Misa negra en Presidencia
- Bolaños intenta revertir acuerdos que destraban poderes
- Ortega dijo si por la tarde pero luego se fue a pactar
- Alistan maniobra para no discutir interpretación de Ley Electoral
Redacción Central
Trinchera de la Noticia
Al cierre de nuestra edición continuaba una “misa negra” en Casa Presidencial, entre el líder sandinista Daniel Ortega y el presidente Enrique Bolaños, con la “presencia activa” del candidato conservador Eduardo Montealegre.
En la sesión, señalaron fuentes fidedignas de nuestra publicación, Bolaños pretendía revertir los acuerdos llegados ayer por la tarde en la Asamblea Nacional y que destrabarían a los poderes electoral y legislativo afectados por la resolución de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia que dio al presidente del CSE la capacidad de sesionar con suplentes.
El llamado Pacto de Karawala suscrito entre Ortega y Montealegre, con la venia del jefe del Ejecutivo, creó una nueva mayoría en la Asamblea Nacional para evitar la interpretación auténtica del artículo 6 de la Ley Electoral. En compensación Montealegre sumó los concejales obtenidos en el Atlántico a la bancada del FSLN.
Los acuerdos preliminares suscritos ayer por la junta directiva de la Asamblea Nacional y el Consejo Supremo Electoral contemplan: 1) Los magistrados del CSE firmarán un compromiso para asistir a las sesiones y no romper quórum; 2) La Asamblea Nacional pondrá a discusión el proyecto de ley de interpretación auténtica del artículo 6 de la Ley Electoral; 3) La votación para ese proyecto será calificada (56 votos); 4) Los diputados aprobarán con carácter de urgencia el paquete de préstamos para reparar las carreteras; 5) La directiva procederá conforme a la agenda aprobada hace dos meses.
El compromiso adoptado ayer representa una “hermosa escalera” para que los protagonistas de la crisis se “bajasen” sin afectar sus posiciones políticas. Así, por ejemplo, los magistrados liberales volverían a las sesiones del CSE sin cuestionar los nombramientos de Roberto Rivas y Emmet Lang en la presidencia y vicepresidencia del Consejo ni sus decisiones.
Los liberales obtenían una significativa victoria política poniendo en el debate de hoy la interpretación auténtica de la Ley Electoral. Los sandinistas lograban que fuese con 56 votos y no con 47.
Una parte no declarada aún del compromiso temprano entre liberales y sandinistas es que ambas bancadas votarían esta mañana a favor de la interpretación auténtica, lo que terminaría de una vez con la crisis de confianza.
De paso echaron un balde de agua fría a las pretensiones de un grupo de “cabezas calientes” que estaban proponiendo, con la complicidad del Ejecutivo, la destitución de los directivos liberales y la recomposición de ese poder.
Los que no obtuvieron nada en apariencia- fueron los de la bancada de Eduardo Montealegre que confiaban en que el Pacto de Karawala sería un eficiente escudo contra los liberales cuando se trate de contar los votos y distribuir los escaños en la Asamblea Nacional mediante el sistema de la media mayor.
El malestar de Bolaños
El gesto de amargura y el anuncio de la jefa de bancada de ALN, María Eugenia Sequeira, de que aún ayer- no habían decidido cómo votarían en el debate sobre la Ley Electoral fue el preludio del malestar del Presidente.
Las fuentes indicaron que Bolaños presionó fuertemente a Ortega para que revirtiese los acuerdos o que al menos pasasen la discusión de la Ley Electoral como último punto de agenda para dejar a los liberales “colgados de la brocha”.
Los liberales dijeron que si el proyecto de ley de interpretación auténtica no encabeza la agenda, como acordaron, o se incumple el acuerdo de aprobar el proyecto en forma unánime ellos no cumplirán su parte.
Eso significa que la crisis en el Consejo Supremo Electoral se extendería por tiempo indefinido y los magistrados liberales asistirían cuando les conviniese a las sesiones. Igual, los sandinistas sesionarían con los suplentes sandinistas cuando quisieran lo que enturbiaría las elecciones nacionales.
También, la bancada liberal no apoyaría los proyectos de ley del Ejecutivo prolongando la crisis parlamentaria hasta que la nueva mayoría conformada por los 38 votos del FSLN y los 10 de ALN decidiesen qué hacer.
En ese caso, comentó la fuente, Eduardo Montealegre tendría que explicar su pacto con el Frente Sandinista, mientras que el PLC quedaría “liberado” de los compromisos de la agenda.
Viveza de ratón
El principal malestar de Bolaños es que Ortega haya aceptado aprobar por mayoría calificada la interpretación auténtica de la Ley Electoral, sin consultarlo con él.
La “jugada” del mandatario era derrotar el proyecto en el plenario porque los liberales no tenían los 47 votos con lo que fortalecería a Eduardo Montealegre entregando el CSE a los sandinistas.
Ortega, quien está muy presionado por la comunidad internacional, cedió en el tema del CSE porque “se siente ganador de las elecciones y ahora está haciendo todo para no enturbiar su triunfo de noviembre”, dijo la fuente.
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