“Pido escuchen mi historia”
- Entrevista exclusiva con Eric S. Volz, condenado a 30 años por un crimen que dice no cometió
- “Yo soy inocente y tengo fe en la justicia de Nicaragua” dice desde la cárcel
- Relata “las contradicciones y manipulación con las evidencias”
Primera parte
Por Xavier Reyes Alba
Trinchera de la Noticia
Eric Stanley Volz, el joven estadounidense condenado a 30 años por un asesinato que alega no cometió, decidió contar su historia a Trinchera de la Noticia. Dijo que rompe el silencio porque “quiero decirle al pueblo nicaragüense que reconsideren por un momento esta historia y escuchen mi versión, porque nunca la he contado”.
Vestía una camiseta negra, Puma, a la que arrancó las mangas por el intenso calor que en su celda deben sentirse mucho más ardiente, un short del mismo color y zapatos tenis igualmente negros. En esa imagen destacaba su rostro levemente rojo por el sol y las altas temperaturas, los cordones blancos de sus zapatos y las “esposas” con lo que llevaron a la oficina donde transcurrió la entrevista y que le quitaron antes de comenzar la plática.
“Yo amo mucho a Nicaragua, no estoy resentido con el pueblo nicaragüense, pero los medios han sacado las cosas de contexto”, dijo a modo de adelantó a nuestra entrevista.
Un funcionario del Sistema Penitenciario, de pie junto a la puerta, observaba atento, como lo establece el procedimiento interno. Antes de la entrevista hubo que cumplir un último requisito. El alcaide de la cárcel le preguntó si aceptaba voluntariamente dar la entrevista. Volz dijo que si y a continuación firmó de su puño y letra la autorización respectiva.
Así comenzó nuestra prolongada conversación.
Su inocencia
Volz dijo en todo momento que es inocente. “Me siento mal porque estoy preso por un crimen que no cometí, de ninguna manera. Estoy condenado a 30 años injustamente”, agregando que “uno sufre en la cárcel de manera moral y física, mi familia y mis amigos están sufriendo”.
Agrega que confía en la Corte de Apelaciones que tiene el caso en sus manos. “Yo tengo confianza en la justicia de Nicaragua” porque “creo que la Corte se encuentra en un contexto muy diferente al del juzgado de Rivas” que lo condenó a 30 años por el asesinato de Doris Jiménez, ocurrido el martes 21 de noviembre de 2006, entre las 11:45 a.m. y la 1:00 p.m. en el poblado de San Juan del Sur.
Su cuerpo fue encontrado a eso de las 2:00 p.m. en el interior de la tienda Sol Fashions, que ambos, Eric y ella, levantaron para vender ropa para los turistas.
Doris fue atada, estrangulada y asfixiada.
Hoy en día es admitido que la jueza que dictó la sentencia de primera instancia fue sometida a diferentes presiones, especialmente de algunos medios de información y la familia que organizó protestas en las afueras del recinto judicial.
“Yo sólo pido una apelación apegada a la ley, que se enfoquen no en rumores, no en opiniones, sino que en las pruebas que existen y las que no existen. Merezco un proceso apegado a derecho”, dice Volz.
El joven norteamericano cree que “la juez Ivette Toruño se encontró en una situación muy delicada, muy difícil, en la que ella tenía que buscar su salida. Había mucha presión”.
Un breve resumen
La defensa de Eric Volz presentó diez testigos que dijeron haber estado con él o que lo vieron en Managua en las cuatro horas claves que ocurrió el asesinato. Managua está a dos horas del lugar de los hechos.
“Nosotros teníamos una defensa muy fuerte, en la que todos los hechos estaban muy conectados, de tal manera que si eliminaban a un testigo debían eliminarlos a todos”, afirma.
Los abogados del estadounidense dijeron a la jueza que ninguna prueba de laboratorio, recuperada en la escena del crimen, vinculó a Eric con los hechos.
Según las declaraciones de sus testigos, Eric llegó al área de la oficina porque vivía en la misma casa- a eso de las 9:15 a.m. La ama de llaves, el guardia de seguridad y, al menos, cinco empleados de la revista EP, que él dirigía, dijeron haberlo visto.
A las 10:30 a.m. Eric declaró haber recibido a dos mujeres que estaban interesadas en EP Magazine con quienes estuvo hasta las 11:00 a.m. A mediodía, se reunió con el periodista y corresponsal extranjero Ricardo Castillo para hablar de cómo colaborar con la revista.
Ambos, Volz y Castillo sostuvieron una conferencia telefónica con Nick Purdy, quien se encontraba en Atlanta, Georgia.
Según el relato hecho por Volz la conferencia finalizó a la 1:14 p.m.
A Eric y Castillo se sumó Adam Paredes, trabajador de la revista, con quien almorzaron pescado al curry con vegetales preparado por Martha, la conserje de EP.
Castillo dejó la oficina a eso de las 2:00 p.m.
La mala noticia
A partir de este momento, las horas y los movimientos de Volz son claves para entender lo ocurrido ya que en el juicio fue acusado por un testigo de haber estado, a esas mismas horas, en San Juan del Sur violando y asesinando a Doris, junto con el novio de ella Armando Llanes, un joven nica-norteamericano de una conocida familia de Rivas.
También se dijo, en el proceso, que cometió el crimen y regresó a Managua y luego volvió a San Juan del Sur. La fiscalía contó con un único testigo para ubicarlo en la escena y a la hora del crimen, un personaje que había sido señalado como sospechoso hasta que negoció la condición de testigo.
Las llamadas hechas desde el celular del joven también son importantes, pero la judicial descartó la declaración de los testigos de Eric que estuvieron con él en Managua y demeritó la constancia de una empresa de telefonía celular que detalló las comunicaciones sostenidas por el procesado.
Eric dice haber recibido la noticia del asesinato, de una amiga de Doris que lo llamó a su celular a eso de las 2:43 p.m. También relató que a esa hora, otra testigo de nombre Rossy lo vio en su oficina de Managua.
Otro aspecto polémico está relacionado con el alquiler de un auto a Hertz Rent a Car para viajar a San Juan del Sur, a eso de las 3:00 p.m. Volz sostiene que él firmó el recibo del contrato del carro a eso de las 3:11 p.m.
“La jueza no consideró las llamadas telefónicas. Ella dijo que otra persona pudo hacer las llamadas. También botó al testigo de la Fiscalía, Gaby Sobalvarro, quien declaró en el juicio que había llamado a mi número, a mi celular, a las 2:43 de ese día”.
Indicó que “nosotros presentamos otros testigos que dijeron que estuvieron conmigo en la oficina. Hay otros que no me vieron pero que hablaron conmigo por teléfono, desde las nueve de la mañana hasta que yo recibí la llamada de Gaby”.
Aún no se explica porqué la juez dijo que él tuvo “tiempo para asesinar a Doris y regresar a Managua, no tomó en cuenta que yo estuve usando el teléfono todo el día. No sólo la llamada de Gaby verifica que yo estaba en Managua sino que hay muchas más”.
Hechos sin respuestas
“El 21 de febrero de 2007, cuando el Tribunal debía presentar toda la base para su decisión y sentencia, la Jueza no compareció. En cambio, la Jueza hizo que un secretario leyera su decisión ante los presentes en el Tribunal. Si bien esperamos contar con las transcripciones completas del juicio y la sentencia en unos días, esto es lo que sabemos:
“El Tribunal descalificó y rechazó testimonio de Ricardo Castillo, periodista reconocido internacionalmente. El veredicto también implica que rechazó el testimonio jurado de Nick Purdy, de Rossy Argüello y de Eric. También se rehusó a dar crédito al testimonio de los peritos médicos que testificaron que ninguna de las pruebas de la escena podían vincularse con Eric; específicamente, las pruebas de que las muestras de sangre, fluidos y cabellos recogidas no tenían relación con Eric. Se rehusó a aceptar ninguna de las pruebas de los registros telefónicos que mostraban que Eric estaba en una llamada en conferencia en Managua con un socio comercial en Atlanta. Desacreditó e ignoró los registros de estación de base y las notas de los mensajes instantáneos proporcionados por el Sr. Purdy.
“En cambio, la jueza se apoyó en el testimonio del confeso drogadicto López-Danglas, quien había sido acusado del asesinato y había sido liberado tras haber obtenido inmunidad total a cambio de su testimonio contra Eric. La jueza aparentemente también se apoyó en una fotografía de Eric, que según ella muestra que tenía un rasguño detrás del hombro. Se apoyó en esto a pesar que las pruebas físicas mostraban que la víctima no tenía sangre bajo las uñas de sus manos, y por lo tanto, no rasguñó al atacante, y en vista del testimonio de Eric que dichos que se rasguñó allí tras llevar el féretro de Doris, durante el funeral.
“A pesar de la falta de pruebas que acrediten la acusación; a pesar que hubo diez personas que vieron a Eric en Managua cuando mataron a Doris; a pesar que López-Danglas es un drogadicto conocido (de hecho, confeso); a pesar que López-Danglas testificó a cambio de inmunidad total, tras haber sido acusado del asesinato; y a pesar que los peritos médicos hallaron que López-Danglas tenía rasguños en todo el cuerpo y en el pene, la jueza declaró a Eric culpable y lo sentenció a 30 años”.
Fragmento del testimonio publicado en la página web Amigos de Eric Volz.
Mañana: Un alto oficial de la Policía interesado en que confesara. La mano pachona que manipuló al corresponsal de un diario. ¿Qué hizo cambiar a la madre de Doris Jiménez?
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