Año 8 No. 1823 Martes 24 de Abril del 2007 Managua, Nicaragua



Mucho está en juego

Por Hamlett
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En relación a Nicaragua, el gobierno de Estados Unidos controla un mecanismo y a un grupo de organismos, poderosos por cierto, para imponer la democracia a cambio de unas cuantas “zanahorias”, receta que también aplica a todas las naciones pobres.

De un lado, está el “waiver” que la presidencia estadounidense debe dar cada año para que el país pueda tener acceso a los fondos de esa nación. Del otro, la palanca del FMI que abre las puertas del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y las naciones democráticas europeas.

Por eso ha causado extrañeza el anuncio firme y hasta triunfalista del presidente Daniel Ortega de que, antes de que concluya su mandato, nos habremos independizado del FMI. Ojalá cumpla su promesa, porque significaría que habremos salido de la extrema pobreza y que la economía habrá escalado a ritmos por encima del 8% anual, al menos.

La política exterior de Ortega está muy ligada a su política de alianzas internacionales. Es como una campana que dobla y repica constantemente. Si hoy recibe al Subsecretario Shannon mañana estará en Venezuela. Hoy, el canciller Samuel Santos se reúne cordialmente con la Secretaria de Estado Condi Rice y mañana recibe al canciller de Irán.

Critica a los empresarios y les dice que va a quitarles su concesión y mañana manda una delegación a España a hablar con los dueños de Unión Fenosa, digo para poner un ejemplo. Otro caso: hace dos meses quitó la concesión a Polaris por la estafa de San Jacinto-Tizate, pero dos altos ejecutivos de la empresa fueron los únicos invitados del sector eléctrico (privado) a la inauguración de las plantas Hugo Chávez.

Un político muy hábil

Pero no es un juego, Ortega tiene un programa firme de recuperar el poder del Ejecutivo, “el poder del pueblo”, en las decisiones de la vida criolla. Por eso cree que antes de cinco años se habrá librado del FMI.

Hasta la fecha, nos ha demostrando que es cauteloso y hábil. Dejó intacto el presupuesto 2007 elaborado por Enrique Bolaños, con la asesoría del FMI y el FSLN, para no alborotar de entrada. Al pagar los BPI, bonos de indemnización, calmó a los norteamericanos con el objetivo de que le den el waiver de este año. Y fíjense quiénes fueron los que alabaron la decisión de Daniel de seguir pagando los bonos eternos de las confiscaciones. Además, sin el visto bueno de la administración Bush no habrá desembolsos ni señal al FMI, BM y BID para que sigan negociando y aflojando el dinero comprometido con los préstamos internacionales.

Al golpear la mesa de los generadores y distribuidores de energía los obligó a comprarle el petróleo en las condiciones que ellos decidieron y la energía, de las plantas Hugo Chávez, al valor que el gobierno determinó. El kilovatio de energía producido por las generadoras es el más alto del sector. Ninguna otra empresa vende a $0.14 lo que indudablemente repercutirá en el precio a corto plazo de la energía.

Y entonces, ¿qué harán? ¿Obligarán a Unión Fenosa a no cobrar más? Veremos.

¿Quién nos garantiza?

De otro lado, el FMI es una garantía para Estados Unidos y los donantes de que estamos habiendo “bien” las cosas. Estamos de acuerdo en acabar esa vergonzosa dependencia, que impuso la administración Bolaños, e instalar un diálogo de otro tipo, más técnico y viable. El asesor económico Bayardo Arce estrenó otra frase, más triunfalista aún –que nos dice cuán preocupados y a la vez entusiasmados están allá en las alturas- de que “ahora somos el chofer del bus” y “ellos (el FMI) son los pasajeros”.

Ahora, si el gobierno llegase a independizarnos del FMI, ¿quién garantizaría a la empresa privada el rumbo de la economía? ¿El COSEP? ¿Los grandes empresarios? ¿Los sindicatos? ¿Los partidos de oposición en la Asamblea Nacional?

Son muchos e importantes, ¿no?, pero están divididos. Cada quién tiene su plan y no hay “pegamento” que los una por ahora. La empresa privada y la oposición antisandinista necesita un líder y un plan. A lo mejor es al revés, un plan para buscar al o los líderes que se necesitan para mantener el curso de la nave por buen camino.

Arce tiene razón cuando dice que Nicaragua, una nación muy pobre, necesita diversificar sus mercados y alianzas. Totalmente cierto. No podemos ni debemos depender exclusivamente de lo que Estados Unidos quiera darnos porque es caer en los vicios y errores del pasado, desde los Moncada hasta los Bolaños.

Sólo unidos

Pero, no podemos “dejar a Dios por dios”, es decir, no debemos salir de un patrón para caer en manos de otro. La independencia es cara, no se logra por deseo, si no que luchando y es lo menos que estamos haciendo por ahora.

Ni el Departamento de Estado ni la Casa Presidencial de Caracas deben dirigir nuestra política exterior ni nuestra economía, porque ellos no están en nuestros zapatos ni sufren lo que sufrimos, ni sueñan lo que soñamos.

Desafortunadamente aún no tenemos con qué “comprar” nuestra libertad.


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