Año 8 No. 1856 Lunes 11 de Junio del 2007 Managua, Nicaragua



Elkin, vivo ejemplo de humanismo y amor

  • La extraordinaria historia del niño de Villa El Carmen

Por María Alicia Talavera
Especial para Trinchera de la Noticia
Pittsburgh, Pennsylvania.

Cuando Elkin Enrique Fonseca Zapata regrese a su humilde vivienda, en el municipio de Villa El Carmen, ya no será más el niño angustiado que casi no podía respirar y comenzaba a presentar dificultades para hablar. Tampoco será motivo de burla de sus compañeritos de clase, que se reían del “tubito” que tenía en su tráquea.

El pequeño, de 9 años de edad, fue sometido a mediados de mayo pasado a una exitosa intervención quirúrgica en el Children´s Hospital de esta ciudad norteamericana, gracias a las gestiones de organizaciones y personas que viven aquí.

Si bien hoy lunes le toca otro chequeo post operatorio, Elkin dijo que se siente “bien… porque sí”. Para el niño de ojos vivarachos y pícaros, no ha habido ninguna barrera social y económica que le impida en su proceso de recuperación jugar con niños estadounidenses en el vecindario de clase media en las afueras de Pittsburgh, donde se aloja junto con su abuelita Doña Miriam Araica.

Desde que fue dado de alta a finales de mayo, es huésped de la familia del Dr. Carl Ross, profesor de la Facultad de Enfermería de la prestigiosa Universidad Robert Morris.

Es por ello que su mejor amigo aquí es “Carlitos” (así llama al Dr. Ross).

Al igual que Ross muchas otras personas de prestigio e influencia en esta ciudad se involucraron para hacer posible el viaje del niño el pasado primero de mayo.

Elkin se cayó de un árbol sobre un alambre de púas hace tres años en la comunidad rural de Villa El Carmen donde vive con sus otros tres hermanitos. Fue operado en Managua, en el Hospital Lenín Fonseca donde le colocaron el “tubito”.

Gracias a las gestiones del programa CHEES, del Proyecto Turístico Gran Pacífica, hubo todo un movimiento en Pennsylvania para hacer posible su viaje. El Club Rotario, un programa de American Airlines—Miles for Kids--, el senador Arlen Specter, fueron entre otros los que hicieron posible su traslado y la operación.

Operación costosa

Según expertos consultados aquí, la operación practicada a Elkin tiene un costo aproximado de 50 mil dólares.

A él le quitaron cartílagos de una de sus costillas para reconstruirle su tráquea.

Hoy el niño juega más tranquilo, y este pasado fin de semana lo vimos compartiendo su alegría infantil con otros niños estadounidenses.

Ya sabe contar del uno al cinco: one, two, three, four, five, repite a menudo a Carlitos.

Luego de la operación pasó 10 días en una especie de estado de coma, provocado para asegurar que no se moviera y obtener los resultados del transplante practicado por un grupo de médicos, dirigidos por el Dr. Barksdale, quien fue el que sugirió en enero pasado en un viaje a Nicaragua que al niño había que traerlo a Pittsburgh.

Doña Miriam Araica, su abuela materna, no sólo ha tenido que experimentar las grandes diferencias entre su humilde comunidad y esta ciudad, cuna de los Piratas de Pittsburgh, sino el idioma, las comidas.

Además tuvo una especie de shock cuando vio al niño luego de haber sido operado. La señora tuvo que ser atendida de emergencia porque tuvo problemas de presión en ese momento. Pero ella a cada momento da gracias a Dios, porque hizo posible su petición: salvar a Elkin.

Miriam está más que agradecida. Aunque resiente muchas veces las comidas diferentes, la falta de la “ventecita” cerca de la casa.

Juguetes, regalos, ropa... y los Piratas

Elkin se ha convertido en todo un personaje no sólo en el vecindario de la familia Ross, sino en círculos importantes de Pittsburgh.

Antes de la operación, fue al PNC Park, casa de los Piratas de Pittsburgh. En su cuarto, en el segundo piso de la casa de los Ross, tiene un cajón lleno de juguetes que le han regalado durante su estadía en Pittsburgh.

También ropa, zapatos... en fin, lo que quizás nunca se imaginó tener.

Muy orgulloso mostró todos los juguetes mientras se colocaba la gorra de los Piratas, y cargaba un peluche-mascota del equipo de beísbol, al cual perteneció el gran Roberto Clemente.

El mismo que dio su vida cuando llevaba ayuda para los damnificados del terremoto de Managua en diciembre de 1972.

Habla Elkin

P: ¿Cómo te sientes?

R.: Bien… porque sí..

P: ¿Qué es lo que te hicieron?

R.: Me operaron. Me quitaron el tubo.

P: ¿Cómo te han tratado?

R.: Bien...

P.: ¿Quiénes son tus mejores amigos aquí?

R.: Carlitos.

P: ¿Ya te querés ir para Nicaragua?

R.: Ya me quiero ir...

P.: ¿Quiénes te trajeron aquí?

R.: Janet, Vecky, Carlitos.

P.: ¿Tenés otros amigos?

R.: Carlitos y Brender..

P.: ¿Fuiste al estadio?

R.: Si, vi los piratas.

P.: ¿Qué te compraron?

R.: Peluches.

P.: ¿Qué te han regalado?

R.: Carros, raquetas, camisas, ropas.

P.: ¿Qué es lo que más te gusta de la comida aquí?

R.: El pollo, la carne, la gaseosa, y las papitas. Ah, y el eskimo.

P.: ¿Qué les dirás a tus amiguitos, a tus hermanos?

R.: Nada...

P.: ¿El avión, no te dio miedo?

R.: No, Nada...

P.: ¿Estás tranquilo, no te duele nada?

R.: Si,

P: ¿Qué te quitaron?

R.: Un tuquito de costilla y me lo pusieron aquí... (muestra su cuello).

P.: ¿Estás contento?

R.: Si.

P.: ¿Cuánto regresas a Nicaragua?

R.: El otro mes.

P.: ¿Qué les decís a la gente en Nicaragua?

R.: Adios.

P.: ¿No tenés novia aquí en Pittsburgh?

R.: No.

P.: ¿Tenés novia en Villa El Carmen?

R.: Sí…


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