La doble tragedia de Gabriela Molina
--- Los medios y la ética
Por Roberto Larios Meléndez
La edición número 86 del tres de junio de la revista Magazine del diario La Prensa es un ejemplar de colección. Una excelente fotografía de Uriel Molina ilustra en la portada el artículo principal de ese domingo “Mi vida sin un brazo”, que narra la tragedia de la joven modelo Gabriela Alejandra Molina Zamora, quien el 26 de febrero de este año perdió su miembro superior en un accidente automovilístico.
Adentro, las fotografías que ilustran el artículo diseñado sobre un sugestivo fondo color rosa- refuerzan el mensaje central del medio, que bien podría resumirse en el llamado de portada: la joven modelo perdió el brazo, más “la tragedia nunca pudo arrancarle la sonrisa”.
Pero si escudriñamos bien nos daremos cuenta que la sonrisa de la joven en el reportaje no es en verdad más que una mueca de la dura realidad que enfrenta ahora esta pobre muchacha de apenas 18 años, cuya vida y carrera quedaron truncadas para siempre.
Si los premios nacionales al periodismo los otorgara la Compañía Cervecera de Nicaragua, el artículo de Magazine ganaría el primer lugar y se llevaría todos los honores. Fíjense bien los que leyeron el artículo que habilidosamente (simple técnica de redacción y edición periodística) se oculta a propósito que la empresa responsable de la tragedia es la Cervecería Victoria, empresa a la que Gabriela prestó sus servicios la fatídica noche, dueña del vehículo en que fue después llevada a su casa y patrona del supervisor borracho que lo conducía y fue el causante del horrible accidente.
Protegiendo a la cerveza
Vean como ocultaron el nombre de la Cervecería en la única parte del artículo donde podría haberse mencionado. Cito: “…así que después de cenar yo decidí venirme (a Managua) con el supervisor de la empresa (con la que trabaja Figura´s Pro Model)”. Es decir, con el supervisor de la Cervecería, pero eso no lo quiso decir Magazine.
A como tampoco quisieron decir que la joven Gabriela Molina Zamora introdujo en abril casi tres meses antes de la publicación del artículo- una demanda en contra de la Compañía Cervecera de Nicaragua. Dicha demanda se encuentra radicada en el Juzgado Cuarto Civil de Distrito de Managua con el número 806-07 y en ella la joven ex modelo exige el pago de casi cinco millones de córdobas por la pérdida de su miembro superior derecho.
El artículo sí dice que la joven cobró apenas 500 córdobas por los servicios de modelaje que prestó esa noche, pero no dice nada sobre los responsables del accidente. Más bien pareciera que desde la óptica de Magazine los 500 pesos que le pagaron a Gabriela son suficientes por la pérdida de su brazo.
Peor aún, siga leyendo y verá, cómo se dice más adelante en el artículo, que la joven espera una prótesis, que sería lo menos que la Cervecería debería darle. Lo que no si dice es que ni eso le quieren dar y por eso la muchacha ha tenido que recurrir a la caridad de doña Aguas Ocaña.
Después de leer el artículo y para constatar si el periódico no sabía de la demanda civil por daños y perjuicios me puse en contacto con el abogado de la joven y ¡sorpresa!, resulta que él y la muchacha anduvieron no sólo en Magazine, sino de periódico en periódico y de canal en canal pidiendo que les publicaran la noticia sobre la demanda contra la Cervecería, pero nadie quiso hacerlo. Vean el poder del guaro sobre los medios.
No es el único caso
Y ese no es el único caso. El 21 de junio pasado, apenas tres meses después del accidente de Gabriela, otra joven modelo, la ex estudiante de periodismo Alba Alicia Duarte, perdió la vida en iguales circunstancias. Y al igual que con Gabriela, ¿qué medio de comunicación se ha interesado por investigar las causas del accidente y la responsabilidad de la empresa que contrató a la muchacha?. Por supuesto que ninguno.
Esa es la verdadera y triste realidad que se oculta tras esta pieza magistral de periodismo “light”, que fácilmente disfraza y convierte una terrible tragedia en un guión de telenovela al estilo Corín Tellado. De esta forma la joven Gabriela Molina Zamora ha sido víctima de un doble crimen: por un lado la Cervecería se niega a indemnizarla y por el otro La Prensa manipula su tragedia sólo para elevar las ventas de su periódico.
Por mucho que se mastiquen en público los conceptos alrededor de la libertad de expresión, lo cierto es que aquí la cerveza, el guaro y el tabaco son más dueños de la libertad de prensa que los mismos propietarios de los medios, quienes jamás se atreverían a criticar a sus principales anunciantes. Gabriela bien pudo perder su brazo y Alba Alicia bien pudo perder la vida, pero los medios de ninguna manera pueden perder los anuncios.
El ejemplo que ilustra el artículo de marras bien sirve como referencia, ahora que los mismos errores de la prensa obligan al estudio de la conducta ética de los medios de comunicación y su papel en la construcción de la democracia en Nicaragua. ¿Ese es el buen periodismo que se hace aquí?; ¿medios al servicio de quién?; ¿al servicio del pueblo o al servicio de los poderosos?
Bueno, podemos preguntarle a Gabriela Molina y a su familia, quienes todavía esperan el apoyo de los medios para que la indemnización que se merece por la pérdida de su brazo sea más, mucho más, de los 500 miserables pesos que le dieron esa noche, más el “ipegüe” de una nota rosa publicada en el Magazine.
(*) Abogado y periodista.
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