a los votantes y transmitirles la esperanza de que son la única organización que puede vencer al FSLN.
Y si hace falta, serán más de 200 mil votantes los que ratificarían al candidato. Jamás, nunca antes, alguna fuerza partidaria puso un ejército tan grande para escoger a sus candidatos. ¿De dónde sale esa cifra? Los liberales ya inscribieron a 133,000 miembros de su estructura nacional ante el CSE. La “chinita” Yamilet Bonilla dice que tiene a más de 60 mil inscritos en los discos duros de su red virtual y el APRE asegura que tiene listos a unos 30 mil militantes.
Más o menos miembros, ellos son más que suficiente para demostrar al mundo entero que los candidatos que surjan de estos comicios son legítimos y fruto de una verdadera participación popular.
¡Que Dios nos ampare!
Ahora, si Arnoldo Alemán es capaz de multiplicar su dedo para guiar a 145 mil adeptos del PLC hacia la casilla de su candidato, entonces, ¡que Dios nos ampare! Porque Él es el único puede hacer ese tipo de cosas.
Si Eduardo Montealegre, quien hasta se adueñó del nombre Alianza Liberal del PLC y sus aliados en un afán de demostrar que él es el más rojo de los rojos, no puede pescar en la pecera que gratuitamente le está poniendo el Partido Liberal entonces es la chimbomba cargada con helio que muchos temen.
Si Alvarado no consigue votos en ese cardumen liberal menos que tenga oportunidades en otras fuentes de votos más difíciles como los indecisos, conservadores o el sandinismo.
Esta es una oferta tentadora para cualquiera. Y, en el caso de que ninguno de ellos aceptase, el PLC hará sus primarias con 133,000 votantes, suficientes para legitimar a sus candidatos y avergonzar a quienes se impusieron desechando al voto de sus seguidores.
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