Tiempos de puja y afirmaciones
Por Hamlett
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Una rueda de amigos discutía durante el fin de semana qué podría ocurrir con los partidos políticos si ganasen o perdiesen las elecciones de noviembre próximo. El debate devino a propósito de la puja interna en las organizaciones partidarias por las cuotas de candidatos en los listados a diputados.
Dado que es típico de la inmadurez de nuestra clase política, los últimos días han sido de berrinche y presiones. Uno de ellos comentó que no le gustaría estar en ese momento en los zapatos de Arnoldo Alemán, Eduardo Montealegre, Rizo o Alvarado porque lo mínimo que podría darles era un derrame cerebral a consecuencia de las tensiones.
Pero, luego de los ademanes, las fintas y los forcejeos, la sangre no llegó al río, aunque tampoco hay que cantar victoria porque el mes de junio, según el calendario electoral, es de renuncias, sustituciones, impugnaciones y cambios. Aunque lo más difícil para los dirigentes políticos ya pasó.
La parte toral de la plática dejó las siguientes conclusiones: en el peor escenario para el FSLN y el PLC, que perdiesen las elecciones, no van a desaparecer como partidos políticos.
En ese panorama, liberales y sandinistas, debido a sus históricos techos electorales conservarán una fuerza importante en la Asamblea Nacional. Los expertos no dudan que entre los dos sumarán los 56 votos que se necesitan para hacer las escogencias de los cargos que requieran de esa votación.
Son pocos los que se atreven a pensar que los montealegristas y hertystas van a controlar la mayoría simple, menos la calificada, del parlamento nacional. ¿Por qué? Además de ser tema para un análisis de fondo, la razón principal es que ninguno tiene el músculo o tendido electoral para movilizar tantos votos a sus casillas de diputados. Por si fuese poco, las últimas encuestas revelaron que cuando le preguntaron a los encuestados por qué partido votarían, la abrumadora mayoría dijo que por el FSLN y el PLC.
Van a desaparecer
Los analistas también concluyen que si ALN o Herty Lewites pierden las elecciones desaparecerán en el acto como ocurrió antes con el Pronal, Arriba Nicaragua, el Movimiento Viva Managua o la Asociación Sol.
El partido de Montealegre nació como una empresa para cumplir un objetivo, llevar a Eduardo Montealegre a la presidencia de la república. Es una organización sin base ideológica, que ha tomado prestado el apelativo liberal que tampoco es una ideología en si misma- y la que han confluido toda clase de intereses personales y políticos, provenientes de la disidencia del PLC. La desaparición del APRE tras las elecciones municipales del 2004 confirma esa tesis.
ALN es una asociación para ganar el poder y ese es su pegamento. Si no consiguen el poder se disolverán hasta la próxima oportunidad. O en el mejor de los casos les pasará como al Partido Conservador, el MSL, y tantas siglas que dependiendo de las conveniencias de los grandes partidos consiguen personería o la pierden.
El fenómeno Lewites es diferente y el MRS sobrevivirá a un fracaso de su candidato presidencial porque nunca ha sido mucho y con lo poco que han tenido han soportado la presión de los sandinistas. Es el partido de Dora María, Sergio Ramírez y los disidentes y… ya.
Basados en estas conclusiones nos preguntamos en qué partido habrá futuro, siempre en el peor de los escenarios para cada organización, para los actuales dirigentes. Haciendo a un lado a Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, puesto que se trata de dos fenómenos muy particulares de nuestra política criolla, sólo hay dos partidos que garantizan futuro a los políticos, y son el FSLN y el PLC.
Las evidencias actuales indican que ninguna de esas organizaciones desaparecerá el cinco de noviembre. Los sandinistas y liberales son dos opciones reales de tomar el poder. ALN aún no tiene esa dimensión a pesar de que Eduardo Montealegre sigue apareciendo en los primeros lugares de las encuestas.
El fenómeno de las encuestas
La caída de Lewites de las encuestas hace pensar que Montealegre puede correr la misma suerte. Mientras los sondeos se hagan en áreas urbanas y en aquellos departamentos en los que el PLC perdió las elecciones municipales no duden que Montealegre continuará arriba.
Los expertos igualmente confían en que el voto duro y la atávica tradición político-cultural de los nicaragüenses terminará imponiéndose el cinco de noviembre convirtiendo la batalla entre los dos partidos más fuertes.
Sin embargo, no duden que si Montealegre conserva el 10% que el PC arrastra en las contiendas nacionales, habrá dos posibles escenarios: que el FSLN gane en primera vuelta o que liberales y sandinistas vayan a una segunda.
La posible combinación de factores para ese resultado serían que el PLC y el FSLN obtengan el 30% de los votos y las demás fuerzas políticas se repartan el 40%, talvez un 20% para Herty y otro tanto para Eduardo Montealegre.
Dados en la mesa
Los sandinistas creen que Herty Lewites no les quitará muchos votos. Más bien, Lewites y Montealegre están apostando al porcentaje de indecisos, y éste último a minar al PLC.
En ese terreno, los liberales tendrán que hacer un gran esfuerzo porque todos están intentando sacarle algo al viejo tronco del PLC. ¿Acaso no es esa la razón que llevó a Daniel a escoger a Jaime Morales Carazo como candidato a vicepresidente?
Los dados están rodando sobre la mesa y las opciones no son muchas.
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