Respecto de la polémica por el posible nombramiento del Cardenal Obando
Por Dr. Armando Mena Cuadra (*)
Es posible que a unos les guste más o menos que a otros el posible nombramiento del Cardenal Obando como Coordinador de un Consejo Nacional de Reconciliación y Paz, propuesta que le fue hecha al señor Cardenal por el presidente de República.
Respecto de este asunto creemos sinceramente que el Cardenal no sólo debe aceptar tal nombramiento, sino que además es la persona más apta e idónea para ocupar tal distinción.
Retrocedamos unos cuantos años en la reciente historia de nuestro país y nos daremos cuenta que este buen hombre de Dios y de los nicaragüenses ha sido el mediador por excelencia de cuantos conflictos se han presentado.
Y creo sinceramente que el Cardenal Obando tiene por naturaleza y por formación las aptitudes necesarias para actuar como coordinador o como lo que sea en un Consejo que tenga por fines la reconciliación y la paz entre los nicaragüenses.
Tampoco debe jugar en este tema el manido maniqueísmo de revolver sobre temas del pasado, en alusión a que el Cardenal en su momento no aceptó o aprobó la intervención de sacerdotes en la vida política nacional cuando los sandinistas gobernaron Nicaragua como revolucionarios.
Recordemos también que Su Excelencia, intervino en las negociaciones que se llevaron a cabo para liberar a los dirigentes del sandinismo que se encontraban encarcelados por la dictadura somocista en el último tercio del siglo pasado y que intervino no sólo en ese hecho puntual sino en otros muchos de relevancia nacional.
Pienso además que en este que en este caso no deben mezclarse, conceptos como religiosidad, laicismo estatal, Constitucionalidad y otros que sólo pueden causar confusión y que en todo caso denotan mala fe de quienes los pretenden utilizar.
Estamos en las puertas del tercer milenio y en Nicaragua parece que retrocediéramos al primer milenio en los que la persecución y la maledicencia aún abundan por cualquier causa o razón.
Y para los que dicen que no debería de existir una instancia de reconciliación y paz, opino que están a mi parecer equivocados o desinformados pues muchos de los males que padecemos son debidos precisamente a ese estado permanente de desasosiego y enfrentamiento en el que vivimos los unos con los otros.
Es también evidente que muchos recelen de este posible nombramiento por razones más bien personales que de otro tipo, pues está claro que el presidente Ortega le ofreció al Cardenal este nombramiento es por que cree que esa es la persona idónea para tal cargo.
No le busquemos tres pies al gato como dice el dicho popular y más bien encontremos razones válidas que acrediten este nombramiento que algunos quieren ver como polémico cuando es todo lo contrario y saludable para el bien del país.
Tampoco creemos que la Iglesia Católica Nicaragüense reunida en su Conferencia Episcopal tenga nada que objetar o cuestionar en torno al tema puesto que el nombramiento se le hace a un arzobispo emérito, cuya figura siempre ha contribuido a la salud espiritual de los nicaragüenses en todos los trances difíciles que le ha tocado enfrentar.
Finalmente creo que no sólo los católicos estaríamos contentos de tener un Coordinador de la talla, altura y solvencia moral y personal que tiene la figura del Cardenal Obando, que es como dije en otro artículo que escribí en este mismo diario el Cardenal de todos los nicaragüenses.
(*) Abogado nicaragüense residente en España.
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