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Empresarios venezolanos se enfrentan al Gobierno por control de precios
--- Desabastecimiento de leche, pollo, carne, azúcar y arroz comienza a ser visible. Los productores reclaman que regulación hacen caso omiso de los costos de producción y de la inflación.
Valentina Lares Martiz
El Tiempo de Colombia
Desde hace varias semanas no se consiguen fácilmente en los supermercados venezolanos productos como el azúcar, la leche o el pollo. Ni siquiera en los establecimientos del sistema de mercados populares (Mercal) promovido por el Gobierno.
Pero sólo hace dos días que las quejas puntuales generadas por esta escasez se convirtieron en alarma, cuando la privada Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (Ansa) decidió suspender por completo la venta de carne de res en sus establecimientos. Más del 30 por ciento de la carne de res se vende en este circuito de comercio.
¿La razón? La carne de res, por ser uno de los productos de la canasta básica alimentaria, debe venderse -junto con otros 150 bienes- a precios controlados por el Gobierno. Un valor (9.164 bolívares el kilo, equivalente a 4,26 dólares) establecido en el 2002, que no ha sido ajustado al mercado actual, aun cuando la inflación ha aumentado 108,9 por ciento desde ese año.
La presión del precio real del producto, que ronda los 16.000 bolívares por kilo (unos 7,44 dólares), provocó que desde hace meses los mercados vendieran más caro de lo establecido, exponiéndose a sanciones y multas. Por eso, el gremio acabó tomando la decisión de no vender. “Nosotros queremos seguir manteniendo el servicio, lo que no queremos es arriesgarnos a que nos cierren”, dijo Luis Rodríguez, presidente de Ansa, quien pidió a las autoridades normalizar la situación del sector “sincerando” (esto es, volviendo reales) los precios regulados.
Subienda inflacionaria
La situación de este rubro alimentario -que se repite en otros como la leche y el arroz- ha desatado un debate a mayor escala sobre la eficacia del Gobierno para controlar la inflación, que el año pasado acumuló 17 por ciento, y solo en enero de este año sumó 2 por ciento.
Mientras voces oficiales señalan que la escasez de alimentos es producto del acaparamiento y especulación de sectores comerciantes opositores, otros advierten que los controles de precios (incluyendo el control de divisas, que tiene el dólar anclado en 2.150 bolívares) han generado distorsiones en la cadena de producción y distribución, que cada vez serán más difíciles de controlar.
El economista José Guerra, ex directivo del Banco Central de Venezuela, señaló a que Venezuela corre el riesgo de caer en un boom de alza de precios. “Esto ya lo hemos vivido. El Gobierno ha puesto administrativamente los precios sin considerar un costo de producción o cómo ha subido la inflación. Esto ha generado la clásica cadena de distribución al margen de los controles, y a pesar de los subsidios que se han hecho a la producción, esta cayó el año pasado porque no genera ningún tipo de ganancia”.
Tanto Gobierno como gremios privados distribuidores han anunciado que importarán los alimentos que hagan falta para garantizar la “seguridad alimentaria” del país.
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