Bordando la política exterior
Por Hamlett
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A casi un mes de haber asumido el Ejecutivo, y a tres de haber sido declarado ganador de las elecciones, el presidente Daniel Ortega no parece desesperado por reestructurar al cuerpo diplomático. Y aunque conocemos parte de sus alianzas e intereses en el campo internacional así como su pensamiento político ideológico, en realidad, no sabemos cuál es su política exterior.
Por definición Ortega estará más cerca de gobiernos socialistas, siguiendo el trazado de las alianzas del presidente Hugo Chávez, pero eso no es todo. Los sandinistas han sido viejos amigos de los regímenes islámicos de Irán e Irak. Aún en los años de la guerra entre ambas naciones, el gobierno de los 80 mantuvo con ellos relaciones muy profundas.
El líder sandinista dio una prioridad especial a esas relaciones con Corea del Norte. La muerte del fundador del régimen Kim Il Sung no enfrió esa amistad con los coreanos ya que la sucesión con Kim Son Il, el hijo del ex dictador, se mantuvo muy firme.
Pero, en esos años, el interés de Irán, Irak y Corea del Norte por el tema atómico, el desarrollo de misiles de largo alcance y el apoyo al terrorismo no tenía la intensidad de hoy. Más bien Estados Unidos era un aliado de Irán en la guerra contra Saddam Hussein.
Además, los antiguos amigos socialistas o izquierdistas de África han desaparecido o se han “transformado” en los últimos 15 años. A la toma de posesión de Ortega, el pasado 10 de enero, llegó uno de esas viejas amistades que ya vio pasar su mejor época, el teniente coronel Jerry Rawlings, tres veces golpista en su natal Ghana. Significa que esos antiguos aliados ya no son de mucha ayuda para Ortega.
Antiguo continente, viejas amistades
En Europa los sandinistas conservan muchos amigos, sobre todo entre los poderosos movimientos pacifistas, ambientalistas, socialistas, protectores de derechos humanos y partidos de izquierda light, cuyo lobby es muy fuerte con sus gobiernos.
Ortega tiene un discurso particular y segmentando para las naciones desarrolladas, según sus intereses. El mensaje es duro contra el imperialismo, en su dimensión global, pero se cuida de no culpar por su nombre a los países poderosos con la excepción de los Estados Unidos.
El veterano líder rojinegro sabe que necesita las mejores relaciones posibles con esa nación y los organismos financieros internacionales. Por ello, critica las políticas fondomonetaristas pero declara que Nicaragua necesita un arreglo con la banca internacional.
Dice que el imperialismo es el enemigo de los pueblos el sur, pero es muy cuidadoso con el restablecimiento de las relaciones con Washington. La designación del académico Arturo Cruz Sequeira, conservador confeso, nos da una muestra de la habilidad de Ortega y de su necesidad de un “arreglo” con los gringos.
Los amigos incómodos
En esta parte del panorama internacional Ortega no tendría mayores problemas con Estados Unidos de no ser por las fotos que le dieron la vuelta al mundo, junto al presidente de Irán, y las consignas contra el Gran Satán, o sea el imperialismo.
Sus relaciones estratégicas con dos de los principales enemigos de EEUU, Corea e Irán, serán una molesta piedra en el zapato con la que Ortega tendrá que transitar en los próximos cinco años. De él dependerá si estas amistades incómodas se convierten en un problema para las relaciones de su gobierno con Estados Unidos.
Poco a poco nos hemos dado cuenta que el conflicto de Venezuela con Estados Unidos no es tan grave como parece. Venezuela no es un peligro estratégico para la seguridad de Estados Unidos. Chávez no ha dicho que atacará con misiles o bombas atómicas a ese país, y tampoco tiene una visión “ayatólica” de esa poderosa nación, aunque llame “el Diablo” a Bush o diga que al paso de éste se siente un tufo a azufre.
El venezolano quiere ser el líder de una revolución socialista que él bautizó como bolivariana y cuyo fin es quitar la influencia y el control norteamericano de las naciones al sur del río Bravo.
Aprovechando el boom de los precios del petróleo, un fenómeno creado por Estados Unidos con la guerra del Golfo, Chávez logró la capacidad para dominar su país y trascender las fronteras.
Seguimos esperando
Mientras no sea declarado un peligro para la seguridad de esa nación, como ya lo hizo Bush con Corea e Irán, no deberíamos preocuparnos de la batalla entre Estados Unidos y Venezuela a menos que el FSLN quiere imitar el camino de Chávez e imponer un gobierno de esas características.
Ello además de irreal en muchos aspectos sería desastroso para el país por una sencilla razón: no tenemos petróleo ni gas natural.
Sin embargo, Ortega esta tratando las relaciones internacionales con tanto cuidado que casi parece un descuido. Con la excepción de Cruz Sequeira y de Harold Rivas, designado embajador en Costa Rica, no ha hecho un solo nombramiento adicional, según lo que hemos conocido.
Es seguro que habrá cambios de embajadores para La Habana y Caracas, pero nadie quiénes y cuándo lo hará. Otras plazas importantes para Managua como Buenos Aires, México, Madrid continúan sin definirse mientras el gobierno está arrancando y la hora de las definiciones ha llegado.
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