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Monseñor Vivas habla del Sínodo
Pastoral diocesana
Estoy convencido que solamente cimentando todo el trabajo sinodal en Cristo y dejando que sea su Espíritu quien nos oriente, es que lograremos el éxito sinodal de acuerdo a como Dios lo quiere. No es asunto de elaborar planes estupendos y leyendas maravillosas y una vez hecho esto, suplicaremos a Dios que nos ayude a poner en práctica lo que nosotros queremos. Mas bien es asunto de rogarle a Dios primero que nos ayude a descubrir sus planes y lo que Él quiere que hagamos, que nos asista para que aceptemos sus mociones libremente y nos capacite con su gracia para hacer su voluntad (aún en el caso de que humanamente no satisfaga a alguno de nosotros). Y quiero que el Sínodo sea como Dios lo quiere y no como nosotros no lo imaginamos. Además, quiero que quede muy claro que el Sínodo no es para poner más cargas a los pobres y a los pecadores (como castigándoles por vivir alejados del Señor). Más bien es asunto de facilitar a todos y, especialmente a ellos, el encuentro con Jesucristo, el Salvador. Conforme estas personas vayan conociendo a Cristo y lo vayan sintiendo cercano hasta llegar a amarlo sinceramente, se les podrá exigir más fuertemente (como debe exigirse a nosotros sacerdotes, religiosos, religiosas, y laicos que hemos conocido ya a Cristo y llevamos ya un camino mas o menos largo en su seguimiento), el cumplimiento total del Evangelio. Es asunto de hacer Sínodo que haga más amable la convivencia entre los cristianos y más misericordioso el comportamiento con los alejados. Como la Virgen: atenta a llevar hacia Jesús a los discípulos en Caná de Galilea y dulce y maternal para presentarlo a los Magos que venían de lejanas tierras. Deseo agregar que todo lo dicho acerca del Sínodo que estamos preparando no excluye la colaboración de todos y la utilización de los medios y recursos que podamos ofrecer. (Cf. NMI.38). he querido solamente poner primero lo fundamental que es la acción divina y luego la colaboración nuestra que Dios bendecirá y hará fructificar por su bondad. LA FAMILIA Y LA PAZ Hermanos y hermanas: no quiero terminar estas palabras al inicio de un Nuevo Año sin señalar especialmente el tema de la familia que el Papa Benedicto XVI ha propuesto para esta jornada de la Paz. Es ciertamente en familia que se debe vivir la Palabra de Dios; es en la familia donde los niños y jóvenes deben aprender a rezar y a hablar con Dios; a venerar a la Madre Purísima que Cristo nos entregó desde la cruz; es en la familia donde se aprende a amar hasta el sacrificio; es en la familia donde se aprende a relacionarse con los demás, superando así cualquier actitud egoísta o individualista; es en la familia en fin donde se experimenta la alegría de la fe y la vivencia de la paz del corazón (fundamentada en una sana relación con Dios y con el prójimo), paz de Cristo que es un Don, pero a la vez requiere esfuerzos para vencer las tentaciones al pecado que todo los seres humanos padecemos. Y esto que he dicho de la familia es también lo que tendríamos que decir para que nuestras comunidades cristianas reflejen la unión de Amor de la Santa Trinidad. Vaya un recuerdo (que convierto en oración) por las familias cristianas de la Diócesis; por las que atraviesan especiales pruebas que ponen en peligro su estabilidad y armonía; por los miembros de nuestras familias que están en otros países a causa de la situación conflictiva del país. Que hasta donde estén esos seres queridos les acompañe la bendición de Dios que les guarde de todo mal. No olvido a los enfermos, a quienes prometo mi oración especial por su salud y para que la amorosa voluntad de Dios de haga en ellos. Oro por los que se hayan sufriendo cárcel sobre todo si ésta es consecuencia de una justicia que está prisionera ella misma de ideologías y de intereses políticos; para que el recuerdo del Divino Prisionero que es Jesús en nuestros Sagrarios y que experimentó en su Carne la injusticia, la persecución y la muerte, les consiga la gracia de una bendición que les garantice que ËL les ama y que su amor es fiel y eterno. Encomiendo en ésta Eucaristía especialmente a los niños y niñas y a los jóvenes, varones y mujeres, rogando que el Señor les bendiga y les guarde, les preserve de los males y les conceda crecer en sabiduría y en gracia ante Dios y los hombres. CONCLUSION Por último, para que quede resonando este Evangelio durante todo el año que hoy iniciamos les repito: DIOS nos ama a todos. DIOS quiere salvarnos. Dios tiene poder y es misericordioso. Dios no nos abandona ni siquiera cuando nosotros lo abandonamos a El. Por esto dispongo que para la Iglesia Diocesana sea este año 2008 un año de ORACION. Oración por la Paz de Nicaragua. Por nuestras familias. Por el Sínodo. Por la Conversión de todos los que siendo pecadores, somos llamados por Dios a la Santidad, es decir, a su amistad y a su gracia. Que la Gloriosísima Virgen María Nuestra Señora, que (como dice San Juan de la Cruz) estuvo desde el principio levantada a un estado tan alto de unión con Dios que las operaciones de su alma eran divinas, pues son de Dios, nos consiga, con su mediación maternal, la gracia de imitarla hasta donde nuestras pobreza y debilidad lo permitan, uniendo nuestra voluntad a la voluntad de Divina. Éste es el gozo de la paz hasta donde se puede lograr en la tierra. ¡FELIZ AÑO NUEVO! Bosco María Vivas Robelo |
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