Año 9 No. 1992 Martes 8 de Enero del 2008 Managua, Nicaragua



¿Remate al Rey Juan Carlos?

  • Fin de la misión del embajador español es vista como pasada de cuenta al Monarca
  • Diplomáticos se preguntan porqué se la cobran a embajador que apoyó la unidad opositora
  • ¿Por qué Cancillería de Ortega pidió les dejaran a Trivelli por un año más?

Redacción Central
Trinchera de la Noticia

El embajador de España, Jaime Lacadena, finalizará oficialmente su misión en Managua la próxima semana. Por disposiciones del gobierno del presidente Rodríguez Zapatero, asumirá el consulado español en Ecuador.

El cambio no debe ser visto como una democión para el embajador Lacadena ya que la emigración ecuatoriana hacia España es uno de los temas más importantes de la agencia de los ibéricos con América Latina y el más sensible de las relaciones bilaterales con esa nación sudamericana.

La cabeza del embajador Lacadena fue pedida a España por el entonces candidato a la vicepresidencia sandinista, Jaime Morales Carazo, cuando éste hizo una gira europea en el transcurso de la campaña presidencial del 2006.

¿La razón? Lacadena intentó en varias ocasiones facilitar el acercamiento entre los liberales a solicitud de las fuerzas democráticas. La posición del diplomático le ganó muchos adversarios en la clase política y aún entre sus colegas acreditados en Nicaragua.

Los medios de información fueron testigos de las reuniones celebradas en la embajada española para que los candidatos del PLC y ALN, José Rizo y Eduardo Montealegre, acercaran posiciones y constituyeran una sola fórmula.

No pudo cumplir su tarea pero sí, producto de estos y otros encuentros, hubo algunos subproductos como la fórmula de Rizo y Alvarado.

Presiones fracasaron

Las presiones de Jaime Morales Carazo a la cancillería española y otras personalidades influyentes de ese país fracasaron y terminaron por fortalecer el trabajo del diplomático.

Pero, el presidente Daniel Ortega cambió de estrategia cuando amenazó con sacar a Unión Fenosa del país. Una vez más, el embajador Lacadena entró en auxilio de los inversionistas españoles que no cedieron terreno. El asesor presidencial Bayardo Arce abrió las puertas de la negociación y el diplomático sobrevivió a ese momento.

Durante la cumbre presidencial iberoamericana se produjo el famoso incidente entre los presidentes Ortega y Chávez versus Rodríguez Zapatero y el Rey Juan Carlos de España. Luego supimos que el mandatario venezolano, famoso ahora a causa del “¿¡por qué no te callas?!” se sacó la “lotería” porque él entró en auxilio del nicaragüense, quien fue realmente el que insultó al monarca europeo.

El último eslabón de este enfrentamiento, que parece no tener fin, por ahora, es la salida del embajador Lacadena, a quien, si bien, ya se le cumplió su período en el país, se va virtualmente empujado por las presiones del régimen sandinista.

En los círculos diplomáticos hay conmoción y malestar por el desenlace de este capítulo ya que Lacadena goza de un gran prestigio en estos ambientes.

“¿Por qué “castigan” de esta forma a un embajador que quiso unir a los liberales y demócratas, que buscaba preservar a la democracia nicaragüense, cuyo único “delito” fue actuar positivamente?”, comentó un embajador centroamericano que pidió el anonimato.

Éste dijo que la comunidad diplomática está haciendo un reconocimiento especial a Lacadena porque hizo todo lo contrario a la estrategia del embajador de Estados Unidos, Paúl Trivelli, quien ha sido ratificado un año más, al menos, en su cargo, a petición de la Cancillería nicaragüense al Departamento de Estado.

Premio y castigo

Las fuentes confirmaron que el Canciller Samuel Santos pidió, personal y por escrito al Subsecretario de Estado de los Estados Unidos, que permitieran dejar en su cargo a Trivelli en reconocimiento al “importante trabajo hecho en la elaboración de una agenda bilateral” que ha aplacado los viejos resentimientos republicanos contra los sandinistas, especialmente Ortega.

“Eso es un premio para el embajador Trivelli cuya labor terminó por volver al presidente Ortega al poder porque su labor de división de las fuerzas democráticas, especialmente los liberales, fue la llave del triunfo sandinista”, comentó el embajador centroamericano.

Lo llamativo es que mientras el gobierno rojinegro movió sus hilos para conseguir el traslado de Lacadena aprovechando el fin de su periodo, pidió dejar a Trivelli, con quien se sienten a gusto y respaldados, pese a que él también ya cumplió su misión en Nicaragua, la oposición democrática no hizo nada para respaldar al español y pedir una sanción, al menos moral, contra el norteamericano.

El informante dijo que Trivelli aún “sigue el guión que le preparara hace casi una década la primera generación de funcionarios que llegó al Departamento de Estado y que prioriza la destrucción del PLC y la división democrática”.

A modo de epílogo, en los círculos diplomáticos dicen que “esta es una nueva bofetada contra el Rey Juan Carlos a quien parece no le perdonan que haya mandado al carajo y a callar al presidente Hugo Chávez”.


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