Año 8 No. 1753 Martes 09 de Enero del 2006 Managua, Nicaragua



Montealegre no dio la talla

Por Hamlett
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El analista y catedrático Arturo Cruz Sequeira dijo, poco antes de las elecciones nacionales, que Eduardo Montealegre había dejado de ser "un político de ocasión, para convertirse en un político de vocación".

Es indudable que el próximo embajador de Nicaragua en Washington, D.C., tiene mucha capacidad a información para explicarnos lo que sucede. Conoce muy bien a los personajes públicos criollos, en especial a Montealegre, y cuando hizo tal afirmación del ex candidato presidencial se refería al corto tramo de su vida política. Sin embargo, lo que hoy vive Eduardo es relativamente nuevo para él y harto conocido para Daniel Ortega y Arnoldo Alemán.

Y ¿qué es lo que está pasando ahora? La fase final de la quisquillosa negociación de la junta directiva de la Asamblea Nacional, que viene amarrada a otros asuntos, no menos importantes, como la elección de los fiscales generales de la república y los cargos de minoría en los entes autónomos del Estado.

A simple vista el PLC, ahora en franca y real oposición, está en mejor posición para alcanzar acuerdos ventajosos con el FSLN. ¿Por qué? Primero, porque la bancada liberal es casi totalmente roja, más de 20 de sus diputados provienen del tronco partidario. Segundo, porque los líderes de esa organización tienen experiencia para negociar con los sandinistas, a quienes conocen muy bien. Tercero, no tienen la presión, que si experimenta Montealegre para encontrar una identidad o un "lugar" en la "acera de enfrente".

Ventajas y desventajas

Montealegre tiene serios problemas que curiosamente son ventajas para el PLC. Veamos. Primero, la bancada de ALN-PC está compuesta por cinco grupos diferentes: a) Los conservadores, b) Los montealegristas, c) Los Eliseos Núñez-MSL, d) Los PLI, e) Salvador Talavera, f) Los ex Contras pro ALN-PC y los que no lo son y aunque parezca mentira, g) Yamilet Bonilla y su grupo, i) Pedro J. Chamorro Barrios, quien debe re-definirse, si es liberal o no lo es. Segundo, Montealegre no controla a su partido por su inexperiencia política y la rara amalgama de intereses particulares de los 22 miembros de la bancada. Tercero, Eduardo no tiene el pegamento para mantenerlos unidos ni el temple para salirse de la "bolsa" de los conservadores. Cuarto, no ha tenido la habilidad para ubicarse rápidamente como la voz de la oposición porque no tiene un plan ni una estrategia para ese fin.

Eduardo Montealegre sigue proyectándose como una personalidad errática que cambia de opinión constantemente, lo que le genera desconfianza en los círculos políticos.

Recordemos que en diciembre pasado se postuló para la presidencia de la Asamblea Nacional sin tener los votos de las bancadas del FSLN o del PLC, con quienes pueden juntar los 47 votos. Luego se retiró para cederle esa "opción" a la diputada Yamilet Bonilla, sin haber amarrado nada. Luego, esta semana volvió a postularse, y como si se tratase de un juego le propuso al PLC que unieran sus votos y los del MRS para cederle la silla al partido rojo.

Puros jueguitos de salón. Como saben que han perdido la partida quieren poner al PLC en una posición incómoda para decir hoy por la tarde que nuevamente el pacto se repartió las sillas más importantes de la junta directiva.

Simplemente no debemos confundir la inhabilidad para negociar con maniobras típicas de las ligas menores.

Para muestra…

La semana pasada apareció en dos ocasiones, en un diario local, una foto interesante y sumamente representativa: Montealegre en conferencia de prensa. La clave de la imagen está en ver quiénes le acompañan en la mesa. A la par de Eduardo están los conservadores y el presidente del PLI, en un extremo está Yamilet Bonilla. Detrás de él están los diputados "montealegristas". Los grandes ausentes son los Núñez y Salvador Talavera, por supuesto. Los contras ya no les sirven y ya ni aparecen en las conferencias.

La prueba de fuego de Eduardo es ahora. Lo que hoy ha demostrado nos da la medida de su verdadero liderazgo. Ha perdido el primer "round" y eso nos lleva a preguntarnos si ésta es la persona que debíamos haber elegido para presidente de la república.

Las negociaciones bilaterales que los conservadores entablaron con los sandinistas y a su vez los Núñez y Salvador Talavera con el PLC nos demuestran que su liderazgo es de papel.

Eduardo no dio la talla y si no rectifica y rápidamente pronto veremos o la desintegración de su bancada o la disolución de su dirección dentro de ALN-PC.

Empresarios y dirigentes de diferentes niveles, dentro y fuera del país, están decepcionados de Montealegre porque echó a perder el costoso proyecto que aprobó y financió desde la Casa Blanca pasando por el presidente Tony Saca hasta los banqueros del país.

Podría ser el obstáculo real

El problema de futuro es que el ex candidato presidencial podría ser más un obstáculo que un puente a la hora de construir los futuros consensos que permitan a los partidos democráticos regresen al poder.

Lleno de resentimientos personales por sus fracasos ha sustituido la visión y el olfato por la descalificación de sus potenciales aliados, en especial del PLC.

Palos de ciego que pronto podrían ser más costosos, en términos estratégicos, que la última derrota presidencial.


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