Año 8 No. 1773 Martes 06 de Febrero del 2007 Managua, Nicaragua



Sin prisa pero sin pausa

Por Néstor Avendaño

Aparentemente, una parte de la derecha política nicaragüense, en su crítica al presidente de la República, Sr. Daniel Ortega, ha perdido su memoria cortoplacista en materia económica.

Durante el gobierno del Ing. Enrique Bolaños, se pudo suscribir el tercer programa trienal del FMI en Nicaragua 11 meses después que el Ing. Bolaños arribara al poder, o sea a mediados de diciembre de 2002, a pesar de la presencia en su gabinete del economista Sr. Mario D’Franco puesto en la Secretaría Técnica de la Presidencia, del jubilado del Banco Mundial puesto en el Banco Central de Nicaragua Sr. Mario Alonso, y del ex banquero privado puesto en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público Sr. Eduardo Montealegre.

Durante el gobierno del Dr. Arnoldo Alemán, a pesar de la presencia de sus dos principales economistas Sres. Noel Ramírez y Mario D’Franco, Nicaragua pudo suscribir el segundo programa trienal del FMI en Nicaragua 14 meses después que el Dr. Alemán se ciñera la banda presidencial, o sea en marzo de 1998.

Durante el gobierno de la Sra. Violeta Barrios vda. de Chamorro, el primer acuerdo trienal del FMI en Nicaragua se suscribió en junio de 1994, 1 año y 9 meses después que culminara el Acuerdo ‘Stand-By’ con el FMI que se activó en Nicaragua entre octubre de 1991 y septiembre de 1992.

Hoy, menos de un mes de la llegada al poder del Sr. Ortega, esa pequeña parte de la derecha política criolla cuestiona la falta del cuarto programa del FMI en Nicaragua (yo diría el primer programa de Nicaragua con el FMI).

Es cierto que las nuevas autoridades gubernamentales no poseen experiencia negociadora con el FMI ni han encontrado funcionarios públicos que guarden la memoria institucional de dichas negociaciones, especialmente en el Banco Central de Nicaragua.

También es cierto que las nuevas autoridades públicas introducirán el tema de la reducción de la pobreza en las próximas discusiones con el FMI. Además de las ya conocidas políticas fiscal-monetaria, que son más de lo mismo en nuestro país desde hace varios años y han oficializado el estancamiento de la estabilización macroeconómica, y de las políticas de reforma estructural, señaladas por el FMI y ejecutadas por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo y que han concentrado el escaso crecimiento económico en pocas manos, el nuevo gobierno incluirá la política social y su manejo presupuestario apropiado como el tema más relevante de las condicionalidades nacionales, de nuestras condicionalidades.

Nicaragua no debe continuar acatando la orden fondomonetarista que el tema de la pobreza es una discusión que debemos tener exclusivamente con el Banco Mundial. El FMI deberá comenzar a honrar el nombre actual de su programa, ‘Servicio del Crecimiento y Reducción de la Pobreza’ y no limitarse a las discusiones fiscales y monetarias. El FMI tiene que cooperar con las nuevas autoridades para reducir el índice de pobreza humana que se elevó de 45.8% de la población total del país en 2001 a 46.2% de la población total del país en 2005, según la IV Encuesta de Medición de Nivel de Vida que fue realizada en el segundo semestre de 2005 y escondida a lo largo del año de 2006 por la administración del Ing. Enrique Bolaños, talvez con el visto bueno de alguna institución financiera internacional.


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