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Año 9 No. 1995 Viernes 11 de Enero del 2008 | ||||||||||||
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Desactivando una “bomba”
Primera entrega de dos La reunión entre el presidente Daniel Ortega Saavedra y el presidente de la comisión de economía, presupuesto y producción de la Asamblea Nacional el diputado liberal Francisco Aguirre Sacasa sorprendió al país y abrió un debate que aún sigue por falta de información. Por esta razón hemos conversado ampliamente con el diputado Aguirre sobre todos los detalles conocibles de cómo ocurrió ese encuentro. La amplia conversación no abordó solamente la plática de tres horas entre ambos sino que los días y semanas previas. LT: ¿Cómo se dio su entrevista con el Presidente Ortega? FAS: En realidad todo este asunto remonta al 10 de diciembre del año pasado cuando aún existía la posibilidad de que la Comisión Económica aprobase el dictamen del presupuesto del 2008 para enviarlo al plenario. Todavía estábamos trabajando a paso de mata caballo en la Comisión faltaba una consulta con el Presidente del Banco Central, por ejemplo-- pero había una fuerte presión por sacar el dictamen y aprobar el presupuesto antes de que se cerrara la legislatura de 2007 porque su aprobación en 2008 era una condición del acuerdo con el FMI. LT: ¿Cuándo habla de su aprobación, se refiere al presupuesto? FAS: Correcto, a eso me refería. El gobierno estaba apurado de cumplir con esa condición del Fondo y recuerdo perfectamente ese día porque estaba en la última reunión del CEN del PLC de 2007. En todo caso, durante el CEN me entró una llamada del diputado Wálmaro Gutiérrez, vicepresidente de la Comisión Económico, informándome que el Comandante Ortega quería reunirse conmigo para hablar del presupuesto. LT: ¿Entonces se dio un primer encuentro suyo con Ortega en diciembre? FAS: No. Como recordarás, en esos días la crisis constitucional entre los poderes del estado a raíz del rechazo del veto del presidente a la ley limitando los poderes de los CPCs iba profundizándose, y para mí era más que obvio que no existía un ambiente para discutir el presupuesto. En esos días también decidió el gobierno quitarle a Arnoldo Alemán su régimen de convivencia familiar. Por eso, se decidió congelar el presupuesto hasta el año nuevo cuando yo esperaba que las condiciones se dieran para una aprobación sin contaminar el presupuesto con consideraciones politiqueras. LT: ¿Cómo pensaba usted que se daría un mejor ambiente? FAS: Francamente pensé que con las vacaciones de la Navidad y el Año Nuevo, los políticos tendrían una oportunidad de reflexionar, de recapacitar y que los ánimos se calmarían. Apostaba a que la cordura prevalecería a comienzos del año nuevo en cuanto al tema político que había pasado claramente a ocupar el primer plano nacional. Por eso estaba confiado que se daría ese ambiente mejor. Desgraciadamente no ocurrió así. Desde Washington, en donde pasé un par de semanas con mi familia, entraba al internet y me di cuenta que en lugar de estar más serenas las cosas, las posiciones se estaban endureciendo entre el gobierno y la oposición. En lugar de mejorar el clima político, se estaba radicalizando. Nicaragua estaba sumiéndose cada vez más en una crisis de ingobernabilidad muy seria en donde realmente peligraba nuestra democracia representativa. Esta crisis, pensaba yo, no era un simulacro de enfrentamiento como la que vivimos durante los años del Presidente Bolaños que motivaron Bolaños a buscar la intervención de la OEA y que se curó con ese adefesio jurídico que se llamó la “ley marco”. Gestiones en Washington, D.C. LT: Pero al no aprobar el presupuesto en 2007, ¿no se echó a perder el acuerdo con el FMI? FAS: Efectivamente no se cumplió con la condición negociada con el Fondo. Pero yo me había mantenido en estrecho contacto durante las primeras semanas de diciembre con el Dr. Arbulú (representante del Fondo en Nicaragua) y también me reuní con sus jefes en Washington la semana de Navidad para explicarles la situación política que vivía Nicaragua, lo que estaba en juego y lo importante que era no exponer el presupuesto a la turbulencia política. Sentí que ellos comprendieron la situación y que estaban de acuerdo en que era mejor resolver la crisis de gobernabilidad primero y posteriormente aprobar un presupuesto sensato, responsable y solicitar un “waiver” o dispensa del directorio del Fondo por el incumplimiento con la condición. Eso sí. En Washington el Director para el Hemisferio Occidental del FMI me informó que una misión del Fondo viajaría a Managua a finales de febrero, a más tardar, y que si para esa fecha no se había aprobado el presupuesto, no habría posibilidad del waiver y Nicaragua quedaría fuera del programa del FMI. LT: ¿Eso significa que Nicaragua no recibiría financiamiento del FMI? FAS: Por supuesto que perderíamos el respaldo financiero del Fondo. Pero algo aún más grave ocurriría. Como la mayoría de los donantes tradicionales de Nicaragua --como el Banco Mundial, el BID, la Unión Europea etc.-- dependen del “imprimatur” o aval del Fondo, al descarrilarse el programa del Fondo con Nicaragua, nuestro país perdería los $110 millones que los donantes se habían comprometidos a brindarle a Nicaragua en respaldo presupuestario en el 2008. Además, congelarían otra ayuda de rápido desembolso que tenían en la tubería para Nicaragua. Y en la medida que la crisis constitucional perdurara, en la medida que no existiera una buena gobernabilidad en Nicaragua, se iría secando hasta la ayuda destinada para los proyectos. Este escenario ya se ha dado en otros países con graves problemas de gobernabilidad, pero sería especialmente catastrófico para nosotros porque Nicaragua es el país más dependiente de la ayuda externa no sólo de América sino de todo el mundo. Y nuestra economía sencillamente no sería viable sin esa ayuda. Como comprenderás, nos encontrábamos en una encrucijada muy difícil, la más difícil desde 1990 a mi juicio, sobretodo porque ya la comunidad internacional nos había dado chorros de dinero desde 1990 y se sentirían frustrados si a estas alturas del juego recayéramos en una situación de ingobernabilidad, en una dictadura. Gestiones en Nicaragua LT: Interesante. Pero todavía no nos ha explicado ¿cómo se dio la entrevista con el presidente del 5 de enero. FAS: Es que quería que los lectores de La Trinchera tuvieran clara la situación, la correlación de fuerzas, en que nos encontrábamos cuando regresé a Nicaragua la noche del 28 de diciembre. A mi regreso me puse en contacto con varios amigos algunos políticos y otros empresarios. En esas conversaciones, pude constatar que las cosas seguían pegadas. Entonces decidí escribir un artículo de opinión haciendo un llamado público a la resolución de la crisis antes de que esta devorara a Nicaragua. En ese escrito propuse tres etapas: primero un “cese de fuego” en la retórica que estaba radicalizando el país. Segundo, una restauración de la situación que existía a comienzos de diciembre esencialmente a través de decisiones del poder judicial apegadas a derecho y la constitución. La pieza clave sería una sentencia de la Corte Suprema que reconocería el derecho de la Asamblea Nacional de legislar algo que claramente establece la Constitución Política. En esa sentencia también se le reconocería su espacio constitucional al poder ejecutivo. Finalmente, el artículo proponía un diálogo que desembocaría en un acuerdo de gobernabilidad que pondría fin a la estéril y peligrosa lucha entre los poderes y que nos permitiera atacar a los grandes problemas socio-económicos que aquejan a la población y que realmente les interesan a las grandes mayorías. La Prensa publicó ese artículo de opinión el 2 de enero, el primer día hábil del año nuevo, y a pesar de que desgraciadamente no son muchos los que leen las páginas de opinión de los diarios, los que las leen suelen ser personas influyentes, miembros de lo que yo llamo la clase gobernante. Y la reacción de algunos influyentes fue inmediata. Recibí llamadas y correos electrónicos apoyando mi posición. Decidí compartir algunos de ellos con Luis Sánchez de La Prensa, quien se movió rápidamente para darle espacio al artículo en la página del 2 de enero que ya estaba montada. LT: Entonces ¿usted cree que ese artículo fue lo que provocó la reunión? FAS: No sé si la provocó. Pero sí puede haber contribuido a ella. Lo que sí sé es que en una de sus primeras “homilías” del año nuevo, Jaime Arellano señaló que el Presidente había manejado un discurso moderado en una concentración política. Y también sé que el 3 de enero recibí una llamada de Wálmaro Gutiérrez sugiriendo una reunión para analizar la situación. Accedí inmediatamente y esa reunión se dio el viernes, 4 de enero, en la oficina de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto de la Asamblea. También llegó el diputado José Figueroa, el vice coordinador de la bancada del FSLN y miembro muy activo, por cierto-- de la Comisión Económica. En esa reunión, todos manifestamos nuestra preocupación por el rumbo que habían tomado las cosas, por el peligro para el país que representaba continuar en el sendero en que estábamos y de la urgencia que existía por entablar un diálogo para evitar caernos colectivamente en un abismo que resultaría en una ruptura del orden constitucional y en la pérdida de ayuda internacional. En esa conversación se tocó de nuevo la posibilidad de una reunión entre el presidente y este servidor suyo. Unas horas más tarde, me encontré en la funeraria Don Bosco con Bayardo Arce. Ambos estacamos dándole el pésame a la familia Chamorro por el fallecimiento de Xavier Chamorro Cardenal, y Bayardo me dijo que estaba tratando de montar el encuentro. Le agradecí pero te confieso que no pensaba que se daría por algunos días o hasta semanas, si es que se daba. No olvidemos que la de diciembre nunca ocurrió. Bomba a punto de explotar LT: Pero esta vez la situación era diferente. FAS: Muy diferente. La mecha en la bomba de tiempo era muy corta y estaba encendida. No olvidemos que la misión del Fondo vendría a finales de febrero, a más tardar, y que componer las cosas tomaría varias semanas. Por ejemplo, ya era obvio que se tenía que ampliar las consultas del presupuesto. En la reunión con Wálmaro y José, por ejemplo, acordamos que la Comisión no sólo se reuniría con Antenor Rosales sino que con el Ministro de Hacienda Guevara y su equipo técnico para ver unos ajustes que estaban proponiendo miembros de una comisión del Bloque Contra la Dictadura. Además, acordamos invitar al Dr. Arbulú para que nos aclarara exactamente cuanta latitud teníamos para modificar el presupuesto sin sacarlo, sin sacar a Nicaragua, del acuerdo con el Fondo. Ese proceso de consulta nos llevaría hasta el 31 de enero. LT: Entrando de nuevo en materia, cuando lo llamó el Presidente Ortega para concertar la reunión con usted. FAS: El presidente no me llamó. La noche del mismo viernes, 4 de enero, estaba en mi casa en una fiestecita con mis hijos que se encontraban en Nicaragua con algunos amigos norteamericanos celebrando el año nuevo. De repente me entró una llamada del diputado Edwin Castro preguntándome cómo estaba yo el sábado, cinco de enero, a eso de las 11:00 a.m. para reunirme con Daniel. Le dije que bien y quedamos que él pasaría buscándome. Al colgar con Edwin, recuerdo haber pensado como las cosas se podían hacer rápidamente en Nicaragua cuando el tiempo apremiaba y cuando existía la voluntad. Inmediatamente después de hablar con Edwin, llamé a dos personas: Jorge Castillo Quant y Arnoldo Alemán. No pude conseguir a ninguno de los dos, pero les dejé mensajes. Como una hora más tarde me llamó Arnoldo. En una breve conversación, por las restricciones que tenía, le conté de la reunión del día siguiente. Me deseó buena suerte y me dijo que confiaba en mi criterio. No me pude comunicar con Jorge Castillo hasta la mañana del sábado porque él estaba en Estelí. Jorge también me deseo buena suerte y me pidió que le informara al CEN lo ocurrido el lunes en la reunión del CEN. LT: ¿Entonces no llevó algún mensaje del Dr. Alemán o del Ing. Castillo? FAS: Ninguno. Pero había cumplido con mi deber de informar a mi partido. Y en mi mente tenía clarísimo que mi misión era compartir con el presidente mis opiniones sobre dos importantes temas de estado: el imperativo de restablecer una situación de armonía y respeto entre los poderes del estado y lo importante de resolver el problema de gobernabilidad lo antes posible para no contaminar la aprobación del presupuesto con temas políticos y poner en riesgo el acuerdo con el Fondo, lo cual sería catastrófico para los nicaragüenses. En nuestra próxima edición: El encuentro Ortega-Aguirre. De qué hablaron. |
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