El lazo se cierra sobre Wolfowitz
--- Presidente del Banco Mundial cada vez más aislado
El Banco Mundial está en plena tormenta interna ante la acusación de nepotismo que pesa sobre su presidente Paul Wolfowitz y el Consejo de Administración de la organización internacional se reunirá nuevamente para decidir su suerte.
Según fuentes cercanas al BM, uno de sus directores ejecutivos, el neozelandés Graeme Wheeler, solicitó durante la reunión de directores de la institución el miércoles, la dimisión de Wolfowitz, de 63 años, que la preside desde junio de 2005. Wheeler, empleado del BM desde 1997, fue nombrado en el cargo por Wolfowitz en diciembre de 2005.
El BM no confirmó esta información, indicando que no hace “comentarios sobre reuniones privadas”. Pero ésta fue realizada previamente a que el Consejo de Administración discuta el caso este jueves hacia las 22H00 GMT.
El Consejo está integrado por 24 miembros, representantes de los principales contribuyentes del Banco, entre ellos Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y Gran Bretaña, mientras que los otros administradores representan cada uno a varios países.
Según fuentes cercanas al BM, el Consejo no tomaría una decisión rápidamente, a menos que Wolfowitz decida renunciar, extremo que negó hasta ahora.
Wolfowitz, ex número dos del Pentágono y uno de los principales estrategas de la guerra en Irak, es acusado de haber acordado sin autorización expresa de las instancias de decisión del Banco, importantes aumentos salariales a su novia, Shaha Riza.
Actualmente Riza está asignada al Departamento de Estado, redondeando ingresos mayores que la secretaria de Estado Condoleezza Rice.
El ex presidente del comité de ética del BM, el holandés Ad Melkert, rechazó por su parte en un comunicado “toda afirmación o sugerencia de que el comité de ética haya sido puesto al corriente o hubiera debido ser puesto al corriente de las condiciones del contrato de Riza al ser destinada fuera del Banco Mundial”.
El principal apoyo de Wolfowitz es la administración republicana del presidente George W. Bush que lo propuso a comienzos de 2005 para dirigir el Banco. Tradicionalmente es un estadounidense el que desempeña esa función, mientras que un europeo es nombrado al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la institución hermana.
La Casa Blanca no lo abandona: “como ya dijimos el presidente tiene confianza plena en Paul Wolfowitz”, dijo este jueves la portavoz de la presidencia Dana Perino. “Wolfowitz ya pidió disculpas”, recordó antes de pedir que se deje al Consejo de Administración del Banco “hacer su trabajo”.
El respaldo de Washington se mantiene incluso cuando los países europeos han hecho saber claramente en las asambleas generales del FMI y el BM el fin de semana pasado que querrían que Wolfowitz se aleje.
El hecho de que altos funcionarios coincidan en su posición con la asociación de empleados del BM -que la semana pasada llamó al presidente del banco a renunciar- podría contribuir a que Wolfowitz tome finalmente la decisión de partir.
Más aún luego de la multiplicación de revelaciones sobre otros asuntos.
Según “Government Accountability Projet”, una asociación que lucha contra la corrupción en la administración pública, Wolfowitz habría insistido, cuando era número dos del Pentágono, para que su novia obtuviera un contrato como consultora de una firma privada entre marzo y mayo de 2003, en momentos en que se desataba la guerra contra Irak y ella trabajaba para el BM.
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