Año 8 No. 1770 Jueves 01 de Febrero del 2007 Managua, Nicaragua



El cuento de la “unidad legislativa”

Por Hamlett
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Un buen amigo me dijo ayer: “el que promueva la unidad, se queda con la unidad”. Parece sencillo decirlo pero es cierto. Líderes del PLC dijeron a inicios de la semana que la reunión de los liberales es “un imperativo”, es decir más que una “necesidad”.

La pregunta elemental de hoy en día es: ¿quién ó quiénes necesitan esa unidad?

Comencemos con las personas. El ex presidente Arnoldo Alemán tiene una condena, pendiente de ser rechazada o confirmada, de 20 años de cárcel que comenzó a contar desde el año 2002. Desde una celda en El Chipote o desde la Modelo, hasta el régimen de convivencia familiar, el mandatario ha controlado a su partido político evitando que desapareciese en las sucesivas elecciones municipales, regionales y las nacionales.

Luego de recibir un auto de prisión pocos, poquísimos, daban un cacao por su futuro. Lo declararon “muerto”, le escribieron obituarios y hasta un “descanse en paz”.

En esas condiciones, y con un partido que se desencajó y a ratos lució un verdadero “cadáver político” los resultados electorales de 2006 aún siguen generando polémica. ¿Recuerdan que M&R vaticinó 11 diputados y otras encuestadoras le dieron 8?

Por supuesto, el PLC debió ganar las elecciones, pero cometió graves errores como la escogencia de la fórmula presidencial o no haber sido más agresivos para impedir la erosión que le causó ALN y Enrique Bolaños.

Alemán goza de un estatus judicial que hoy le permite un considerable protagonismo político, en esta nueva etapa, cantada por muchos y no deseada por el 62% del país. Pero esa es la realidad.

La otra acera

¿Qué hay del otro lado del liberalismo? Eduardo Montealegre tuvo todo para quedarse sólo en la colina. Apoyo abierto y efectivo de Estados Unidos, un podium desde el Ministerio de Hacienda, parlantes mediáticos, recursos del gobierno y un presidente que deslució tanto que cualquiera de sus ministros debió brillar por inercia.

El gran capital centroamericano, en especial el salvadoreño, el gran capital nicaragüense y la oligarquía lo vieron como el “mesías” de la derecha y apostaron todo a él.

Los conservadores hasta se quitaron su uniforme, guardaron sus sellos y símbolos y se pintaron de rojo porque había llegado la “gran esperanza blanca”.

En la bisagra de la dramática crisis de la derecha, Daniel Ortega manejó el fuelle que alimentó la hoguera en la que ardieron las esperanzas de los demócratas por retener el poder, mientras el líder sandinista vestía de colores y predicando el retorno del amor y la paz, arrebató el poder.

No pudo

Montealegre no pudo. No dio la talla como líder y candidato presidencial y acaba de demostrar que tampoco puede en la Asamblea Nacional. En la primera, le dio a Ortega la oportunidad para que gobierne a sus anchas por dos años más.

Así como Alemán es reo del sandinismo a causa de las acusaciones de Bolaños, Montealegre también está en la trampa. Como decía Alejandro Acevedo cuando algún chavalo le preguntaba por los males que causa el paso inevitable de los años: “Joven, cuando mis males sean viejos, los tuyos apenas estarán empezando”.

Hagamos de nuevo la pregunta: ¿quién necesita con urgencia la “unidad legislativa”? Obviamente Eduardo Montealegre quien pronto tendrá que responder por su participación en el escándalo de los Cenis. Y les aseguro que cuando la Fiscalía, con el apoyo de la Procuraduría, presenten el caso ante el juez –una promesa de campaña de Daniel Ortega- los diputados sandinistas dirán que los tribunales tienen la última palabra.

En la cabeza de Montealegre debe haber una luz de esperanza para sortear un probable juicio común, ya que si hay “unidad legislativa” los 47 diputados de ALN-PC-PLC no votarán por el desafuero del parlamentario. ¿Y para qué son los socios entonces?

¿Cómo le caería una fiscal a la medida?

Y lo mismo pasa por la mente del ex presidente Bolaños. Con “unidad legislativa” no habrá desafuero para enfrentar los juicios que ya asoman, y por docena, en lontananza

En ALN creen que si hay “unidad legislativa” habrá que compartir con el PLC o la vacante en la Corte Suprema de Justicia o la Fiscalía General de la República.

¿Y cómo le caería a Eduardo Montealegre que la Fiscal fuese Delia Arellano y no el maestro Julio Centeno? ¿No sería acaso la lotería total y completa?

Abramos los ojos y no nos llamemos a engaños. Tras el somnífero mensaje de la unidad hay intereses personales y de grupos muy fuertes. Además, Montealegre no dio la talla, y muchos piensan que tampoco tiene la capacidad para quedarse con el PLC.

Menos cuando comience el juicio de los Cenis. Será apenas el comienzo de los males que hace cinco años aquejaron a Alemán.


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