Año 8 No. 1835 Viernes 11 de Mayo del 2007 Managua, Nicaragua



El asesino anda suelto: Volz

  • Estadounidense cuenta lo ocurrido en los interrogatorios
  • “Yo conozco a la gente de San Juan del Sur y algunos manifestantes eran de Managua”

Segunda parte
Xavier Reyes Alba
Trinchera de la Noticia

Eric S. Volz dice que su calvario no comenzó al llegar presuroso a San Juan del Sur, al atardecer del fatídico martes 21 de noviembre de 2006. Repite que su primera llamada de celular fuera de Managua -ese día- la hizo después de las 4:30 de la tarde, pero la juez descartó el reporte de la compañía telefónica como prueba de la defensa.

El estadounidense de 27 años, condenado a 30 años por el asesinato de Doris Jiménez, una agraciada rivense que había sido su novia, dijo en exclusiva a Trinchera de la Noticia que camino de San Juan del Sur recogió al padre de la muchacha y fueron directamente a la casa de la familia en donde comenzaba a organizarse la vela. El padre nunca fue llamado a declarar por la Fiscalía.

Trinchera: ¿Qué pasó esa noche?

Volz: La misma noche que yo llegué a San Juan del Sur, me entrevistaron agentes de la Policía. La primera pregunta que me hicieron fue: ¿“Eric dónde andabas hoy entre las diez de la mañana y las tres de la tarde”? Mi primera respuesta que salió de mis labios fue que yo estaba en Managua, en mi oficina.

Y ellos preguntaron: “¿tienes testigos que pueden confirmarlo?” Yo dije si. Ellos preguntaron “¿cuántos?” Respondí que por lo menos ocho. Y los testigos llegaron a Rivas a dar sus declaraciones en el juicio.

Sólo recuerdo una vez en que la Policía me entrevistó y estaban tomando notas, fue justamente cuando yo estaba entrevistándome con el subcomisionado de Policía que luego dijo que yo había confesado, lo cual, repito, es mentira.

La primera noche, el día del asesinato, de mi voluntad dejé que me tomaran muestras de cabello, saliva y con un hisopo me tomaron muestras de las uñas, para eso firmé una autorización escrita.

Ya después, detenido, me hicieron pruebas de sangre.

Trinchera: ¿Te preguntaron en forma directa si vos la habías matado?

Volz: No, nunca me preguntaron directamente si yo la había matado. De hecho yo cooperaba mucho con ellos. Yo era una de las personas que conocía mejor a Doris y ellos me hicieron muchas preguntas, pero nunca me preguntaron si yo la había matado.

Sí hubo un momento, posteriormente, en que ese mismo subcomisionado de la Policía, cuyo nombre no voy a decir ahorita, me estaba preguntando “¿cómo era tu relación con Doris? ¿Dónde andabas? ¿Sospechas de alguien” y de repente su tono cambió.

Él me empieza a hablar de otra manera, en un tono acusatorio. “Tu te pones violento cuando tomas, ¿verdad Eric? ¿Le pegabas a Doris?” y cosas por el estilo. Yo le dije que no me gustaba el tono en que me estaba hablando y que si era necesario que yo buscara un abogado.

Él se molestó y de allí salió con ese cuento.

Trinchera. Cuándo ocurrió ese incidente?

Volz: Al día siguiente. Doris murió la tarde del martes y esta entrevista fue el miércoles en la tarde en Rivas. A mi me detuvieron el jueves 23 de noviembre.

Trinchera: ¿Qué crees que ocurrió en ese momento?

Volz: No se. Quisiera saber. Hay muchas pistas raras. La investigación tiene vacíos muy grandes, hay muchas deficiencias en la información que recolectaron.

Yo sólo se que ella murió injustamente, que fue un asesinato atroz, y ella es la víctima más grande de toda esta historia.

Trinchera: A partir de ese momento ¿cambiaron las actitudes de los policías y de la familia?

Volz: Hay un punto clave que es cuando la familia de Doris cambió, si recuerdan, la mamá de Doris salió diciendo a la prensa que había recibido la llamada telefónica de un oficial de Policía que les había dicho que yo había confesado el crimen. Que yo había confesado haber matado a matado a Doris pero que me negué a firmar la declaración.

Yo me pregunto ¿dónde está la declaración del oficial de la Policía? ¿Por qué no la presentaron en el juicio? Si yo hubiera confesado a la Policía ¿por qué no llamaron a ese policía, quien ni siquiera mostró su cara, al juicio.

Eso llama la atención, ¿por qué nunca presentaron la grabación que dijo la mamá de Doris tener con la declaración de ese alto oficial?

Los requiebres del proceso

Como explicará más adelante, una vez que el subcomisionado de la Policía, quien no fue llamado a testificar en el proceso pese a que interrogó a Volz, la historia del juicio comenzó a cambiar.

La primera acción de la Policía de Rivas fue ordenar la detención de Eric, Armando Llanes, Nelson López-Danglas y Julio Martín Chamorro, por sospechar de que los cuatro cometieron el crimen.

La teoría inicial de los investigadores era que los cuatro entraron a la tienda Sol Fashions, que Volz y Doris Jiménez fundaron en San Juan del Sur, la violaron y luego la mataron.

Luego, se produjo una segunda teoría. Uno de los arrestados, López-Danglas, de quien Volz asegura es conocido en ese puerto como un consumidor menor de drogas, negoció una “confesión” inculpando a Volz a cambio de pasar a ser testigo, y no acusado, en el proceso.

Su confesión liberaba de responsabilidad a Chamorro y Llanes. Según la versión, López-Danglas vio a eso de la una de la tarde, a Eric y a un hombre desconocido dentro de la tienda.

Eric –según la declaración que forma parte del expediente- le pidió encontrarse con él a la 1:00 p.m. en frente de la tienda de Doris y le pagó 50 córdobas para que pusiera dos bolsas en un auto blanco.

Trinchera: ¿Qué hay de las dos teorías?

Volz: Con respecto al testigo que dice que me vio en la escena del crimen, eso es algo curioso porque una de las principales evidencias que usaron para acusarme fue una declaración de Julio Martín Chamorro, presentada por la Policía. En esa declaración Julio Martín declara que me vio a mi y a Armando LLanes violar y matar a Doris y que también Nelson López-Danglas estaba viendo la escena.

Cuando la Fiscalía retira los cargos contra López-Danglas y Llanes, allí mismo quedó descalificada esa declaración y la teoría. La misma Fiscalía dice que es mentira lo que dijo Chamorro en esa declaración. Aún así, la Fiscalía presentó declaración de Chamorro como prueba, pero sólo en la parte que dice que Eric estaba en la tienda.

Eso es ilegal, es una contradicción, una falla del proceso.

Trinchera: ¿Alguien dijo haberte visto a esa hora y en frente de la tienda?

Volz: Nelson López-Danglas fue uno de los primeros sospechosos y acusado del crimen, pero de repente fue puesto en libertad y apareció como testigo. Yo me pregunto: San Juan del Sur es un pueblo pequeño y muy concentrado, hay 23 mil habitantes, la jueza dice que yo estaba a mediodía por el mercado central de San Juan del Sur pero López-Danglas es la única persona que dice que me vio.

Todo mundo me conoce en San Juan del Sur, conocen mi carro, conocen mi cara. Eso tiene que sembrar dudas, pero no, para la jueza yo fui como un mago que entró a San Juan, mató a Doris y luego salió sin que nadie lo viera.

La jueza dice que el motivo fueron los celos, que fue un crimen pasional, y que yo celaba al nuevo novio de Doris que era Armando LLanes. Entonces, ¿por qué yo voy a buscar a esa misma persona, a la que yo estoy celando, para ir a matar a Doris? Eso no tiene sentido, es otra contradicción.

Hay una serie de deficiencias, vacíos en la acusación en mi contra, incluso en el mismo fallo de la jueza, en que no probaron de que yo era el culpable. Existen dudas y cuando las hay no se puede condenar a una persona.

El ataúd y las lesiones

Uno de los elementos que la Fiscalía esgrimió como prueba fundamental en el juicio contra el joven estadounidense fueron unas marcas, señas, que aparecieron en la parte superior derecha de la espalda de Eric.

La fotografía fue presentada como “rasguños” hechos por la víctima para defenderse del asesino.

Trinchera: ¿Cómo explica esos rayones entre el cuello y la espalda?

Eric: Como lo explicó mi defensa. Se trata de lesiones contusas, no son cortaduras, que me aparecieron después de la misa cuando yo cargué el ataúd en mi hombro derecho. Eso lo hemos investigado y un ataúd así puede pesar hasta 500 libras.

Por lo general un ataúd así lo sacan ocho hombres, fuertes, y ese día lo cargamos cuatro personas nada más. En la foto las lesiones se ven muy rojas y el forense dice que eran lesiones de tres o cuatro días, pero una lesión de tres o cuatro días no presenta un color rojo.

En las fotos que presentaron en la prensa no aparece un hueso que me sobresale. Cortaron la foto. En la foto que está en el expediente allí sale este hueso color rojo, dando a entender que no era por el sobrepeso de algo.

Si, yo tenía lesiones, pero eran contusas, y a la gente le dijeron que habían si rasguños, entonces todos dijeron “el gringo la asesinó”.

El millón de dólares

Otro tema muy divulgado por la prensa nacional, en el transcurso del proceso, fue una presunta oferta de un millón de dólares para que la familia de Doris Jiménez retirara los cargos.

Los medios escritos publicaron versiones de que Eric y su familia habían hecho la oferta.

Trinchera: ¿Hubo ofrecimiento de dinero? ¿Alguien te pidió dinero?

Volz: Falso. La mamá de Doris salió con una acusación de que yo le había ofrecido un millón de dólares para que dejara los cargos. Y eso fue un golpe muy fuerte en la opinión pública.

De hecho, eso cambió la opinión pública que pensó ¡ah! Ya están soltando plata entonces, debe ser que es culpable.

Pero es curioso porque la familia de Doris no es la que me está acusando, por tanto, ese cuento de la mamá de Doris no tiene sentido, porque la acusación la hace la Fiscalía.

Y aunque la familia de Doris se parase y dijese públicamente que Eric es inocente no hubieran detenido la acusación. Esta fue una de las partes estratégicas de los afectados, tirar veneno basado en rumores y opiniones injustas.

Es muy curioso. ¿Cómo es que la familia salió hablando tan mal de mi si durante la vela, el entierro, en que yo estaba llorando con ellos no dijeron nada antes de que me detuviera la Policía? Yo no fui detenido por acusaciones de la familia, ellos nunca dijeron que yo los amenazaba o que yo le pegaba como dijeron algunos testigos.

Yo fui detenido por la declaración de Julio Martín Chamorro.

El asesino anda suelto

Trinchera: ¿Qué preguntas deberíamos estar haciéndonos, como sociedad, y la misma corte de apelaciones?

Volz: Desafortunadamente la imagen de Eric Volz en Nicaragua ha sido deformada por los medios de comunicación. Han presentado información manipulada, filtrado información y hay una mitad de la historia que la mayoría del pueblo nicaragüense no ha escuchado todavía.

Yo estoy preso y aquí no he tenido acceso a la información de la investigación. Mi vida es luchar por mi libertad. Lo que yo siento en mi corazón es que hubo un asesinato y el hecho de que sólo se han enfocado en Eric Volz, aunque fueron cuatro acusados.

Por allí siento que hay algo más. No hay una explicación lógica. Debe haber una fuerza, algo allí. Si fue una venganza no se, y no voy a hablar sin estar seguro, pero es posible.

La campaña mediática y su madre

Trinchera: La campaña a través de internet y la presión de los grandes medios de Estados Unidos ha sido muy llamativa. ¿Qué papel has tenido en esto?

Volz: Quiero que el pueblo sepa de que nunca hubo un gran derroche de dinero en la campaña mediática. Cuando me acusaron y yo estaba por ir al juicio, los mismos medios que me han condenado, querían entrevistarme, hablar con mi familia, querían venir a la cárcel y hablar con Eric Volz y nosotros por mantener la situación calmada decidimos poner fe en la justicia de Nicaragua.

No queremos que los medios vayan dramatizando la historia, que vayan haciendo estereotipos del pueblo de Nicaragua. Yo tal vez he gastado $40 dólares en mi campaña mediática en poner una página web.

Todo lo demás ha sido por el amor de mi familia y mis amigos que me están apoyando como la página MySpace, que yo no he visto aún, pero se que es gratis, como decimos allá grass roots.

El apoyo que está surgiendo a favor de Eric Volz es global, no es solamente de Estados Unidos. Hay mucha gente de aquí de Nicaragua que me escriben, que me apoyan, que han hablado con mi mamá, hay nicaragüenses en Miami, latinos de toda América Latina, me han escrito soldados que están en Irak

El movimiento que se ve ahora mismo a nivel internacional no es tanto la preocupación por Eric Volz, esa gente tiene una pasión por la justicia, por eso mismo está muy fuerte. No es porqué me quieran a mi tanto. Yo soy el símbolo.

No se puede olvidar que yo no soy el primero ni el último que va a pasar por esto. En este sentido mi caso está funcionando como una antena que está llamando la atención.

Y han salido muchas cosas buenas de esta situación, no sólo en el caso de Eric Volz, sino que en tema de la justicia en general.

Mensaje final

Quiero decirle al pueblo nicaragüense que reconsideren por un momento esta historia y escuchen mi versión, porque nunca la he contado.

Yo amo mucho a Nicaragua, no estoy resentido con el pueblo nicaragüense, los medios han sacado las cosas de contexto.

Yo tengo el derecho de andar la bandera latina. Mis abuelos son latinos, es cierto que yo soy gringo, pero tengo sangre latina y en ese sentido quiero que la gente escuche con su corazón y consideren la versión que estoy dando. Yo soy inocente y sigo con fe en el proceso judicial y en la justicia de Nicaragua.


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