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Año 9 No. 1996 Lunes 14 de Enero del 2008


“Brutalmente franco”
  • Ortega admitió a Aguirre que está pasando por una grave crisis que amenaza el futuro de su gobierno
  • No confía en Arnoldo Alemán porque cree que es el artífice del Bloque contra la Dictadura
  • ¿Qué hay de la salud del presidente?
  • Aguirre no se arrepiente de la reunión y espera un segundo encuentro

Segunda entrega
Redacción Central
Trinchera de la Noticia

El presidente de la comisión de economía, presupuesto y producción de la Asamblea Nacional, diputado liberal Francisco Aguirre Sacasa, relata en esta segunda entrega, como pocas veces se ha visto en el periodismo nacional los entretelones de su polémico encuentro con el presidente Daniel Ortega.

Comentarios sobre lo que Ortega piensa del ex presidente Arnoldo Alemán, del debate sobre la salud del mandatario, las preocupaciones del gobernante sobre la crisis institucional son temas que abordamos a continuación.

LT: ¿Donde fue su reunión con el Presidente Ortega y a que hora comenzó?

FAS: Cuando Edwin Castro me llamó para concertar la entrevista, yo le propuse que se realizase en mi finca. Sin embargo, el contrapropuso la casa de Daniel, y acepté. Para mi lo importante es que se diese el encuentro y no donde.

Durante esta reunión se dieron varias anécdotas simpáticas. Una tuvo que ver justamente con el lugar del encuentro. Más específicamente, noté que cuando Edwin me llamó la noche del viernes de su celular, también estaba hablando con otra persona. Me imaginó que era con Daniel y que este último insistió en su casa. El día siguiente cuando iniciamos el diálogo, le manifesté que a mi me hubiera gustado que la reunión se diera en mi finca y él mostró sorpresa porque él había entendido que yo estaba proponiendo reunirnos en El Chile (la finca de Arnoldo Alemán). ¡Imaginate! Hasta en una comunicación sobre un asunto tan sencillo como el sitio de una reunión puede haber confusión.

Pero bueno, Edwin quedó de pasar por mi casa recogiéndome y a las 11:00 del sábado llegó manejando su camioneta. En el viaje, noté que no dejó de sonar su celular y después de repetidas llamadas le dije que era sorprendente cuantas llamadas recibía el coordinador de la bancada de Frente hasta en un sábado por la mañana. Su contestación fue que lo estaban llamando amigos por ser su cumpleaños. Lo felicité, y durante la reunión cuando las llamabas seguían le expliqué al Comandante que era cumpleaños de Edwin y este se levantó y le dio un abrazo.

En cuanto a la hora del inicio de la reunión, el presidente entró como a las 11:30 a.m. En otras palabras, Edwin y yo esperamos unos 10 minutos que aproveché para tomarme un café u para comerme unas viejitas.

La salud de Ortega

LT: ¿Quienes estuvieron en la reunión? ¿Estaba la primera dama?

FAS: Sólo el presidente, Edwin y yo. Rosario no asistió aunque luego me enteré que sí estaba en el complejo.

LT: Algunos especulan que el presidente está mal de salud. ¿Cómo lo vio?

FAS: Mirá, tengo años, mejor dicho décadas, de estar escuchando rumores de que Daniel esta mal de salud. El Daniel con que yo me reuní se veía muy saludable, robusto, muy alerto y enfocado en los temas que estábamos abordando. No permitió durante las casi cuatro horas que estuvimos junto ninguna distracción. Como dicen los norteamericanos, él era “all business” (dedicado al tema que nos ocupaba).

LT: ¿De qué hablaron?

FAS: Acordate que esta fue mi primera reunión extensa con el presidente. Había hablado con él en otras ocasiones, pero fueron intercambios muy breves e informales. Rompimos el hielo, que literalmente existía, apagando el aire porque el cuarto estaba congelado. Recuerdo que en ese momento pensé que a lo mejor esto había sido un error mío porque el ruido del aire podría interferir con cualquier grabación que se pudiera estar haciendo. ¡Al mejor mono se le cae el zapote! Después pasamos un buen rato hablando de temas personales. Me preguntó, por ejemplo, cuando salí de Nicaragua, cuando regresé, cómo estaba mi papá, etc. Durante esta parte del intercambió vi el aspecto humano de Daniel, su sentido de humor. Mencionó, por ejemplo, que él estaba pensando llegar a la presentación de su informe a la Asamblea el 10 de enero montado a caballo, a como yo había hecho cuando inauguramos la nueva Cancillería.

Poco a poco entramos en materia. Comentamos la difícil situación mundial en que Nicaragua se encontraba por el precio alto del petróleo y la posible recesión en Estados Unidos. Me di cuenta que Daniel manejaba bien esos temas, que estaba bien informado acerca del entorno mundial. Por ejemplo, conocía exactamente el precio del barril de petróleo esa mañana.

Analizamos su primer año de presidente. Yo valoré de positivo las buenas relaciones que el había logrado con nuestros vecinos centroamericanos y las relaciones correctas que manejábamos con los Estados Unidos. Por otro lado, noté el trabajo bueno que su equipo económico había hecho manejando la economía con seriedad y el haber acordado rapadamente un acuerdo con el Fondo Monetario. También lo felicité a él por haberles dado el mandato de ser responsables con la economía. Para mí, le dije, este había sido el acierto más grande de su primer año.

Diálogo franco

LT: ¿No le criticó nada de su gestión?

FAS: Nuestro diálogo, Xavier, fue franco, a veces brutalmente franco. Pero también siempre fue respetuoso. Y claro que critiqué algunos aspectos del primer año. Por ejemplo, le dije que no sólo las acciones sino que también las palabras de un mandatario tenían consecuencias y que en ese sentido hubiera preferido que él manejara un diferente discurso en foros como la ONU y la Cumbre Iberoamericana. A mi criterio, le dije, era mejor que hubiera una mayor concordancia entre su actuar y su discurso. Y evidentemente lamenté cómo se había degradado la situación política en Nicaragua hasta el punto de llegar a una verdadera crisis constitucional que de no corregirse podría llevarnos a la hecatombe. Recuerdo haberle dicho que la crisis actual era mucho más grave que las que periódicamente aquejaban al gobierno de Enrique Bolaños. Estas últimas, le dije, eran crisis de mentiras con un gobierno de mentira.

El presidente reconoció lo grave de la situación actual y analizamos los dos lo que nos había llevado a esta triste situación. Obviamente los dos teníamos diferentes perspectivas, ópticas. Para el presidente, por ejemplo, la gota que rebalsó el vaso fue el arrinconamiento de René Núñez por parte de la Directiva de la Asamblea lo cual lo obligó a publicar en El Nuevo Diario el rechazo parlamentario del veto presidencial de las limitaciones a los CPCs. Esto fue una sorpresa para mí porque yo pensé que había sido el hecho que no se habían aprobados las reformas parlamentarias en la legislatura del 2007.

En todo caso, ambos coincidimos en que la falta de un diálogo había contribuido al empeoramiento en el ambiente político en Nicaragua y acordamos la necesidad de buscarle una salida a la crisis.

Preocupado por presupuesto

LT: ¿No hablaron del presupuesto?

FAS: Por supuesto que sí. Hay que tener clarísimo que el presidente no pidió hablar conmigo por mi linda cara, o porque soy diputado del PLC o miembro del CEN. Él pidió hablar conmigo porque soy presidente de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto y porque seguramente le han dicho que siempre he tratado de manejar esa Comisión de una manera armónica, profesional y con un mínimo de estática política. Al Comandante Ortega le interesa que se apruebe un presupuesto responsable antes de que venga la misión del Fondo Monetario en febrero. Él comprende perfectamente bien que de no hacerse eso, quedaríamos fuera del programa con el Fondo con las consecuencias nefastas para el pueblo que ya mencioné.

En cuanto a este tema toral, le explique que a mí también me interesaba de sobremanera la aprobación del presupuesto por el bien de Nicaragua. Pero le dije que me interesaba más preservar nuestra democracia representativa y mantener el espacio que la constitución le daba a la Asamblea Nacional, así como creía que era importante respetar el espacio del poder ejecutivo. Y hasta que ese equilibrio de poderes quedaba restablecido, le dije, yo no impulsaría el presupuesto.

LT: ¿Cuál fue la reacción del presidente?

FAS: Te dije que el diálogo fue franquísimo. Recuerdo que él me respondió que como gobernante él tenía diferentes escenarios, planes de contingencias en el caso que no se aprobara el presupuesto. Yo reconocí que ese era no sólo su privilegio sino que su obligación. En ese sentido yo me imaginaba que él tenía un Plan C, C por Chávez, pero le recordé que con todos sus petrodólares el Presidente Chávez no podía remplazar la ayuda que Nicaragua perdería de los donantes tradicionales si salíamos del programa con el Fondo.

En un momento el presidente reconoció la importancia de un acuerdo de gobernabilidad de cuatro años, lo cual me hace pensar que tenía conocimiento de mi artículo de opinión en La Prensa. A lo mejor hasta lo leyó. Hablamos de la necesidad de regresar las aguas a sus causes y que el mecanismo idóneo para lograr eso era el poder judicial, sobretodo la Corte Suprema de Justicia que en todo país civilizado dirimía conflictos entre los poderes. Le recordé que se había estado trabando una sentencia que aclaraba el derecho que tenía la Asamblea de legislar y acordamos que este sería un buen punto de partida para resolver la crisis actual.

Le llamó marrullero

LT: ¿Hablaron de Arnoldo Alemán?

FAS: Sí, pero muy poco. Le dije al comandante que para mi regresar al status quo, que había mencionado en el artículo de opinión, incluía reconocerle su régimen de convivencia familiar a Arnoldo. Y en otra anécdota simpática de la reunión, el Presidente Ortega me dijo que Arnoldo Alemán era marrullero y que él sabía que Alemán, a como él se refiere al ex presidente, estaba detrás del bloque contra la dictadura que buscaba desestabilizar el país. Ante esta observación, yo me carcajeé. Le dije al Comandante que a mi criterio él era el artífice del bloque contra la dictadura y que él había logrado en pocas semanas lo que muchos habían estado buscando por un año: la unidad liberal.

LT: ¿En qué quedaron?

FAS: Lo que tuvimos fue un intercambio de ideas. No llegué en plan de negociar nada pero sí de aclararle al presidente que había que buscarle una solución a la peligrosa crisis en que se encontraba inmersa Nicaragua. Coincidimos en que la Corte Suprema era el teatro idóneo para comenzar a resolver la crisis con una sentencia que reconocía los pesos y contra pesos –el espacio—de los poderes legislativos y ejecutivos. Esto era un urgente asunto de estado que tenía que lograrse con una gran mesura de madurez y de visión de nación. Y en eso quedamos.

LT: ¿Cómo se dio la conferencia de prensa?

FAS: Excelente pregunta. Recordemos el dicho de que “pueblo pequeño, infierno grande.” Al aceptar reunirme con el presidente, sabía que existía una altísima posibilidad que la reunión se filtrara y que personas empezaran a especular irresponsablemente lo que en ella se habló o acordó, como de hecho ha sucedido. Todos sabemos, por ejemplo, que algunos líderes de la oposición se han reunido secretamente con el Comandante Ortega y sus imágenes han sido perjudicadas, precisamente porque trataron de manejar esas reuniones de manera oculta. Por eso al acercarse el fin de la reunión le propuse a Daniel una conferencia de prensa. No lo hice, a como algunos alegan, por buscar protagonismo. Lo hice para tratar de evitar especulaciones y porque también pensé que era bueno que el pueblo supiese que al menos estaba comenzando un dialogo para resolver una crisis cuyo peligro, cuya magnitud, muy pocas personas valoraban.

En todo caso, el presidente accedió a mi sugerencia y el le pidió por teléfono a Doña Rosario que convocara una conferencia de prensa. Recordá que era un sábado por la tarde. El país estaba todavía prácticamente de vacaciones de fin de año. No hubiera sido fácil conseguir a muchos medios. Por eso me imagino que los que llegaron fueron camarógrafos del Canal 4, que esta contiguo a la secretaría, y a un periodista, creo, de Radio Ya. Para la conferencia, pasamos a un salón que queda en la secretaría. Y para explicarle a los medios no gubernamentales de lo que pasé, el lunes, 7 de enero, tuvimos una conferencia de prensa en el 380 después de mi informe al CEN.

No se arrepiente

LT: A pesar de la conferencia de prensa, hay muchos que han criticado su reunión con el Presidente Ortega. ¿Se arrepiente de ese encuentro?

FAS: En absoluto. Tengo mi conciencia totalmente tranquila. Es más, no sólo he recibido críticas sino que muchas felicitaciones, sobretodo de personas cuyos criterios respeto y que saben que el país se encontraba, repito, inmerso en una crisis de gobernabilidad espantosa que había que tratar de solucionar, por supuesto conservando el respeto a los espacios que cada uno de los poderes tienen. Además, mi reunión con Daniel fue consecuente con mi actuar desde que entré en la política de Nicaragua y con mi visión de cómo se debería de hacer política: con responsabilidad y conforme a principios fundamentales.

El otro día estaba archivando algunos papeles y periódicos y me encontré con otra entrevista que le di a Trinchera cuando era precandidato presidencial del PLC a comienzos de 1996.  En esa entrevista, observé que Nicaragua había sufrido mucho en 2002-2006 por haber retrocedido en el área de reconciliación nacional y por vivir en zozobra continua. Afirmé que como presidente buscaría una agenda de nación consensuada que buscaría fortalecer nuestra democracia representativa e instituciones. Y añadí que me empecinaría en brindarle a Nicaragua “el ambiente de sosiego político que nos permitiría asegurar un crecimiento económico sostenible con equidad social.” Para eso, enfaticé que el país necesitaría de armonía y tranquilidad.  Por eso buscaría un entendimiento, un diálogo, con todas las fuerzas vivas y los actores políticos para lograr ese consenso nacional.

Creo que al aceptar la invitación de Daniel, fui consecuente con esa visión, con esos principios. El diálogo y acuerdos son un imperativo en toda sociedad y es lamentable que han sido satanizados en Nicaragua.

LT: ¿Habrá otro reunión entre Francisco Aguirre Sacasa y Daniel Ortega Saavedra?

FAS: Probablemente sí. Quedamos que él visitaría algún día a mi cortijo para comer unas tortillas, unos frijolitos y queso chontaleño.

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