Porqué aplazo a Bolaños en su gestión económica
Por Néstor Avendaño
Economista
El presidente saliente de la República, Ing. Enrique Bolaños, hereda una situación compleja al presidente electo Sr. Daniel Ortega en materia económica y, por ende, social. Usando su frase de la mesa servida, ésta está bastante vacía por los graves problemas de gobernabilidad (asociados con las confrontaciones políticas) que caracterizaron su mandato y esconde muchas cosas debajo de la misma: la pobreza humana y la persistencia de los desequilibrios financieros interno y externo de Nicaragua.
Concentró el anémico crecimiento económico de 3.2% promedio anual en sus cinco años de gobierno en un pequeño grupo de empresarios financieros e intermediarios de exportaciones e importaciones, haciendo más inequitativa la distribución del ingreso nacional. Sin embargo, insólitamente, con los resultados del Censo Nacional de 2005 la población total del país se vio reducida en casi 800 mil habitantes y la tasa de crecimiento anual de la población disminuyó de 2.6% a 1.7%, por lo cual el Producto Interno Bruto Per Cápita promedio anual sería de US$1,030 en 2006, y así Nicaragua, aunque sea en cifras macroeconómicas, abandonaría ese extraño club de países pobres muy endeudados.
La pobreza aumentó en extensión y en profundidad. El incremento del número de miserables (llamados pobres extremos) fue mayor que el incremento del número de pobres, al esconder los resultados de la única encuesta sobre pobreza humana que su gobierno efectuó en el segundo semestre de 2005, o sea que nuestro gobernante escondió el hambre que padece el 27% de la población total del país, el desempleo de 580 mil personas, el déficit de 500 mil viviendas de interés social, la tasa de mortalidad materna de aproximadamente 100 por 100 mil nacidos vivos registrados, un poco más del 2% de la población total que está afectada por el VIH/SIDA, el 20% de los niños que no asisten a escuela primaria y el 58% de los adolescentes que no se inscriben en la educación secundaria, y el 50% de la población rural y el 22% de la población urbana que no tienen acceso al agua segura.
No priorizó la reducción de la pobreza humana del país al asignar en forma incorrecta, aunque lícitamente, los recursos liberados del pago de la deuda externa con los países miembros del Club de París y las instituciones financieras internacionales, desviando el 56% del Alivio HIPC de esos dos grupos de acreedores hacia el pago de una onerosa e ilícita deuda gubernamental interna durante su mandato.
No contó con la participación de los gremios de productores nicaragüenses ni el respaldo político interno para impulsar efectivamente el Plan Nacional de Desarrollo, el cual fue muy costoso para la nación y significó más deuda externa para nuestro país.
No saneó las finanzas del Gobierno Central, porque en los cinco años de su administración el déficit fiscal anual, antes del registro de las donaciones externas, varió en el rango de 5.1% y 6.2% del Producto Interno Bruto, o sea que no lo pudo reducir a niveles inferiores del 5% del PIB, como se lo pedía el FMI.
No obstante los estímulos tributarios, el valor anual de las exportaciones domésticas de bienes FOB aún no arriban los US$1,000 millones en 2006 dado el sesgo antiexportador del tipo de cambio real, aunque el valor agregado de las exportaciones de las empresas de zona franca se incrementó de US$115 millones en 2001 a US$250 millones en 2006. Con un alto valor de las importaciones debido a los crecientes precios del petróleo y sus derivados, el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos descendió del 20% del PIB en 2001 a 14% del PIB en 2006.
Dejó un saldo contable de la deuda externa de US$4,460 millones, pero el saldo teórico de dicha deuda es de US$2,550 millones porque, después de tres años del arribo del país al Punto de Culminación de la Iniciativa HIPC, no pudo reestructurar US$1,360 millones con 11 países que no son miembros del Club de París y US$198 millones con la banca comercial internacional en el marco de dicha Iniciativa.
Las reservas internacionales brutas de la banca central aumentaron de US$383 millones en diciembre de 2001 a US$924 millones en diciembre de 2006, debido en gran parte al desembolso de una nueva deuda externa de US$1,370 millones y al Alivio Interino (condonación del pago de la deuda externa) y el Alivio Total (condonación del saldo de la deuda externa) HIPC en el período 2002-2006.
Por eso, en una escala de 0 a 10, califico con 6 la gestión económica del gobierno del Ing. Enrique Bolaños. La nota mínima para aprobar es 7, y creo que pudo haberse graduado con una mejor calificación si hubiese dialogado, sin haber abierto simultáneamente varios flancos de confrontación, con el fin de de sentirse respaldado con un mayor apoyo político interno y haber pasado a la historia como uno de los mejores presidentes del país.
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