Pacto sí, pacto no
Por Dr. Armando Mena Cuadra (*)
La palabra pacto, según el diccionario de sinónimos y antónimos de Espasa, tiene varios significados entre los que cabe destacar: acuerdo, ajuste, componenda, compromiso, contrato, convenio, estipulación, arreglo, etc. Como vemos no viene de la política, pero sí tiene una fuerte vinculación con la misma.
En Nicaragua, esta palabra tiene un significado denigrante y peyorativo para muchos, ya que la aplican a cualquier acuerdo al que llegan los partidos FSLN y PLC, degradándola a su más ínfima expresión.
Por supuesto que, cuando se produce en arreglo entre el FSLN y el PLC en sede legislativa por la razón que sea, el acuerdo que es propio del debate político no tiene un significado bondadoso, ni mucho enaltecedor, ya que significa para muchos corrupción o cualquier otra cosa menos la que es.
Normalmente los pactos han existido en la política Nicaragüense mucho antes de la llegada del FSLN y del PLC a la escena política nacional y así vimos en tiempos de los Somoza los famosos pactos de Somoza García y Emiliano Chamorro, los del Somoza Debayle y Agüero y otros varios.
Pero veamos porque es necesario que haya pactos en la política y porqué estos se suscriben entre partidos políticos que son normalmente de signo opuesto o aún, en algunos casos de muy parecidas corrientes ideológicas.
Hemos visto que en los últimos 30 años de la vida política nacional, ningún partido por sí solo ha obtenido una victoria que le permita instrumentar sus políticas sin necesidad de recurrir a otro para que le ayude a la bienandanza de la cosa pública.
Aquí en nuestro país, normalmente en las últimas elecciones presidenciales se gana la Presidencia pero sin los votos necesario para poder implementar por sí solo su agenda política en la Asamblea Nacional.
De esta circunstancia nace la necesidad de pactar en la Asamblea con quien teniendo los votos necesarios le permita sacar adelante una ley en la que es necesario un determinado número de votos.
En estos casos el partido que ejerce la presidencia de la República busca en el escenario legislativo y negocia con quién le interesa aunar sus votos para obtener el peso necesario que le permita la aprobación de una ley que es necesaria para el desarrollo de su proyecto político que toca cumplir.
Hasta aquí todo es normal, pero determinada prensa no ve con buenos ojos que por ejemplo el FSLN y el PLC, acuerden la elección de determinados magistrados u otros cargos de elección legislativa, como puede ser la elección de Fiscal General de la República o la de Vice Superintendencia de Bancos.
Entonces esto es malo para el país porque el pacto se hizo con el PLC y no se hizo por ejemplo con la ALN, que también negoció sin resultados positivos la elección de los magistrados a la Suprema y los otros cargos de elección parlamentaria.
No saben o no quieren ver la realidad de lo que acontece por razón de los pactos que se suscriban en sede parlamentaria, pues estos son perfectamente legítimos y es más son necesarios en cualquier régimen político que se precie de democrático al ser el Parlamento donde reside la soberanía del pueblo.
El acuerdo tiene su sede en el parlamento, pues es aquí donde se reúnen los representantes del pueblo para debatir por el bien de la nación y por cuestiones que interesen al bien común.
No caigamos en la maniquea actitud de considerar que si los dos partidos que tienen mayoría para arreglar las cosas que precisan de consensos, lo hacen para excluir a los demás que están en la Asamblea, ¿no será que éstos otros no tienen la suficiente capacidad de diálogo y entendimiento?
Pero tiempo al tiempo ya veremos como en este periodo legislativo se producirán otros acuerdos en los que no sólo los protagonistas serán el FSLN y el PLC, también habrá oportunidad de ver que los dos liberales voten conjuntamente o que el FSLN también escoja como socio para otros temas a la ALN y entonces veremos que eso no será pacto sino un acuerdo “necesario” para la gobernabilidad del país.
En conclusión es necesario que estimemos en su debida dimensión los pactos de legislatura entre diferentes fuerzas políticas y que no prediquemos de los mismos que siendo necesarios para el país los degrademos a meras componendas politiqueras sin sentido como si fueran la culpa de todos los males del país.
(*) Abogado nicaragüense residente en España.
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