Año 6 No. 1597 Miércoles 10 de Mayo del 2006 Managua, Nicaragua



Un viejo discurso

Por Hamlett
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El 14 de septiembre de 2004, el presidente Enrique Bolaños perdió la paciencia cuando miles de estudiantes de secundaria de Managua no le prestaron atención al discurso que había preparado con tanta dedicación junto a sus escribidores Avil Ramírez y Ariel Montoya.

Nuestros muchachos nunca le han puesto mente a un discurso oficial en el día más importante de la patria. Ni siquiera Somoza escapó al rechazo porque siempre es común verlos caminar de un lado a otro, reír y darle la espalda al orador.

Ese año, Bolaños los regañó a través del sonido de la improvisada plaza, y luego de la repentina sorpresa, los chavalos volvieron a lo mismo. Y no es para menos, el cuento de don Tomás Martínez ya lo habían escuchado antes en varias ocasiones.

En la campaña electoral del 2001, hablando a un grupo de jóvenes nagaroteños -ciudad natal del recordado líder de la guerra nacional- Bolaños se confundió y habló de Tomás Borge Martínez en vez de Tomás Martínez. ¡Craso e imperdonable error!

Sin embargo, el discurso sobre Martínez y Vanderbilt fue estrenado el 9 de abril de 2002 cuando inauguró una carretera cuya cinta ya había cortado su antecesor, Arnoldo Alemán: el tramo Las Piedrecitas-Nagarote-Izapa.

Luego, lo desempolvó en ocasión del 183 Aniversario de la Independencia y el 148 de la Batalla de San Jacinto con los resultados que les conté al inicio. Y como "la tercera es la vencida" ayer, ¡por fin!, una audiencia cautiva y mayoritariamente compuesta por funcionarios le prodigó una salva de aplausos.

Debemos hacer notar que cuando comenzó el discurso -que ustedes pueden comparar con el de 2004 entrando a la siguiente dirección (http://www.presidencia.gob.ni/Presidencia/files index/presidente/discursos/2004/septiembre/celebracion_fiestas_patrias_14sept.htm.) algunos funcionarios e invitados especiales al acto oficial intercambiaron maliciosas miradas y una que otra risita de complicidad cuando escucharon a Bolaños repetir palabra por palabra la misma pieza.

Medias verdades

Y no es que sea malo o pecaminoso que el mandatario recuerde la historia acerca del comodoro Cornelius Vanderbilt y la Ruta del Tránsito, de los sobornos y los "cañonazos" en monedas de oro. Al contrario, es bueno, siempre y cuando contemos bien la historia porque una media verdad es igual a una media mentira y lo mismo se ofende la memoria de un héroe ocultando una parte de los hechos.

Por ejemplo, que el soborno de Vanderbilt se originó cuando el ejecutivo más importante de Martínez, Patricio Rivas, se alió con los rivales y socios de éste, Charles Morgan y C. K. Garrison, para embargarle todos los barcos y bienes de su propiedad y forzar la quiebra de la compañía del Tránsito. Fue tan fina la jugada que Morgan y Garrison pusieron sus acciones en venta en Nueva York, antes de que llegase la noticia de que don Patricio los había embargado, y fue el mismo Vanderbilt quien las compró creyendo que estaba haciendo el negocio del siglo.

¿Y quién convenció a Patricio Rivas para que embargara y confiscara los bienes de Vanderbilt? Nada más y nada menos que el filibustero William Walker, enviado de los norteamericanos.

Otra más de nuestro probo general y presidente. En 1867 ordenó hacer un censo de población que arrojó que en ese entonces apenas éramos 153,000 habitantes. Al ver la cifra, le pareció tan ridícula, que ordenó aumentar a 258,000 habitantes. Así se publicó en La Gaceta.

El 15 de abril de 1858, Patricio Rivas firma, como plenipotenciario del Gobierno de Tomás Martínez, el tratado Cañas-Jerez por el que le regalamos a Costa Rica todo El Guanacaste y derechos que jamás los vecinos del sur soñaron.

El otro Martínez

Podríamos hablar de otro Martínez que fue presidente, don Bartolomé, quien, como don Tomás, hizo cosas buenas e hizo cosas malas.

Cuando don Bartolo -presidente durante catorce meses del 12 de octubre de 1923 hasta el 1 de enero de 1925- dejó la silla ejecutiva los nicaragüenses le premiaron con una frase: "Salió más pobre que cuando entró a la presidencia".

¿Será posible que podamos decir lo mismo de don Enrique Bolaños el once de enero próximo? ¿Habrá salido más pobre de la vicepresidencia en el 2001?

Pero don Bartolo también tiene sus cositas. Recordemos que fue la fórmula de Diego Manuel Chamorro, del Partido Conservador, y cuando éste falleció el 12 de octubre de 1923, asumió la Presidencia por el período antes señalado.

Entonces, ¿qué hizo el presidente Martínez? Rompió con el general Emiliano Chamorro y fundó el Partido Conservador Republicano tratando de conciliarse con los liberales formando un gobierno nacional. ¡Cosas de la historia!

Taco a taco

Y concluyo con una anécdota relatada por el destacado historiador matagalpino Eddy Kühl sobre el presidente Bartolomé Martínez que el presidente Enrique Bolaños debería recoger y cumplir, en todo los sentidos del concepto.

"En una fecha próxima al 4 de julio, día de la independencia de Estados Unidos, don Bartolo recibió la visita del "Ministro" (embajador) norte-americano quien preguntó al Presidente cómo iba a celebrar el gobierno de Nicaragua el día de la independencia de Estados Unidos, don Bartolo muy cortésmente le contestó que él era muy ordenado y que le gustaría hacer una fiesta que no demeritara a ese país. Por tanto -le dijo al "ministro" gringo- quería que le dijese por escrito cómo Estados Unidos celebraba el 15 de Septiembre, día de la Independencia de Nicaragua para hacerlo igual o mejor".


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