Año 6 No. 1551 Viernes 24 de Febrero del 2006 Managua, Nicaragua



Por la víspera se saca el día

Por Hamlett
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Eduardo Montealegre desautorizó a su vocero Eliseo Núñez Morales, quien desde hace una semana está aplaudiendo las decisiones de los magistrados sandinistas en el Consejo Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia.

Él no lo hizo personalmente. Mandó a decir que las afirmaciones de Núñez no eran su posición oficial ni la del Partido Conservador. El candidato presidencial está en Corn Island, donde ha instalado su cuartel general para las elecciones costeñas, junto al representante del IRI, Gilberto Valdez, y su jefa de organización Yamilet Bonilla.

Entrevistada por varios periodistas en la Asamblea Nacional, María Eugenia Sequeira, jefa de la bancada de Montealegre, dijo que aún no tienen una posición final en el tema del impuesto a las ganancias de las petroleras.

No debería sorprendernos el oscilante comportamiento del candidato conservador si no fuera porque su errática y dubitativa actitud ha sido aprovechada al máximo por el líder sandinista Daniel Ortega para dar un golpe de estado técnico a los poderes Electorales y Judicial.

El viernes pasado, cuando los liberales pidieron la renuncia de los magistrados sandinistas que forman parte del comité de campaña del FSLN en la Costa Atlántica, Eliseo Núñez los defendió y dijo que para el PC-MSL no habían razones válidas para que dejaran sus puestos.

El diario oficialista La Prensa, que apoya a Montealegre y destapó la participación de Emmet Lang y José Luis Villavicencio, en las estructuras de campaña del FSLN, no criticó la reacción del vocero ni pidió una aclaración pública al candidato.

Todos se unieron

Desde el pasado fin de semana comenzaron los rumores sobre la resolución ilegal de la Sala Constitucional que ratificó la entrega del nombre Alianza Liberal a la agrupación de Montealegre y ordenó la incorporación de los suplentes a las sesiones del CSE.

José Antonio Alvarado, el candidato del APRE, calificó tal resolución de "un golpe de estado técnico", mientras el presidente de la Corte Suprema de Justicia lo llamaba una "brutal agresión a la institucionalidad y a la Constitución".

Pero, el martes, en una entrevista televisiva, el asesor de Montealegre, el conservador Eduardo Chamorro Coronel defendió la resolución y saludó la disposición de los magistrados sandinistas.

Si lo vemos desde otro ángulo este es el escenario: Mientras los adversarios, algunos enfrentados casi a muerte en la arena política, se unían para enfrentar la agresión del sandinismo, Montealegre jugaba a las contradicciones por aquello de que "el enemigo de mi enemigo, mi amigo será".

No debería sorprendernos tal comportamiento. Lo mismo le hizo a la empresa privada en el tema del impuesto a las petroleras. Más que la afectación financiera que las transnacionales pudiesen sufrir con el nuevo tributo, si esa ley pasa tendrá consecuencias funestas para el futuro de las inversiones privadas en el país.

Mala imagen

Nicaragua no necesita hoy ni mañana transmitir al mundo, en especial a los inversionistas, la imagen de que es un país en donde no se respetan las reglas del juego, que en cualquier momento pueden meter las manos a sus bolsillos para sacarle su dinero, que la ley es papel mojado y que el gobierno y sus instituciones son marionetas en manos de Daniel Ortega.

Ya suficientes problemas tiene la democracia intentando organizar a sus partidos y movimientos para frenar a un Ortega que se siente y actúa como presidente de la república para evitar que la peor pesadilla de los nicaragüenses se haga realidad.

Imaginamos que el cuartel general de Montealegre, sobre todo su asesor de imagen, deben estar temblando pensando que todo está yéndose al traste de la basura, no por el maridazgo con Ortega, sino porque ayer aparecieron sentados a la mesa junto a representantes del PLC y sus aliados.

Según el bizarro análisis de Mario Elgarresta, el asesor, la cercanía de Montealegre a Ortega no le hace daño pero sí al PLC, ya no digamos Arnoldo Alemán, a quien ven como una especie de demonio al que no debe acercarse.

Parte del problema

Pero más que una imagen o una campaña en particular, Montealegre es hoy parte del problema al haber contribuido a la desestabilización del país en la crisis de los poderes electoral y judicial.

El expediente del candidato conservador es más nocivo de lo que vemos a simple vista. Su pacto con Ortega le dio los votos del FSLN para quitarle el nombre de Alianza Liberal al PLC, se opuso a que fuese incluido en la Ley Marco un articulo que le habría dado las suficientes garantías a Herty Lewites y a él mismo de que no serían inhibidos en la campaña electoral.

Se asoció a Ortega para entregarle el control de la directiva con el fin de que un liberal no la presidiese. Están juntos en el nuevo impuesto a las petroleras y en la resolución de la Sala Constitución del Consejo Supremo Electoral.

Por la víspera se saca el día y no imaginamos qué otras cosas estaría dispuesto a hacer Montealegre para evitar que el PLC llegue al poder. La conclusión más clara es que su único objetivo es evitar que los liberales retomen la silla presidencial aunque eso signifique el triunfo de Ortega.


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