Alea iacta est
El ex diputado Alejandro Bolaños Davis dijo ayer, en el programa “Buenos Días” de Canal 12, que le hubiese gustado ver “más beligerante” al presidente de ALN, Eduardo Montealegre, en la defensa de su caso.
Esta es la mejor explicación a mi columna de ayer en la que publiqué una caricatura del dibujante de La Prensa, Manuel Guillén, que refleja una opinión generalizada que acusa al diputado Montealegre de ser el “cerebro” de la defenestración de Bolaños Davis.
Guillén, como parte de la organización de La Prensa, se “inspira” para sus caricaturas diarias en los hechos cotidianos, pero los enfoques de su trabajo no son totalmente de él.
Por Hamlett
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¿Cómo así? Guillén no está obligado a consultar sus trazos con sus jefes de La Prensa, pero sí la orientación de estos. Él es una especie de isla, si se le compara con el resto de la redacción, aunque está supeditado a un jefe de redacción, un editor general, un consejo editorial y por supuesto al director, y al gerente de La Prensa.
En nuestra publicación les hemos informado recientemente de que en los círculos políticos y empresariales, sobre todo en el Partido Conservador, existe la impresión de que Eduardo Montealegre está detrás de la caída de Bolaños Davis y que, en connivencia con el Frente Sandinista, y la ayuda de la Embajada de Estados Unidos acabaron con el naciente liderazgo del veterano político conservador.
Crítica a Montealegre
Guillén expresó esa idea de forma magistral en su caricatura del siete de agosto pasado, de la que Bolaños Davis no quiso opinar entonces. Cuando Stalin Vladimir Centeno, conductor del programa, le mostró la edición de ayer de Trinchera de la Noticia y le volvió a preguntar su opinión, Bolaños Davis dijo que no le constaba que Montealegre fuese la mano “pachona” que lo decapitó aunque le hubiese gustado recibir de éste “más ayuda, más apoyo”.
Y agregó “por ejemplo… hay una cantidad de cosas” que pudo hacer pero que “está bien, es su estilo, yo no me voy a poner a decir cosas de Eduardo Monetalegre porque así es él, tiene su manera de ser”.
Nuestro periódico dio en el clavo con una noticia que revela el pactito que acabó con Bolaños Davis. Hace más de un mes, Eduardo Montealegre fue a visitar al presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, para reclamarle oficialmente por el retiro de la diputación.
Montealegre le habría dicho: “¿Quiero saber por qué me estás quitando diputados?”, a lo que Rivas le habría respondido: “Te los estoy quitando, pero del camino”.
Una carcajada de ambos selló la conversación. Desde esa fecha la beligerancia de Montealegre en relación al caso se acabó.
Breve análisis
Hay un pequeño “detalle” muy revelador. Montealegre pidió permiso a la junta directiva de la Asamblea Nacional, el pasado quince de agosto, para ausentarse a las sesiones desde el 16 hasta 31 de agosto.
Siendo que es la semana clave en que se decidirá la suerte final de Bolaños, el futuro de su bancada, la del PLC, y la institucionalidad misma del Parlamento, comienza hoy en el plenario ¿por qué se va y deja a su suplente? ¿Será acaso esta “su manera de ser” o “su estilo”, como dijo Bolaños Davis?
Desde la escuela secundaria todos aprendemos un método para medir los hechos en base a sus ventajas y desventajas o quién gana o pierde en ciertas situaciones. A ello agreguemos un principio de la justicia penal mundial: Encuentra el motivo y darás con el criminal.
Primero, ¿quién gana con la caída de Bolaños Davis? ¿Gana Arnoldo Alemán, Daniel Ortega o Montealegre? Alemán no gana nada porque la bancada de ALN conservará a sus 23 diputados, aunque demostrará la burla y poca calidad moral que Bolaños Davis tuvo al intentar darle vuelta al estado nicaragüense. Da la impresión de que algunos de los Bolaños creen ser más inteligentes que todos los 5.5 millones de habitantes de Nicaragua.
Daniel Ortega gana por partida doble ya que se vuelva dos pájaros de un tiro. Le da una lección a Bolaños Davis, a quien perdonaron su doble nacionalidad antes de las elecciones, y de paso lo descalifica frente al escándalo más grave de los últimos tiempos que ha envuelto a una presidencia de la república.
El gran ganador
Armel González y Bolaños Davis denunciaron que en una oficina de la residencia-casa presidencial-secretaría del FSLN se montó una extorsión contra un grupo de inversionistas a quienes pidieron $4.0 millones de dólares para arreglarles un problema de tierras.
¡Sólo imaginen que habría ocurrido si ello ocurriera en una oficina de El Chile o en una sala contigua al Salón Oval de la Casa Blanca!
Es más, Ortega encontró formidables aliados para sacudirse el escándalo y lanzarlo en los patios del PLC, dos tontos útiles que se encargaron de sacar la “plasta” del patio sandinista y tirarla en la del PLC.
Sin embargo, el que más gana es Montealegre porque, y Roberto Rivas tiene razón, le quitaron del camino a su principal amenaza en el momento preciso.
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