Año 6 No. 1606 Martes 23 de Mayo del 2006 Managua, Nicaragua



Temen emigración de un millón de nicaragüenses

Por Carlos Fernández Tomita

El embajador de los Estados Unidos en Nicaragua, Mr. Paul Trivelli, debe repasar la historia de las relaciones entre su país y el nuestro a partir de 1975. Las intervenciones de Mauricio Solaún y Lawrence Pezullo en los asuntos internos de Nicaragua, favorecieron el asalto al poder de los sandinistas, lo que provocó una estampida de compatriotas a territorio norteamericano.

La incorporación de Centroamérica al escenario de la confrontación este-oeste, hizo que varios millones de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos llegaran como indocumentados a los Estados Unidos, huyendo de las luchas que se daban en sus países entre quienes defendían la libertad y la democracia y los que estaban del otro lado de la acera.

Es un hecho cierto que la estrategia de debilitar electoralmente al Partido Liberal Constitucionalista, atacando con saña a sus dirigentes y candidatos a los cargos de elección popular, a los únicos que favorece es a los sandinistas y sus comparsas.

Pero lo más lamentable del caso es que quienes más tienen que perder con las confiscaciones, nacionalización de la banca privada y las llamadas industrias estratégicas, las invasiones de tierras, compactaciones del aparato del Estado, limitaciones al libre ejercicio de la libertad de cultos, etc., sean los que se presten a implementar tan demencial política de favorecer el triunfo electoral del sandinismo en la primera vuelta de los comicios programados para el 5 de noviembre del año en curso.

El único valladar democrático que hay en Nicaragua para impedir el triunfo electoral de Daniel Ortega es el Partido Liberal Constitucionalista y sus candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la República, José Rizo Castellón y José Antonio Alvarado Correa, respectivamente. Todo lo que se haga contra ellos es invitar al cuerpo electoral de la Nación al abstencionismo o a la división del voto del sector democrático el 5 de noviembre del 2006.

De nada servirán los muros que los Estados Unidos planean levantar en la frontera con México, si triunfan los sandinistas en las elecciones del 5 de noviembre de este año, porque un millón de nicaragüenses, como mínimo, llegarán como indocumentados, solicitando el status de refugiados políticos.

Si a esto se agregan los efectos del dominó psicológico en los restantes países centroamericanos, los Estados Unidos se enfrentarán a una verdadera "bomba migratoria", de efectos imprevisibles y catastróficos en los sectores de salud, educación y vivienda de La Florida, California y Texas, principalmente.

Sobre todos estos problemas deben meditar muy cuidadosamente los que creen que debilitando al Partido Liberal Constitucionalista, fortalecen a grupos políticos ad hoc, como ALN-PC.


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