Año 8 No. 1852 Martes 05 de Junio del 2007 Managua, Nicaragua



Los “intérpretes”

Del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo se cuentan historias que no acaban. Una de ellas, muy conocida entre los políticos nicaragüenses, es usada para dibujar un identi kit de los serviles que actúan como consejeros o ayudantes de los dirigentes.

La anécdota dice que un día el “benefactor de la patria nueva” de República Dominicana, en una de sus visitas, se encontró a un viejo amigo, quizás de la infancia o del colegio, y lo saludó con una frase típica de los latinoamericanos.

-Ideay, ¿¡todavía estás vivo?!, dicen que le dijo.

Mientras el aludido se alegraba mucho, porque no era a cualquiera a quien Trujillo saludaba tan efusivamente el también llamado “general chapita”, por su afición a recibir medallas y condecoraciones, los asistentes del presidente se volvieron a ver muy preocupados.

Por Hamlett
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Éstos no se atrevieron a preguntarle qué significaba el saludo a su viejo amigo e hicieron una lectura literal. Y para “reparar” el error mataron a la persona en cuanto Trujillo dio la vuelta.

Al regresar de su gira, el caudillo dominicano decidió visitar a su amigo para darle un abrazo, recordar los viejos tiempos, en fin, lo que uno hace cuando ve a una vieja amistad.

Preguntó “¿dónde está mi amigo?” y la respuesta de su ayudante fue “estaba, generalísimo, estaba”.

-¿Cómo es eso? ¿Cómo que estaba?, reclamó Trujillo.

-Aquí está la cédula de esa persona, generalísimo, pero como usted dijo “¿¡todavía estás vivo?!” pensamos que “se nos había pasado”, fue la respuesta del “ayudante”.

Cierto o no, la anécdota nos habla del daño que pueden hacer los serviles que rodean a los líderes de cualquier tipo.

Los “interpretes” de ALN

Lo digo porque ayer me comentaron que, horas después de que Eduardo Montealegre saliera de Canal 10, el pasado jueves, fue copado por sus asesores, entre ellos María Eugenia Sequeira y Mauricio Montealegre, su primo, entre otros para decirle, que no diera un paso atrás, que bajo ningún punto de vista debía reunirse con Alemán, que lo de la televisora fue una “emboscada” tendida por Jaime Arellano, que él tiene el triunfo asegurado si mantiene su línea anti Alemán y persevera en el tiempo.

No se crea que Montealegre está ansioso de iniciar el camino de la unidad. Él no cree en eso pero no puede decirlo en público, lo que es aprovechado por un grupo de sus allegados para “calentarle la cabeza”, como se dice popularmente.

El niño llorón y la María Eugenia que lo pellizca.

El cálculo de los “asesores” es simple como ridículo y parte de las siguientes premisas: 1) Eduardo logró 750,000 votos en las elecciones del 2006 y esos están allí, incólumes, inamovibles (¿lo cree usted?); 2) En las municipales Montealegre sumará 50,000 votos porque la erosión del PLC sigue y nadie la detiene, ni siquiera con la salida de Alemán (¿de dónde sacaron el dato? Nadie lo sabe): 3) En las elecciones del 2011 conseguirá 100,000 votos más, sumando 900,000 con los que ya estará listo para derrotar al Frente Sandinista.

Puras mentiras

¿Cuál es la base para sustentar esta tesis? No existe, es puro y simple humo en los ojos de Montealegre. El problema es que él lo cree firmemente porque hay gente influyente, como el embajador Paúl Trivelli, que está convencido de que esa es la línea y no importa cuánto cueste o el tiempo que tome, pero Eduardo Montealegre debe ser presidente de Nicaragua.

Estos grupos no creen que Montealegre vaya a ser procesado por el tema de los Cenis. Apuestan a que Trivelli negociará estabilidad en las relaciones bilaterales con Estados Unidos a cambio de inmunidad para el presidente de ALN; que los grandes empresarios, especialmente los banqueros, llegarán a un arreglo con el gobierno para que el escándalo no termine en los tribunales y, que los aliados de Montealegre en la región, como el presidente Tony Saca, harán su parte.

En ese escenario hay quienes especulan que por eso Alemán terminará en la cárcel, que para eso le abrirán los juicios de Panamá en Nicaragua, que Montealegre sustituyó a Enrique Bolaños como el caballo de Troya de la acera democrática para darle “gobernabilidad” a Ortega y que por eso los liberales se han convertido en los “zancudos” del sandinismo.

La misma derrotada receta

Todo esto es parte de la misma estrategia para mantener la división democrática. Y de este plan participan algunos liberales, según el ex presidente Alemán.

El ex gobernante dijo que José Rizo está jugando a la tercera vía promoviendo la confrontación entre Montealegre y Alemán. “Él cree que si los dos salimos del juego por los juicios, entonces, él será el líder de los liberales y el candidato presidencial”, expresó el ex presidente de la república.

Entonces, con un Montealegre gritando, como el generalísimo Trujillo “a mí sólo me sacan en camilla” de su oficina en ALN y un Rizo creyéndose el Lula o el Ortega de la derecha nicaragüense, el panorama de la unidad no sólo es complicado sino que peligroso.

Dios salve a Nicaragua.


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