Dragado de Corinto y las órdenes de cambio
Por Ernesto Fernández T.
Especial para
Trinchera de la Noticia
En el dragado de los canales de acceso del puerto de Corinto y las respectivas dársenas de maniobras, encomendados por el presidente de la república a la empresa belga, JAN DE NUL N.V., la misma que está siendo objeto de serias investigaciones por parte de las Procuradurías Generales de México y Argentina, cometió graves irregularidades el presidente ejecutivo de EPN, Alejandro Fiallos.
Las irregularidades han pretendido ser encubiertas a través de las famosas "órdenes de cambio", sinónimo de "bisne".
El contrato original firmado entre la EPN y la JAN DE NUL N.V., estableció un costo unitario de 2.60 euros por cada metro cúbico de sedimento, tirado en alta mar hasta una distancia de ocho kilómetros contados a partir del punto en que termina el canal principal de acceso, cuando los barcos abandonan el puerto de Corinto.
En letra menuda se agregó que si deseaban que el sedimento, en lugar de ser tirado en alta mar, fuera bombeado a tierra firme para reforzar el muro de protección costera de Corinto, el costo de extracción aumentaría en 0.75 euros por metro cúbico, debido a que era menester tender una tubería de alta presión de varios kilómetros de longitud.
Cuando ya el trabajo de dragado tenía un avance del 75% y todo el sedimento estaba tirado en alta mar, Fiallos negoció una "orden de cambio", estableciendo que el sedimento fuera bombeado a tierra firme para reforzar el muro de protección costera, como si se estuvieran iniciando dichos trabajos, con lo que incrementó el costo final en casi 2 millones de dólares.
Esa "orden de cambio" no tiene ninguna justificación, por cuanto tan sólo faltaba extraer el 25% del un mil diez millones de metros cúbicos de sedimentos estimados y, además, en el segundo semestre del 2004, mediante una reforma hecha por la Asamblea Nacional al Presupuesto General de la República, EPN entregó 6 millones de córdobas a la alcaldía de Corinto. ¿Qué se hizo este dinero?
Otro batazo
Ahora ha aparecido otra "orden de cambio" de lo más insólita y sospechosa. Fiallos negoció con la JAN DE NUL N.V., que en lugar de tirar los sedimentos extraídos por la draga a una distancia de ocho kilómetros en alta mar, contados a partir del punto en que termina el canal principal de acceso, lo hicieran a tres kilómetros.
Esto equivale a decir que en lugar de hacerse un nuevo dragado de mantenimiento dentro de 6 años, tendrá que repetirse a los tres, debido a que las corrientes marinas arrastrarán con mayor rapidez los sedimentos a los canales de Corinto.
Esta reducción de distancias no se ha traducido en ningún ahorro para la EPN, sino que constituye la punta visible del iceberg de la corrupción con que Fiallos y sus asistentes han manejado el proyecto de dragado de mantenimiento de los canales de acceso de Corinto y las respectivas dársenas de maniobras.
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