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Año 8 No. 1775 Jueves 08 de Febrero del 2007 Managua, Nicaragua
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El IFLE se desinfló cuando Bolaños no logró un apoyo real y significativo de la Embajada de Estados Unidos y USAID, porque varios organismos que recibieron fondos de los norteamericanos se opusieron porque sería debilitarlos a ellos mismos. Hagamos Democracia y el Movimiento por Nicaragua opinaron que el IFLE duplicaría lo que ellos estaban haciendo porque coincidirían en el mismo terreno: incidencia política, entrenamiento para la democracia y campañas públicas. En una declaración ante la Contraloría General de la República, CGR, el ex director del Instituto de Estadísticas y Censos, INEC, Néstor Delgadillo, dijo que el presidente Bolaños intentó borrar las huellas de sus gestiones oficiales ante el BCIE cuando le aconsejaron que estaba exponiéndose a ser acusado por tráfico de influencias. El origen de la Fundación BCIE Luego de ocupar la cartera de director de Nicaragua ante el banco regional, Leonardo Somarriba, obtuvo un financiamiento de un millón de dólares para una fundación que curiosamente bautizó como BCIE. Como hemos informado, a esa fundación, pertenece el director de Ingresos, Róger Arteaga, quien laboró para el banco, y el ex jefe de campaña de ALN-PC Adolfo Argüello. Ellos usaron las oficinas de la representación nicaragüense para las gestiones relacionadas con su proyecto. La “Fundación BCIE para la Promoción Educativa y Técnica Superior de Nicaragua” recibió el millón de dólares “para la educación de los niños pobres”, objetivo que nunca cumplió. Los desembolsos fueron hechos desde el año 2005 y depositados en tres bancos, en forma de certificados de depósitos, en los que han estado ganando considerables intereses. Las tasas pactadas de los CD variaron entre el 5% y el 7.2% anual. Nadie sabe para quién trabaja Pese a que el dinero fue otorgado por el BCIE para promover la educación, entre la gente de menos recursos combate a la pobreza- jamás ejecutó un solo proyecto y tampoco se sabe que el Banco regional le haya pedido cuentas. Desde la semana pasada, Trinchera de la Noticia ha intentado comunicarse con el Dr. Harry Brautigham, presidente del BCIE llamando al teléfono 00504 2402243 de la sede en Tegucigalpa. Su secretaria Ruth Campos nos ha dicho que está fuera del país. Efectivamente, Brautigham se encontraba en Washington, D.C., visitando al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y otras personalidades de la capital estadounidense. Tampoco nos comunicaron con el oficial de relaciones públicas. Terminó en otra cosa Sin embargo, hemos confirmado que el millón de dólares que el BCIE entregó para la educación de los pobres terminó en una fundación recientemente creada, financiada y dirigida por Estados Unidos y Adolfo Argüello, ex jefe de campaña de ALN-PC, y cuyo objetivo es “hacer opinión pública e influencia la agenda pública”. Argüello fue presidente de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, FUNIDES, hasta que la embajada de Estados Unidos le pidió que renunciara temporalmente porque su posición como asesor y jefe de campaña de Eduardo Montealegre sería muy visible. Para no perder el control de FUNIDES, Adolfo puso a hermano Javier Argüello y su amigo Federico Sacasa Patiño al frente de la Fundación que pretende repetir el éxito que tuvo en El Salvador FUNDESAL, convirtiéndose en un “think tank” de la derecha salvadoreña. La Fundación de Argüello recibió una donación de $1.5 millones de dólares de parte de USAID, parte de un compromiso financiero de hasta $5 millones de dólares de parte del gobierno norteamericano. Metidos en otro escandalazo
Adolfo Argüello y Federico Sacasa Patiño, miembros de FUNIDES, fueron señalados por grupos sindicales y la Contraloría General de la República de haber dañado el patrimonio de la nación al haber vendido la empresa Cartonica a un grupo de negociantes salvadoreños. En la denuncia del escándalo de la cartonera, que estuvo ubicada en León, aparecieron mezclados Javier Morales y Evenor Valdivia, miembros del consejo directivo del Banco Central de Nicaragua. Durante la administración Alemán, la CORNAP se opuso a la venta de Cartonica a un grupo salvadoreño que ofreció cuatro millones de dólares, porque un estudio elaborado en esos años valoró los activos de la Cartonera en doce millones de córdobas. En la administración Bolaños CORNAP entregó la empresa a los trabajadores de la empresa y en un tiempo relativamente corto apareció en manos del grupo de Argüello, Morales, Valdivia y Sacasa Patiño. Hasta la fecha no se sabe cuánto pagó el grupo al gobierno por la venta de Cartonica, menos que se sepa en cuánto la vendieron.
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