Año 8 No. 1898 Lunes 13 de Agosto del 2007 Managua, Nicaragua



Ojo con nuestra soberanía

El presidente Óscar Arias de Costa Rica viene al país, en una mediación del cardenal Miguel Obando y Bravo, tratando de bajar las tensiones entre Managua y San José. El presidente Mel Zelaya de Honduras va a La Habana a firmar un tratado de límites marítimos con Cuba. El presidente Álvaro Uribe duplicó el tamaño y poder de fuego de su armada en San Andrés y Providencia luego del acto conmemorativo de la independencia de ese país celebrado en esas islas nicaragüenses el pasado 20 de julio.

No hay que ser mago, ni sabio, para darse cuenta de que hay movimientos raros de nuestros vecinos, todos los cuales quieren quitarnos más de 100,000 kms. de nuestro rico mar patrimonial para repartírselo como botín de guerra.

Por Hamlett
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Trinchera de la Noticia advirtió la semana pasada -en una información de portada- que los viajes de Mel Zelaya a Managua esconden algo. El catracho llegó el 19 de julio para vivar a la revolución sandinista y abrazarse con el presidente Hugo Chávez.

Por esto pagó un costo altísimo. No sólo fue regañado públicamente por el embajador Charles Ford de Estados Unidos, quien le pidió definirse de qué lado está, sino que por Roberto Micheletti, el presidente del Congreso hondureño, por Mario Canahuati, presidente de los empresarios, entre otros.

Y ¿qué hizo Zelaya? Regresó el primero de agosto para montar en la hípica y a reunirse con el presidente Daniel Ortega quien, para mostrarle su afecto, nombró a un amigo del mandatario hondureño –el que le regaló a “Café”-, el empresario chinandegano Piero Coen como embajador en Tegucigalpa.

Doble advertencia

Por supuesto, las críticas no amainaron mientras el Departamento de Estado le envió -a Mel- otra advertencia, esta vez más seria que la anterior hecha por el embajador Ford: le dijeron que su representante designado para las Naciones Unidas, Jorge Roberto Reina, quien no tiene visa de entrada a Estados Unidos, tampoco es del agrado de ese país.

¿Cómo volvió a responder Zelaya ante el “guantazo”? Ratificando su viaje a La Habana y diciéndole al imperio que le importan poco sus críticas por haber estado dos veces en Managua.

Obviamente, él debe saber a lo que se atiene aunque uno de sus defensores dijo recientemente que haga lo que haga, Mel Zelaya es un demócrata que no puede ser metido en el saco de Ortega, Castro y Chávez.

Entonces, ¿a qué está jugando el hondureño en relación a Nicaragua? Los comentarios de diplomáticos radicados en nuestra capital apuntan a que el presidente hondureño “sabe algo” de lo que ocurrirá el próximo mes de septiembre en La Haya y ha venido a Managua a negociar.

Dos tesis

Una de dos, o le vino a decir al presidente Daniel Ortega –y en dos ocasiones - que tiene noticias de que ganará el juicio en la CIJ y que es mejor tomar las cosas con calma y no desatar las pasiones tempranamente, o es al revés, que hay malas noticias para él y que quiere un arreglo antes de que el juez deje caer el martillo.

Estamos a un mes de que La Haya dicte su fallo y aunque todos sabemos que la razón nos acompaña, que somos dueños del mar y todo lo que contiene hasta el paralelo 17, no debemos descartar que hay “manos pachonas” que podrían inclinar la balanza hacia un lado para crear conflictos en la región.

¿A quién le interesan tensiones entre Honduras y Nicaragua a causa de un tema que enciende los nacionalismos de ambas naciones? ¿Qué “mejor” incendio que tocar la soberanía de un país para lanzarlo sobre otro?

No parece, la primera década del nuevo siglo, el momento propicio para incendiar la pradera centroamericana pero hay expertos en combatir el fuego con el fuego. Nuestra historia está plagada de situaciones en las que hemos sido víctimas de los juegos geopolíticos de las grandes naciones.

Hablen claro, por favor

Veamos otro ángulo. Aún no hemos escuchado la preocupación de la Cancillería por la anunciada firma de un acuerdo de límites marítimos entre Cuba y Honduras. Por eso es más sospechosa la viajadera de Zelaya a nuestro país, aunque no sería nada del otro mundo si el gobernante del vecino del norte anduviera viendo cosas de negocios o simplemente de amigos con quienes montar a caballo. ¿Suena creíble?

Pero, así como nos han arrancado a jirones nuestras fronteras desde hace siglo y medio, los engaños de quienes se dicen amigos y buenos vecinos siguen sucediéndose. El presidente Abel Pacheco negoció con el presidente Bolaños Geyer una presunta “tregua” de tres años para “desanjuanizar” las relaciones tico-nicaragüenses y al final de ese periodo nos “sorprendieron” con una demanda unilateral ante la Haya reclamando derechos en el San Juan que jamás han tenido.

La Cancillería debe explicar a la ciudadanía lo que sabe de este tema y salir al frente de esos comentarios. O de una vez preparar las condiciones por si las especulaciones acerca de los viajes de Mel Zelaya son una cruda y terrible realidad.


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