Año 6 No. 1605 Lunes 22 de Mayo del 2006 Managua, Nicaragua



Ha comenzado la cuenta regresiva

Por Dr. Luis Mejía González

La cuenta regresiva de las elecciones presidenciales de noviembre de 2006 ha comenzado en forma indetenible. Y con ella las campañas de los candidatos, no todas dentro de la verdad de los hechos que comentan lo cual, lógicamente, confunde a gran parta de la ciudadanía votante, todavía acostumbrada a creer en el decir y promesas de los demás.

No fue siempre así que se trató al electorado nacional, aunque siempre hubo sus alteraciones parciales. Fue el Frente Sandinista el que corrompió totalmente esa tradición, intensamente desde 1978 cuando inició el camino de la toma del poder por la desinformación, la violencia de las armas y sobre todo por las mentiras sobre los propósitos de su revolución.

Y lógicamente, no iba a decir la verdad sobre sus compromisos con el marxismo-leninismo, los que al ponerlos en práctica, una vez en el poder, desató la mayor tragedia nacional de Nicaragua desde William Walker en 1856. ¿Qué diferencia hubo entre Walker y el Frente Sandinista si ambos gobernaron de acuerdo a planes foráneos y sometieron a la población por las armas y el terror?

Más al perder el poder en las elecciones de 1990, el Frente estaba preparado para gobernar desde abajo por medio de cualquier medida extrema de chantaje y violencia con el objeto de lograr imponerse al gobierno de turno. Lo hizo con el de la señora Violeta Barrios de Chamorro, con el del doctor Arnoldo Alemán Lacayo y lo ha hecho con el del ingeniero Enrique Bolaños Geyer, al extremo de ridiculizarlo, anularlo y enjuiciarlo.

Una explicación valedera hay que hacerse por la verdad histórica de los hechos con relación al chantaje al presidente Alemán Lacayo. Frente a la gravedad de las tomas de las calles por las llamadas “turbas divinas” reforzadas por los estudiantes universitarios controlados por el Frente, el incendio de vehículos públicos y la propiedad privada y la no aprobación por la bancada sandinista del presupuesto nacional, el presidente Alemán Lacayo nombró una comisión de alto nivel de su Gobierno y con otra del Frente Sandinista se iniciaron las pláticas sobre las demandas del Frente. El arreglo a que llegaron ambas comisiones fue elevado a la Asamblea Nacional donde se aprobó lo acordado. A este arreglo nacional, público y legal, el antiliberalismo nacional ha llamado y continúa señalando como un funesto “pacto”.

Pero, las mismas tendencias políticas antiliberales y los medios bajo contrato del gobierno no califican de “pacto” a lo acordado políticamente por el presidente Enrique Bolaños Geyer con el Frente desde antes de su toma de posesión, con la sola intención de desaforar, enjuiciar y condenar al ex-presidente Arnoldo Alemán Lacayo por los juicios del “Canal 6” y “La Huaca”, sobre los que tanto la Contraloría General de la República, como la Fiscalía del estado no han encontrado méritos legales, por lo que el ex-presidente Alemán Lacayo debió haber sido, desde hace bastante tiempo, sobreseído definitivamente por el tribunal de alzada, que ha engavetado la apelación respectiva por órdenes del Frente.

El presidente Bolaños Geyer pretendía con ese “pacto” con el Frente, apartar del Partido Liberal Constitucionalista al ex-presidente Alemán Lacayo para apoderarse del mismo, convertirse en el gran elector de las fuerzas democráticas, nombrar a su sucesor para que continuara con las políticas que implantara a nivel nacional-internacional e inhibirlo de toda participación política futura. Fracasó en todos sus intentos, y por el contrario, no pudo zafarse de las garras del Frente que terminó enjuiciándolo con una sentencia suspendida; se quedó sin partido y fracasó en la administración del Estado.

El Frente logró con la sentencia en primera instancia del ex presidente Alemán Lacayo, inhibirlo de participar en las elecciones presidenciales del 2006, pero ni el Frente, ni el Presidente Bolaños lograron que perdiera el liderazgo del Partido Liberal Constitucionalista porque es un conductor político de verdadero arrastre a nivel nacional; ni obtuvieron el debilitamiento de las bases del Partido que logró una significativa victoria en las pasadas elecciones en la Costa Atlántica.

¿Cuál ha sido la base del éxito popular del ex-presidente Alemán Lacayo, sostenido contra viento y marea, ya sin el poder que facilita las adhesiones? Que el pueblo nicaragüense que lo respaldó y continúa dándole su apoyo, creyó en él y ha reconocido la gran obra de reconstrucción que realizó en el país.

¿Podría decirse lo mismo del gobierno del Frente Sandinista en la década de los 80 o del desastroso del de Bolaños Geyer que está terminando su período con penas y ninguna gloria. Además, nadie cree en traidores, que son ciertamente repudiados a nivel nacional.

Y para afianzar el futuro, el partido ha nombrado como candidatos para la elección de noviembre próximo a los doctores José Rizo Castellón y José Antonio Alvarado, una fórmula ganadora por su solvencia moral y político, una fórmula que goza de la confianza y respaldo del liberalismo nicaragüense, como lo probará seguramente el electorado nacional en las elecciones presidenciales próximas.

El Frente debe perder las próximas elecciones, repitiéndose el caso de las de 1990 y siguientes. La memoria del pueblo de entonces y el de las generaciones posteriores a esa fecha, constatan todos los días el repetido comportamiento del Frente alterando la paz social, destruyendo bienes de particulares y del Estado y gobernando suciamente desde abajo para imponer su voluntad.

Si lamentablemente ganara el Frente, posiblemente se volvería a repetir el éxodo de 1979 y la guerra civil, porque los padrinos extranjeros del Frente continúan siendo los mismos: los líderes internacionales del marxismo-leninismo, ahora enarbolando la bandera de un socialismo nacionalista que se enfila contra Estados Unidos en una guerra abierta.

¿Cómo solucionar ese tremendo problema que nos amenaza? Votando por las fuerzas democráticas que lidera el Partido Liberal Constitucionalista, porque la historia de servicios del liberalismo al país arranca desde el 26 de julio de 1893 y retoma vida desde el 20 de octubre de 1996, truncada en el 2001 por la traición del presidente Bolaños Geyer quien electo por el liberalismo se entregó, por una sed de venganza inexplicable al Frente Sandinista que desde entonces lo tiene como rehén y ha colaborado en la crisis que actualmente vive Nicaragua, para tener una bandera de reivindicación que está ofreciendo al electorado nacional.

Recuérdese que por esa actitud desleal del presidente Bolaños Geyer, el Partido Liberal Constitucionalista oficialmente se declaró en oposición a su régimen y para gobernar, se entregó al Frente Sandinista que ha hecho de él lo que ha querido, incluso lo ha exhibido como un muñeco de feria.

Salvar a Nicaragua de las garras del Frente, que equivale a salvarla del oleaje internacional del nuevo socialismo, tan o más agresivo en realidad que el marxismo-leninismo original, es nuestra misión en las elecciones de noviembre.

Incluso, con nuestro voto democrático podemos salvarnos de una nueva guerra civil, porque el empuje brutal y colegiado montado desde Cuba, Venezuela, Bolivia, Irán, Corea de Norte, puede obligar a los gobiernos democráticos a tomar una seria actitud de defensa que podría conducirnos a otra guerra mundial.


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